Cosechando lo sembrado. Maratón Ciudad de México 2016

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Domingo 28 de agosto del 2016.

Justo frente al Palacio de las Bellas Artes comenzamos nuestro calentamiento. Ahí estábamos gran parte del Tristaff. Me di cuenta de que más que mis compañeros de trabajo, nos hemos convertido en una gran familia. Había, como ya es costumbre cada año, un par que iba por su primer maratón y el nerviosismo se notaba en sus rostros. Me hicieron recordar la primera vez que lo hice y todo lo que viví aquél día. Pero eso ya era historia, ésta vez se supone que llegaba con un mejor entrenamiento, mucha más experiencia y una carga de confianza que sinceramente era demasiado pesada.

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Orlan terminó de guiarnos en el calentamiento y sin más nos dirigimos al bloque de salida. Avanzamos poco a poco hasta que el mar de gente ya no nos lo permitió. Escuchamos que dieron la salida de las personas en silla de ruedas, luego salieron las elite y después de unos minutos, era nuestro turno. Entonamos el Himno Nacional y mientras esto pasaba, prendí mi reloj y traté de concentrarme en mi estrategia. Anunciaron la cuenta regresiva y arrancamos, tardamos algunos minutos en salir debido a todas las personas que estábamos ahí pero eso ya es una constante, sabía que después de la carrera habría muchísima gente quejándose de que había muchos corredores estorbando, los colados que se meten en el corral que no les corresponde y todo lo que faltaba. Pero yo estaba consciente de eso, sabía que tardaría al menos 5 kilómetros en lograr rebasar a estas personas y poder colocarme entre corredores que compartiríamos ritmos de carrera similares. Así que inicié a un paso muy cómodo e incluso algo lento. Tenía una estrategia “nueva” para mí. Correría en ritmos negativos, esto significa que arrancaría lento para ir acelerando y poder cerrar a mi ritmo más rápido posible. El objetivo era ir modificando el ritmo cada 10 kilómetros por lo que el principio fue muy tranquilo.

Al pasar la marca de los 10k, me di cuenta de que todo iba saliendo perfecto. Mi tiempo era el que quería y aún tenía fuerza para acelerar. Del 10 al 20 se me pegó un tipo que iba a muy buen ritmo, el ritmo que yo quería justo para esa parte. Comenzamos a jalarnos y esperarnos para poder ir juntos. El tránsito era un poco más pesado de lo que yo esperaba y a veces era difícil rebasar a los corredores que por alguna extraña razón iban muy lento. Durante esta parte vi a muchos corredores detenidos sobre todo en la marca de los 12kms como esperando a entrar a correr. Así es, comenzarían su recorrido desde ahí para posiblemente sólo completar 30kms y recoger su medalla. De inmediato me imaginé a muchos otros que reclamarían esto al terminar, incluso estoy seguro de que muchos les tomaron fotos para evidenciarlos. Pero bueno, también es una constante y yo sabía que eso pasaría. De pronto, justo al entrar a la milla en la parte de Chapultepec, pasó lo inevitable. Mi odio a esa zona tan aburrida salió y con eso un bajón de energía increíble. Me sentí harto, dolorido, sin ganas de seguir, completamente apático. Tuve que bajar mi ritmo y el tipo con el que venía siguió su camino. Logré salir de Chapultepec con una sola cosa en mi cabeza, terminaría con mucho dolor.

Comencé a correr por Reforma hacia Insurgentes y se me complicaba respirar, intenté acelerar pero no podía, mis piernas me pesaban demasiado. La mente me estaba jugando una broma muy pesada, tanto que físicamente ya estaba muy afectado. Fue muy cerca de la primera glorieta cuando me dejé vencer por un pensamiento…”camina”, me gritaba mi cabeza y yo accedí.

Cuando comencé a caminar para tratar de recuperar el aliento, se sentí completamente vencido, enojado, frustrado. Apenas llevaba un poco más de la mitad y yo ya no quería estar ahí. Desde ahí comenzó mi lucha interna entré deber y querer. Comencé a convencerme de arrancar de nuevo y demostrarme a mí mismo que tenía que ganarme. Aún estaba en una parte en la que si continuaba con la estrategia inicial podría lograr llegar antes de las 3:30 horas, por lo que volví a la lucha.

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Foto: @ChrisFernandezPhotography

No pasó mucho cuando tuve que detenerme otra vez. Ésta ocasión estaba en Av. Chapultepec, sabía que venía una parte difícil y traté de tomar suficiente aire para pasar por la Condesa. Cuando volví a arrancar, había dejado de lado la posibilidad de terminar antes de las 3:30, ésta ocasión mi objetivo cambió a poder mejorar mi mejor marca personal, que es de 3:50, entonces todavía podía lograrlo.

Arranqué de nuevo y cuando entré a la Condesa, pasó lo inevitable una vez más. Tuve que volver a detenerme, mis piernas estaban rígidas, me dolían muchísimo y a eso le tuve que sumar que psicológicamente estaba muy dañado. De hecho, perdí la cuenta del número de ocasiones que me tuve que detener para caminar. Pero bueno, ya estaba ahí, y pues no tenía otra cosa mejor que hacer, así que seguí adelante.

¿Para qué les cuento que ha sido el maratón más difícil que he corrrido terminado? Recordé que ni el maratón del Ironman me dolió tanto.

 

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¿Pero qué fue lo que pasó?

Sé perfectamente lo que ocurrió, la vida me dio lo que le pedí. Coseché lo que sembré. Creo que le pedí al universo una bofetada para despertar de éste sueño de logros sin sentido y me escuchó. Aunque debo aceptar que más bien fue un buen puñetazo porque quedé molido como nunca antes.

En fin, si bien es cierto que no logré mi objetivo deportivo, estoy muy contento porque logré algo mejor. Logré darme cuenta de lo mal preparado que estoy para seguir en esto y ahora estoy decidido a lograr algo más que completar competencias. Tengo cosas más importantes en qué enfocarme y lo haré. Seguiré disfrutando de los placeres de la vida y nada me detendrá.

Por último quiero agradecerles a todos los que me gritaron en la ruta, son la onda.

Me despido deseándoles éxito en sus competencias y agradeciéndoles por leer ésta reseña, créanme que no será la última.

 

@BlackVera

Objetivo a la vista…

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Regreso a escribir después de un buen rato de ausencia. Han pasado un montón de cosas que valen la pena contar, sin embargo no había hallado el momento justo para hacerlo.

Sinceramente no sé por dónde empezar, o en qué tema enfocarme para ésta entrada. Se han acumulado tantos temas que me es difícil escoger uno, pero trataré de hacerlo tomando en cuenta el objetivo de éste blog.

Voy a contarles un poco de lo que he estado haciendo estos últimos días y de los objetivos que tengo en mente. Desde hace un tiempo he estado pensando en ponerme un reto que me ayude a enfocarme en mis entrenamientos y en poder exigirme lo necesario para alcanzarlo. Sentí que esto era necesario porque recientemente había dejado de disfrutar mis actividades deportivas, cada día me daba más pereza levantarme temprano para salir a correr o nadar. De la bici, ni hablemos. Y me di cuenta de que esto me estaba pasando porque ya no estaba en mí esa motivación para hacerlo, las competencias me dejaron de importar desde el momento en que “sin entrenar”, me iba “bien”.

Para mi buena (o mala) suerte, en mis últimas competencias estuve teniendo resultados bastante buenos tomando en cuenta que mis entrenamientos nunca fueron tan fuertes o que simplemente no los hacía completos. Y es aquí donde creo que todo se me vino abajo, ya que algo me decía que si entrenaba “correctamente” lo más probable es que obtuviera resultados excelentes. El problema estaba en el significado de los resultados excelentes. Para muchas personas obtener un lugar en un podio o clasificar a algún mundial es el resultado justamente de eso, entrenamientos constantes y competencias impecables. Pero, a pesar de que esos logros son algo difíciles de alcanzar, desde mi perspectiva no están tan lejos de mi. Y con el simple hecho de saber que puedo alcanzarlo me conformé.

No sé si está mal o bien, pero el hecho de subirme a un podio y subir mi fotito en las redes con algún trofeo no es algo que me llene y sinceramente tampoco es algo que esté buscando. Por lo tanto, no me siento motivado por ese objetivo. Podrá sonar conformista, pero prefiero disfrutar de las competencias simplemente nadando, rodando y corriendo e incluso hasta sufriendo por querer dar más y no poder. Por el momento, esto era más que suficiente. Sin embargo, ésta misma razón era la que no me motivaba a entrenar más, y el problema es que definitivamente paso más tiempo entrenando que compitiendo, entonces tenía que hallar algo que me motivara a entrenar.

Se acerca el maratón de la Ciudad de México, uno que se ha convertido en un indispensable en la agenda y se me ocurrió la grandísima idea de correrlo a mi máximo y tal vez pegarle a las 3 horas (ya sé, es una locura tomando en cuenta de que mi mejor tiempo apenas es abajito de las 4 horas). Por lo que lo vi como un objetivo bastante alcanzable y del cual iba a requerir un verdadero entrenamiento.

Comencé con mi entrenamiento de la mano de IronMike y realicé todos y cada uno de los entrenamientos tal y como me lo pidió. Poco a poco me di cuenta de que mi rendimiento comenzaba a mejorar, sin embargo también comencé a darme cuenta de que me costaba cada vez más trabajo avanzar. Resulta que el hecho de tener 30 años hace todo más difícil que antes (ahora admiro más a mis contemporáneos y a los más sabios, por no decirles ruquitos). Fui a varias competencias, e incluso gané un 2do lugar en una carrera de 10k. ¿Quién iba a pensar que iba a ganar algo que realmente no buscaba? De hecho, ni me quedé a la premiación, el trofeo me lo entregaron casi un mes después.

En fin, he disfrutado mucho de éste proceso y definitivamente tengo el reto de romper mi PR en el Maratón de la Ciudad de México. Veo lejos pegarle a las 3 horas, pero voy a darle con todo. Total, si no lo logro en ésta ocasión, será para la siguiente.

@BlackVera

Triatlón Valle de Bravo 2.0

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Durante los últimos meses he estado intermitente en mis entrenamientos y es que he estado en una zona de confort que se ha traducido en poca motivación y una pereza impresionante para ponerme a entrenar en forma. Y es que, desgraciadamente he participado en varias pruebas en las que “NO ME HA IDO MAL” a pesar de no haber entrenado. Me había estado conformando con la idea de que todos los que me ganaban sí habían entrenado, y eso me consolaba. Por lo menos no me había topado con nadie que sin haber entrenado me sacara ventaja.

Con este pensamiento llegué a Valle de Bravo, había estado pensando en mis tiempos y haciendo cálculos de lo que podría ser un buen resultado para mí. Sabía que “sin esfuerzo” podría quedar dentro de los primeros 30 lugares de un aproximado de 120 participantes, de hecho, pensé que un Top 20 sería algo que no debería de costarme tanto y así me lo propuse. Llegué a comentarle al TriStaff que me esforzaría por conseguir un Top 15 y ese sí que sería un buen reto. Lo único que tenía que hacer era mantenerme a un buen ritmo de competencia y evitar a toda costa cederle espacio al cansancio/dolor.

Valle de Bravo es especial para mí, ya que ahí fue donde debuté como triatleta y se suponía que en ésta ocasión, a pesar de no haber entrenado como en la primera vez, tendría mayor experiencia y un mejor rendimiento. Pero, no sabía lo que me esperaba.

Por primera vez utilicé los servicios de transporte de bici, que aunque no estaba tan lejos del lugar, aprovecharía para viajar más cómodo. Debo admitir que utilizar éste tipo de servicios es sumamente conveniente cuando son distancias cortas de competencia o que no es necesario hacer una ruta de reconocimiento previa al evento. En lo particular, utilicé el servicio de Transbikemex, la compañía más importante y grande de México, lo cual me dio mucha confianza. He sabido de algunas empresas que han quedado mal con sus clientes, dejándolos sin bici a la hora de las competencias, por lo que no quise arriesgarme. El servicio fue excelente de principio a fin, se notó que trataron mi bici como si fuera de ellos mismos y me la entregaron en perfectas condiciones tanto como para la competencia como a su regreso a casa. Les recomiendo ampliamente la empresa y les garantizo que será la responsable de llevar mi bici a mis próximas competencias.

Por lo anterior, únicamente me preocupé por el hospedaje y el camino al evento. Lo cual fue relativamente sencillo, ya que varios amigos nos organizamos y pudimos encontrar un lugar muy cercano donde alojarnos.

Llegamos el viernes a medio día y fuimos a dejar nuestras bicis. En la zona de transición, Transbikemex me entregó mi bici perfectamente lista para la competencia y sólo tuve que ingresarla a su rack correspondiente. Al salir de ahí, fuimos a la prueba de natación, pero desgraciadamente se nos había hecho tarde, por lo que no pudimos entrar. Ni modo, nos aventaríamos así.

Regresamos al hotel y nos dispusimos a descansar. Los nervios comenzaron a sentirse pero no había marcha atrás.

A la mañana siguiente, salimos temprano del hotel para poder dejar nuestras áreas de transición completamente listas y entonces comenzó todo. Primero salieron las categorías de distancia Olímpica, yo participaría en la distancia Sprint, por lo que tuve que esperar un par de horas. Minutos precios a mi salida, me despedí de Sam, quien estaba muy emocionada con todo el evento, gritando porras a toda la gente y ansiosa por verme en acción.

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Recuerdo caminar por el muelle y dirigirme a la zona de arranque, entré al agua y sentí el característico frío del lago, pero rápidamente me adapté. Me concentré en la señal de salida y cuando menos lo esperé, sonó. Salimos a toda velocidad, por primera vez en mi vida me tocó la guerra en el agua, brazadas y patadas por todos lados. Nada que me espantara pero sí me hacía sentir incómodo y para acabarla de fregar, mis goggles se me empañaron como nunca antes. Todo eso combinado con la turbia agua de Valle, me dejaron casi ciego. Traté de hacerme espacio y continuar nadando usando sólo como referencia a los demás competidores de gorra roja, como la mía.

En un par de ocasiones confundí las gorras rojas con las naranjas que eran de una categoría que había salido minutos antes, por lo que usé de pacers a nadadores rezagados. Eso me afectó en definitiva pero seguí adelante.

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Terminé la parte de la natación algo noqueado pero con muchas ganas de seguir. Troté levemente tratando de recobrar mi sentido del equilibrio mientras llegaba a recoger a mi bici, me puse mi casco, tomé la bici y comencé a correr. Salí rápido de la transición y me topé con varios compañeros estorbando el paso por lo que corrí unos metros más después de la zona de monte para poder subirme a la bici. Intenté colocarme las zapatillas lo más rápido posible porque justo había un grupo de ciclistas que al parecer tendrían buen paso. Cuando por fin pude ponerme los zapatos, el grupo me llevaba unos 15 metros de distancia. Traté de pedalear fuerte para alcanzarlos y durante los primeros 2 kilómetros sólo logré acercarme a unos 5 metros, de ahí ya no pude más. Sentí que me quemé y dejé ir al grupo. Mi corazón estaba a tope y entonces me resigné a concentrarme en mi cadencia y avanzar a buen ritmo, aunque fuera solo, con la esperanza de encontrar otro grupo más adelante. No pasaron muchos metros cuando un tipo me alcanzó y entonces me le pegué. Prácticamente toda la ida de la ruta me fui detrás de él pero al retornar y comenzar a escalar mis piernas no respondían. Yo quería seguir pedaleando pero no tenía nada de fuerza en las piernas. Se me fue. El regreso a la zona de transición fue un martirio, las subidas me costaron muchísimo y mi energía se encontraba por los suelos. Afortunadamente sólo eran 10kms.

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Llegué a la transición y salí disparado a correr pero algo estaba pasando, mis piernas seguían sin responder. Pasé el kilómetro 1 y no lograba ampliar mi zancada, llegó el segundo kilómetro y nada, mejor ni les cuento del 3ro porque era una subidota. Y pues nada, tristemente me sentí bien ya hasta el kilómetro 4 que ya era de bajada y que prácticamente era el cierre. Moví mis piernas con todo lo que me quedaba y logré pasar a unos cuantos compañeros. Al final cerré y crucé la meta, estaba a punto de desvanecerme cuando la vi… Sam estaba justo del otro lado de la meta gritándome con todas sus fuerzas, emocionada por verme ahí. Eso me hizo seguir caminando, la tomé en mis brazos y la abracé. Me la llevé a la zona de recuperación y se emocionó de ver a todos los atletas que estaban ahí (y también por las rebanadas de pizza), me colgaron mi medalla y de inmediato se la puse a ella. Nada como quedarme con ese momento de felicidad. Ese instante hizo que todo valiera la pena. Porque todo el tiempo hace que me de cuenta de lo afortunado que soy y de lo agradecido que estoy con el universo por haberla puesto en mi vida.

Al final, quedé en el lugar 22 con un tiempo de apenas 40 segundos más que mi primera vez. Lo que significa que sí hay alguien que es mejor que yo “sin entrenar” y soy yo mismo.

Esa persona que andaba buscando que me pusiera en mi lugar sí existe y se llama BlackVera. No cabe duda que si buscas, encuentras.

Faltan pocos días para el triatlón de Monterrey, mi siguiente prueba, ésta vez en distancia Olímpica. Completamente convencido de que no estoy lo suficientemente preparado para hacer un excelente papel, pero sí para ponerme de nuevo en mi lugar. Esto es yo contra yo.

 

BlackVera

Ibridtrail

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Cuando escuché la palabra Ibridtrail por primera vez, no tenía idea de lo que se trataba pero me llamó mucho la atención. Decidí investigar un poco más y resulta que se trataba de una carrera que combinaba varios tipos de terrenos como asfalto, montaña y terracería. Un concepto algo diferente a lo que usualmente estamos acostumbrados.

El evento se realizaría en el municipio de San Martín de las Pirámides y obviamente contaría con una vista única de éste sitio tan turístico.

El evento tenía 2 modalidades, 10 y 25 kilómetros y tenía muchas ganas de competir en los 10 kilómetros, la altimetría era algo complicada por lo que sabía que requería de una estrategia en específico para poder hacer un buen papel.

Mi rodilla izquierda había estado algo resentida después del maratón que corrí hace una par de semanas y prácticamente no había corrido. He estado haciendo sesiones únicamente de natación y las molestias habían cesado, era una oportunidad para ver qué tal me iba.

Viajamos a Teotihuacán y arrancamos justo con el amanecer, traté de no salir a tope, marqué el primer km a 3:50 y me sentí muy bien pero casi de inmediato comenzaron las subidas, prácticamente serían 5 kms de subida y 5 de bajada. Para el kilómetro 4 mi ritmo ya era de 6 min por kilómetro, las subidas estaban fuertes pero sabía que pronto acabarían. En ese momento sólo había 3 personas delante de mí, sin embargo podía escuchar los pasos del que venía atrás de mí. Traté de no permitir que me rebasara pero no aguanté mucho. Afortunadamente atrás de él no venía nadie cerca, bajamos lo más rápido que pudimos y logramos acelerar nuestro paso. La ruta fue bastante divertida, y los paisajes se disfrutaban. En una parte pude alzar la mirada y ver decenas de globos aerostáticos, justo arriba de las pirámides, simplemente un gran espectáculo.

Me sentí muy bien para no haber corrido y me dio gusto haber obtenido un 5to lugar de rama. Algo que francamente no esperaba.

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La medalla. (Foto: Giovanny Cuellar Moreno)

Realmente les recomiendo que participen en éste tipo de carreras que ofrecen un concepto diferente a lo que ya estamos acostumbrados y que además sirve muchísimo para trabajar fuerza en las piernas.

 

@BlackVera

E, C y Am.

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Algunos de ustedes saben que una de mis grandes pasiones es la música. Aprendí a tocar algunos instrumentos a lo largo de varios años y para mi mala fortuna, un día me di cuenta de que mi talento para ejecutar algunos de ellos, era prácticamente nulo. Estoy completamente convencido de que cualquier persona podría lograr tocar a la perfección cualquier instrumento o practicar cualquier deporte a cualquier nivel siempre y cuando se esfuerce lo suficiente. Y en éste sentido es cuando el talento entra en la fórmula. Ya que el talento es algo con lo que nacemos y es lo que determina que tanto deberemos esforzarnos para alcanzar los objetivos.

Por lo anterior, cuando me di cuenta de que no tenía talento para la música decidí hacerme a un lado y tomar otro camino en mi vida, sin embargo, la música para mí es algo fundamental. Y simplemente no puedo vivir sin tener un instrumento a mi disposición en todo momento.

11057743_667230496745493_3800467140934746627_oActualmente vivo con mi Les Paul y de vez en cuando la tomo para alimentar mi alma.
Regularmente suelo tocar algunos acordes que me estremecen como no tienen idea. La mayoría de las veces toco notas al aire y acordes que llegan a mi cabeza. Suelo tener mala memoria, por lo que casi nunca intento aprender canciones, ya que las olvido rápidamente. Pero existen 3 acordes que casi siempre están presentes cuando agarro esa Gibson. El primero es el acorde de Mi Mayor, creo que es el acorde más grave que puedes tocar con una guitarra en una afinación estándar, es el acorde que creo que tiene más presencia y por lo tanto uno de los más básicos. Luego está el de Do Mayor, que simplemente acompaña muy bien al primero, y por último pero no menos importante, está el de La. Estos 3 muchachitos suelen acomodarse de diferentes maneras, con diferentes rasgueos, en diferentes tiempos todo dependiendo de mi estado de ánimo.

 

Hace algunos días, no salía de mi cabeza una combinación precisa de estos 3 acordes, simplemente no podía dejar de tocarlos. La melodía era un tanto cuanto tristona, pero me gustaba mucho. De pronto, mi memoria trabajó un poco más de lo normal y me di cuenta de que en alguna ocasión había escuchado algo parecido. Tardé algunas semanas en identificar la canción y cuando por fin la encontré, quedé impactado. Resulta que la autoría de la canción pertenece a un tipo que nunca fue de mi agrado. De hecho, muchas veces dije que su música era basura. Y eso me hizo pensar en muchas cosas.

La canción se llama Space Oddity, de David Bowie y en mi defensa puedo argumentar que la versión que yo conocía no era interpretada por él. Pero bueno, el punto es que poco a poco fui identificando los acordes correctos y en efecto…es un rolón.

Una de las primeras personas a las que le conté esto fue a mi hermano Oscar, con quien musicalmente he compartido muchos momentos y la verdad, no quiero decirles lo que me contestó pero fue muy divertido.

En fin, hace tiempo que quería contarles un poco de ésta parte que no muchos conocen de mí.

En resumen…no sólo soy maleta para los deportes, también para la música.😄

 

@BlackVera