Y que me caigo de la BlackBike.

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Pasó ya una semana del último post y lo único que puedo decirles es que esto será más complicado de lo que creí. Porque hay ciertas cosas que se pueden controlar y que de hecho sabes que pasarán, pero ¿qué pasa cuando ocurre algo que no esperabas?

Y es que eso fue precisamente lo que pasó. Llegó una lesión que no esperaba y que me mantuvo algunos días sin entrenar.

Normalmente uso la bici para transportarme del trabajo a casa y trato de ir muy tranquilo, ya que cada día es más complicado andar en bici por las calles. La falta de cultura vial y otros factores hacen que andar en bici sea peligroso. Afortunadamente nunca había tenido un percance…hasta ese día.

Llegando a un semáforo, con los vehículos detenidos, rebasé algunos autos entre los carriles para posicionarme en la parte de adelante y ser visible, pero una pipa estaba obstruyendo el paso, por lo que decidí pasar del segundo carril al tercero. No me di cuenta de que el asfalto estaba mojado y las llantas de la bici se resbalaron por lo que en un instante estaba tumbado en el piso. Caí de lado y la bici sobre mí. Un pie se me quedó atorado en el strap del pedal y no podía levantarme. El pie se me torció y tuve unos pequeños golpes en el brazo. Un par de personas se acercaron a ayudarme y me levantaron del piso. Subí a mi bici y seguí adelante pero un dolorcito comenzó a fastidiarme.

El resultado: un par de días fuera de entrene.

Ni hablar…volveremos a empezar.

 

@blackvera

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#proyectoSUB3

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Nada más de leer ese título me pongo a temblar, y es que es el reto que se me ha metido en la cabeza y que dudo que vaya a salir de ella en un buen rato.

Sé que hace tiempo que no comparto muchas cosas y más que nada se debe a que he estado bastante metido en temas muy personales. Las cosas no han ido tan bien pero afortunadamente la vida me recuerda a diario que vale la pena seguir adelante.

Pasó mucho tiempo para que me decidiera a escribir de nuevo y sinceramente, necesité de un par de empujones de personas que me animaron a hacerlo, así que aquí estamos de nuevo.

¿De qué se trata el #proyectoSUB3?

Ni más ni menos que correr el Maratón de la Ciudad de México en menos de 3 horas. No sólo es algo que veo lejos en estos momentos, es algo que por primera vez para mí, representa algo casi imposible. Y es que hace tiempo que no he logrado entrenar en forma, y si bien es cierto que en ciertas competencias “no me iba mal”, tampoco me iba del todo bien, y mis resultados comenzaron a ser cada vez más mediocres.

Por ésta razón decidí ponerme algo realmente difícil, algo que sé que requiere un esfuerzo de verdad pero que no es imposible.

Y es que no sólo es eso…se trata de lograr eso siendo alguien que no se dedica al deporte al 100%, ya que tengo hijos, una pareja, un trabajo y “poco” tiempo para entrenar.

El proyecto comenzó hace un par de semanas y curiosamente, esa misma semana en la que empecé a entrenar, mi hijo se enfermó y tuve que detener mis entrenamientos, por lo que me desmotivé casi de inmediato.

No sabía si de verdad iba a poder alcanzar ese objetivo teniendo en cuenta que habrá días en que no pueda entrenar. Pero estoy decidido a no detenerme y por eso tuve que pensar en la mejor forma de alcanzar el objetivo.

Si algo me ha enseñado la experiencia es que la mejor forma de avanzar es ir paso a paso y por eso, ese gran reto lo dividiré en varios pequeños. El primero, volver a correr 5kms en menos de 20 minutos. Y es que es algo que ya he hecho, pero hoy estoy muy lejos de ese tiempo. Trataré de sacar de mi cabeza el maratón y me concentraré en entrenar para correr sólo 5kms, las distancias no me interesan aún, quiero ser rápido en distancias relativamente cortas, así que por ahí empezaré.

Así que ese será el inicio del proyecto sub 3, vamos por 5k en menos de 20 minutos.

No sé cuando lo lograré ni quiero presionarme por ello, pero voy a trabajar para lograrlo. La fecha tentativa es poder alcanzar éste objetivo entre febrero y marzo, así que veremos cómo me va.

¿Creen que se pueda?

 

@BlackVera

Maratón Internacional de la Ciudad de México 2017…mi veldá’

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Llegó el día de correr de nuevo el Maratón de la Ciudad de México y pues les mentiría si les dijera que en ésta ocasión me preparé para ello. Parece chiste, pero creo que de las últimas publicaciones que he hecho, la constante es que no he estado preparado para ninguna competencia. Y es que…¿quién puede entrenar a consciencia teniendo un bebé en casa?

Créanme que llega el momento en que ni siquiera piensas en competir; con el simple hecho de participar y terminar la prueba es más que suficiente. Y no lo digo por mediocre ni nada por el estilo, pero hay cosas que ahora tienen mucho más valor para mí que una competencia de éstas características.

Si bien es cierto que sigo creyendo que cualquier persona puede correr un maratón, también es cierto que no es tan sencillo y se requiere de un entrenamiento adecuado y un poquito más. Sin embargo, cuando no tienes el tiempo para entrenar como se debe y a veces prefieres dormir 5 minutos más con tal de descansar de las desveladas, pues lo único que queda es aferrarse a la experiencia de las veces pasadas. Y lo único que me han dejado las experiencias anteriores es que correr un maratón, duele.

Con esto en mente, intenté hacer lo mejor posible para no llegar tan mal a la prueba, por lo que alcancé a hacer el Medio Maratón de la Ciudad como entrenamiento, el cual me dejó con las piernas destrozadas y con la seguridad de que no estaba preparado para hacer un buen tiempo en el Maratón.

Así mismo, intenté hacer una distancia de entrenamiento de 30kms la cual se convirtió en 23.5kms porque de plano ya no podía más.

Esas dos fueron mis máximos entrenamientos para el maratón, y con eso creció la idea de que me iba a doler bastante, pero bueno, al menos ya no me iba a preocupar por un tiempo determinado ni nada por el estilo. Simplemente iba a ir a disfrutar del recorrido y recoger mi medalla.

Pero no crean que recomiendo participar en un evento sin entrenar, de hecho no me hubiera atrevido a hacerlo de no ser porque hace un par de años se me ocurrió la ”grandiosa” de pagar por adelantado las inscripciones de los maratones hasta el 2018, así que no iba a dejar perder mi oportunidad de completar ese reto.

Llegó el día del maratón y ya no había marcha atrás, así que intentaré contar cómo fue ésta experiencia.

Sábado 26 de agosto.

10:30pm No encuentro mi cinturón porta número, no sé si correr con playera de compresión, me preocupa rozar mis tetillas (me siento gordo), me doy cuenta de que no compré geles en sobre y por si fuera poco, no encontré mi short favorito para correr…de hecho, me dio hueva buscarlo. Me voy a la cama pensando en que probablemente por la mañana podría encontrar todo.

Domingo 27 de agosto

2:30am A diferencia de la primera vez que corrí un maratón, en la que no pude dormir toda la noche por los nervios. En ésta ocasión estaba profundamente dormido hasta que puntualmente Bruno comenzó a llorar. Me levanté a preparar su mamila y volví a acostarme para intentar descansar otro rato más.

4:50am Suena la alarma de mi reloj y después de ir al baño y vestirme con lo primero que se me atravesó el día anterior, voy a la cocina para preparar mi flask de Hammer Nutrition con 4oz de gel, lo idealmente suficiente para la prueba. Veo el comedor y me doy cuenta de que Pam me había dejado un sándwich para desayunar y lo agradecí al instante. Después de checar que tuviera todo listo, me despedí de Pam y de Bruno esperando verlos más tarde en la ruta. Salí de casa tranquilo y con ganas de ver qué pasaba.

5:40am Estoy en la estación de metro Cuitláhuac, por primera vez iba solo hacia el punto de reunión y la sensación es algo extraña. Veo varios corredores que se están preparando, algunos esperando a sus amigos, otros más igualmente de a solapa.

6:20am Llego a la calle de Pino Suarez esperando encontrarme con el Tristaff, puedo darme cuenta de que los accesos a los corrales de salida están algo saturados pero decido seguir esperando a que llegue la banda. Minutos más tarde llega Mariana y Raúl acompañados de Andrea Ra y es entonces cuando nos dirigimos hacia nuestro corral de salida. Después de batallar un poco para entrar, me doy cuenta de que muuuuucha gente se metió a un corral que no le correspondía y que evidentemente no iban a dar el tiempo acorde a su salida, pero pues es algo que ya sabía que ocurriría.

7:00am Termina el Himno Nacional y dan la señal de salida, tardamos aproximadamente 8 minutos en llegar a la salida debido a todas las personas que estaban adelante de nosotros y comenzamos a trotar a un ritmo muy relajado pero constante. Andrea y yo tomamos la delantera y Raúl y Mariana nos seguían metros atrás.

El cambio de ruta me agradó bastante, pasar por las calles del centro y por Bellas Artes fue algo realmente padre. Los primeros 10 kilómetros se me fueron de volada, cuando me di cuenta ya habíamos llegado a Polanco.

Andrea traía un pronóstico de 4 horas 20 minutos y yo creí que era algo humanamente posible para mi poco entrenamiento, por lo que nos acompañamos en un ritmo constante sin problema. Pasamos el kilómetro 15 y Andrea tuvo que hacer una parada técnica, seguí avanzando pero bajé mi ritmo para que me pudiera alcanzar más adelante y continuar. Pude avanzar unos 3 o 4 kilómetros y fue en Masaryk donde me alcanzó. Obviamente ella llevaba un ritmo más fuerte y me costó trabajo volver a adaptarme a su paso, pero no aflojé. Llegamos al kilómetro 21 en la parte de Gandhi y alcanzamos a Mike y a Marcos Velazquez. Me acerque a ellos y trote unos metros a su ritmo, nos dimos ánimos y los dejé más adelante. Continué avanzando pero ya no pude alcanzar a Andrea entonces decidí concentrado en mi propio paso sin exigirme demasiado. Pasé el auditorio nacional y me acerqué a la parte que muchos odiamos, “La Milla” en Chapultepec. Una zona de adoquín que se hace bastante tediosa, aburrida, cansada, etc etc etc.

Comencé a sentir apatía y un dolor en las piernas por el kilometraje acumulado, evidentemente la parte mental comenzaba a tomar parte en el juego. De pronto, llegó un momento asombroso. Comenzó a sonar Release de Pearl Jam, una canción que inevitablemente me recuerda a mi papá. Comencé a cantarla y a recordar momentos que viví con él.

 “Oh dear Dad,

Can you see me now?

I am myself,

Like you somehow.

I’ll ride the wave,

Where it takes me.

I’ll hold the pain,

Release me.

I’ll wait up in the dark,

For you to speak to me,

I’ll open up,

Release me”

 Los ojos se me llenaron de lágrimas y el dolor se me quitó de inmediato, me sentí acompañado y disfruté esa parte como nunca antes. Recordé también una frase que se me ha quedado grabada y con la que me siento muy identificado, ya que es muy cierto que sé que su sangre corre por mis venas pero me es imposible ahora abrazarlo. En fin, cuando me di cuenta, ya estaba saliendo de Chapultepec y regresando a Reforma para seguir avanzando.

Llegué a Insurgentes y fue cuando empecé a darme cuenta de que había gente más “fresca” que yo. Seguramente ya muchos se habían metido en alguna parte para correr menos distancia, pero pues de nuevo, ya sabía que eso pasaría.

Otro de los cambios en la ruta fue la parte de la Condesa que sinceramente sentí mucho mejor, antes también se me hacia pesada por tantas vueltas en diferentes calles, ahora sólo era cuestión de atravesarla.

Por fin llegué a Insurgentes cuando recibí la llamada de Pam, me avisaron que ya estaban esperándome en Parque Hundido que era el kilómetro 35 aprox y me concentré en seguir al paso al que iba. La verdad me sentía muy bien y disfruté mucho esa parte.

Poco a poco me fui acercando y logré llegar a Parque Hundido, ahí estaba Pam cargando a Bruno, Nabi, mi hermano y mi mamá. Fue un alivio verlos, me detuve un momento y tomé un poco de refresco que me habían llevado, le di un par de mordidas a un Gansito que me habían comprado, me despedí de ellos y seguí adelante. Mi hermano decidió acompañarme en el trote un par de kilómetros y eso me animó más. Me dijo que me veía bien y le creí jajajajaja la verdad me sentía bien y continué.

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Poco a poco Insurgentes de hacía más estrecha, había mucha gente apoyando y mucha gente corriendo. La fiesta se sentía y se disfrutaba.

Me concentré en seguir avanzando hasta que vi la subidita que me llevaría a ver el Estadio donde todo terminaría. Entré al estacionamiento y terminé esa última parte sin problema. Hacía tiempo que no iba a CU y ésta era una ocasión especial. Pasé el túnel para poder llegar a la pista de tartán y seguí avanzando, vi la meta y no aceleré, simplemente llegué y crucé la meta. 42mil 195 metros recorridos en un domingo por la mañana. Al final recogí mi medalla y esperé a que llegaran por mí.

Debo admitir que fue una experiencia que disfruté mucho, tuve bastante tiempo para pensar en muchas cosas wuuuuuu, y para analizar otras cuantas más.

Si bien es cierto que hubo muchas personas que cortaron ruta y que hicieron trampa, creo que eso queda en la conciencia de cada quien. Lo único que puedo decir es que sé que hubo muchas personas que por primera vez hicieron un maratón y eso me da gusto. De verdad es algo que todas las personas deberían hacer al menos una vez en su vida ya que es algo que probablemente les cambie la perspectiva de sí mismos. Así que si usted, amable lector, corrió por primera vez su maratón, felicidades!!! Si fue su enésima vez, felicidades también!!! Si usted ahora está pensando en hacerlo, no sólo lo felicito si no que lo invito a no dejar que esa idea salga de su cabeza y si necesita de algo, puede consultarme con toda confianza.

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No sé que sigue ahora, pero sé que pronto estaremos por aquí de nuevo. \m/_

 

@BlackVera

ALTRA ONE V3

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Hace un buen rato que no entreno en forma (no es nada nuevo) pero como soy un buen conejillo de indias, me tocó probar los recién horneados ALTRA ONE V3. Para empezar, no conocía mucho de la marca así que me puse a investigar el origen de la misma y obviamente las características que la hacen marcar una diferencia contra el resto de marcas que hay en el mercado.

Altra es una marca que tiene muy poco tiempo en el mercado internacional y tan sólo un par de años en el mercado de México, sin embargo muchos de sus atributos son bien agradecidos por sus usuarios. La principal característica del calzado ALTRA es que están basados en la tecnología Zero Drop, que se refiere a que son tenis que tienen la misma altura en talón y en punta, por lo que se posicionan como calzado ideal para personas que se inclinan por el Natural Running.

Lo que me pareció interesante de esto, es que ellos no se venden como una marca “minimalista” que es algo que suele venir acompañado del “Natural Running”. Dejan muy claro que a pesar de tener un drop cero, sus suelas ofrecen bastante amortiguación que los deja fuera de todo concepto minimalista.

Por lo que estuve investigando, el calzado ALTRA ha sido muy bien aceptado en el mundo del running, principalmente en Trail y corredores de largas distancias.

Algo que me llamó mucho la atención es que de inicio se nota el diseño que hace que claramente se distingan entre los demás. Los modelos de ALTRA se caracterizan por tener una “puntera” amplia para permitir que los dedos tengan suficiente espacio entre ellos para expandirse a sus anchas a cada paso. Curiosamente, esto los hace parecer zapatos de payaso. De hecho, cuando me puse unos por primera vez, imaginé que estaba listo para malabarear.

No obstante, me parecieron muy cómodos de primera instancia, ya sólo faltaba ponerlos a prueba de verdad.

El Medio Maratón de la Ciudad de México se celebró el pasado domingo y era una prueba perfecta para probar mis ALTRA nuevos.

Debido a mi magnifica preparación (not) iba a trotar a un ritmo suave y a tratar de no morir en el intento. Comencé a un ritmo muy cómodo tratando de ser precavido también para tener conciencia de todas las sensaciones que los tenis pudieran darme.

Los ONE V3, son un calzado bastante ligero y que aparentan poca amortiguación, sin embargo, a cada paso se siente una amplitud que se transforma en comodidad a cada paso. La prueba tenía muchas pendientes que me hicieron bajar el ritmo para subir, pero también a subirlo bastante al bajar. Eran las bajadas las que me preocupaban más, ya que estos tenis se recomienda que se usen en la talla exacta. A diferencia de otras marcas donde se recomienda comprarlos una talla más arriba. Esto se debe a lo que anteriormente mencioné de la puntera amplia.

Hubo varios momentos en que sentí que mis dedos rozaban la punta del tenis pero creo que se debió a que mi amarre no fue tan eficaz como debió haber sido.

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Al final, los tenis respondieron bien, me ayudaron a ser consciente de mi técnica y a cuidar mi postura.

Desde mi punto de vista, es un calzado excelente para poder trabajar la técnica. Y ser un corredor mucho más eficiente.

Les recomiendo ampliamente que visiten Tristore para que hagan un análisis de pisada y puedan tener una recomendación del calzado adecuado para ustedes. Y si quieren comprar éste modelo en línea, hagan click aquí.

@BlackVera

 

Ironman 70.3 Monterrey

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A principios de año me había propuesto como objetivo entrenar sólo para el Maratón Internacional de la Ciudad de México ya que realmente no hallaba motivación para participar en otro evento. Sin embargo, un buen amigo me invitó a participar en el Ironman 70.3 de Monterrey y de pronto, la cosquillita de hacer una media distancia se avivó y decidí aceptar el reto.

La fecha quedaba perfecta para poder hacer un muy buen entrenamiento y formar una base sólida teniendo como objetivo principal el MICDMX. Sabía que si entrenaba bien, podría competir sin problema y fortalecer mis debilidades para hacer una buen marca en el maratón.

Intenté ser constante pero rápidamente me di cuenta de que mis actividades diarias me impedían poder entrenar como hace un par de años.

Hoy, soy una persona diferente, dirían tal vez que más madura. Me cuesta más trabajo tomar ritmo, y si bien es cierto que probablemente soy más resistente que antes, comenzar me lleva tiempo.

A todo lo anterior, le podemos sumar mis achaques de treinteañero, mi excelente alimentación y la falta de motivación. Teniendo como resultado 5 kilos más en mi humanidad y un porcentaje de musculatura bastante bajo a lo que estaba acostumbrado.

Los que me siguen en Instagram, se pudieron dar cuenta de lo bien que me preparé para el 70.3 MTY y creo que de cierta forma yo mismo aproveché para no exigirme demasiado, deportivamente hablando. Siempre tuve en mi mente cruzar esa meta, así que realmente no me importaba cómo lo iba a hacer.

Una semana antes del evento, me llené de nervios pues pasaron poco más de 2 meses que ni siquiera toqué el agua de una alberca, corrí un solo 21k que me dejo destrozado de las piernas y mi única esperanza era poder hacer algo de “aire” en el rodillo con mi bici.

Sinceramente el tener un recién nacido en casa te cambia por completo y en mi caso, me ayudó con menos horas de sueño y varios entrenamientos cancelados.

Pero eso también me ayudó a motivarme y tratar de hacer lo posible por ir al evento con lo mínimo necesario para poder cruzar la meta tranquilamente.

Desde varios meses antes, compramos vuelos y reservamos hospedaje para toda la familia. Creo que eso es lo que ahora vale más para mí que cualquier medalla que me pudieran dar e incluso que cualquier récord que pudiera romper.

Viajamos a Monterrey el sábado por la mañana, un día antes del evento, y como nuestro vuelo era el primero, (6:40am) tuvimos que estar en el aeropuerto muy temprano. No se imaginan la desmañanada que nos dimos considerando también que la noche fue muy corta debido al bebé. Hubieran visto la hazaña de todos, maletas, pañalera, carriola, equipajes para documentar, equipajes de mano, Bruno en brazos, Sam emocionada pero sin ganas de caminar mucho, en fin.

Logramos llegar a MTY en un vuelo bastante tranquilo, rápidamente fuimos a instalarnos al hotel y a desayunar. Decidí dejarlos descansar mientras me iba a la expo a recoger mi paquete de competidor. Ahí encontré muchos amigos y aproveché para hacer algunos videos para TRISTORE. Recogí mi número y fui por mi bici con mis amigos de Fast Ride, quienes fueron los encargados de transportarla. Rápidamente le puse mi número y la ingresé a zona de transición. Traté de regresar al hotel lo más rápido posible para poder comer e intentar descansar un poco.

Fuimos a comer (muy bien) a un par de kilómetros del hotel y a Sam se le ocurrió quedarse dormida. La tuve que cargar de regreso al hotel. Al llegar, traté de dormir un poco pero me fue imposible. Sabía que el día siguiente estaría bastante pesado.

Después de acomodar todas mis cosas para la competencia (zapatos, número, trisuit, nutrición, ánforas, goggles, gorra, lentes de contacto, etc…) por fin pude acostarme.

Dormí unas pocas horas y me levanté muy temprano para poder dejar todo listo en zona de transición. Llegué a mi bici y le coloqué mis ánforas. Preparé mi nutrición y dejé mis accesorios listos en mi lugar. Fui al guardarropa para dejar mi bermuda y playera que llevaba puesta y me dirigí a la zona de arranque de la natación. Llevaba unos 200 metros cuando me di cuenta de que no traía ni mi gorra ni mis goggles y tuve que regresarme al guardarropa que estaba justo del otro lado de la transición. Me tarde mucho tiempo en llegar y me puse algo nervioso por eso. Intenté caminar rápido para llegar a tiempo a la zona de arranque, éramos muchos los que íbamos en camino. De pronto vi a unos atletas ya nadando, eran los hombres PRO, traían un ritmo impresionante. Escuché el sonido local y me di cuenta de que no me faltaba mucho para llegar. Metros más adelante, la gente ya estaba en los corrales de salida. Busqué el bloque que me correspondía y me metí. No logré ver a mi familia antes y eso me entristeció un poco pero ya no faltaba nada para arrancar. El ambiente era muy bueno, la gente estaba ansiosa, igual que yo. Dieron la señal de arranque y poco a poco empezamos a avanzar. Ya casi al llegar a la zona precisa de arranque pude ver a Pam cargando a Bruno, a mi mamá y a Sam. Me emocioné mucho y me llené de euforia para arrancar y ni sentí lo frío del agua.

Comencé a nadar y me sentí muy bien hasta que mi vieja lesión del hombro apareció. Bajé un poco el ritmo y traté de no darle importancia. La ruta es muy noble y se las recomiendo si su fuerte no es el agua. Te puedes parar en cualquier momento y descansar sin problema alguno.

Llegué a la marca de los 1500 y vi mi reloj, llevaba exactamente 30 minutos y según mis cálculos, iba perfecto. No era un gran tiempo, pero era lo que esperaba. Faltaban sólo 400 metros que se me hicieron eternos, me di cuenta de que me faltaba más distancia que la había pensado y finalmente llegué a la salida de la natación en un bochornoso tiempo de 41 minutos. Mucho más de lo que tenía planeado pero seguí con bastante ánimo.

En el camino a la zona de las bicis había unas escaleras en las que mucha gente caminaba. Yo comencé a hacer lo mismo pero me di cuenta de que me sentía bastante fresco, por lo que decidí comenzar a trotar. Tomé mi bici y salí con todo. Curiosamente ésta ha sido una de mis mejores transiciones.

La primera parte de la ruta de bici es muy rápida, tanto que pensé que iba dándole de más, pero al retornar me di cuenta de que evidentemente de ida era bajada, y de regreso comenzaba la subida. Casi no se percibía pero si se llega a sentir. Rodé muy cómodo y sentí que iba haciendo una muy buena etapa de bici hasta que pasé el kilómetro 75. Ahí se me apagó la pila, mi energía cayó considerablemente y al igual que en la natación, la última parte de la bici también se me hizo eterna.

Logré terminar la bici en 2:38, lo cual me parece un tiempo bastante decente, algo molesto por todas a las que vi drafteando pero pues, cada quien su carrera.

Llegué a la zona de transición y dejé mi bici en su lugar, pude ver que aún faltaba mucha gente de llegar a esa parte y me tranquilicé. Comencé a trotar muy cómodamente, normalmente tardo de 2 a 3 kilómetros para encontrar mi paso ideal.

Al principio no podía respirar bien, me sentí muy agotado y el calor me molestaba muchísimo. Pasé el km 2 cuando una atleta PRO me pasó corriendo a toda velocidad, obviamente era su segunda vuelta y en ese momento deseé correr tan rápido como ella. Triste fue mi realidad cuando pasé el kilómetro 3 y tuve que detenerme a caminar. Estaba completamente agotado y no tenía idea de cómo le haría para poder terminar la prueba. Simplemente ya no quería correr.

Poco a poco me comenzaban a pasar participantes, y yo si poder acelerar. Varios amigos me dieron ánimos pero mi cuerpo estaba fundido. Llegué a un punto de abasto y me puse hielo por todos lados, eso me ayudó a refrescarme y a poder trotar de nuevo. De pronto me encontré a una amiga que estaba echando porras a su equipo y me acompañó durante unos kilómetros. Intenté seguir su paso pero me costaba trabajo. Me esperó y prácticamente me ayudó a terminar la primer vuelta del recorrido. Justo cuando pasé la división de ir a la meta o dar la segunda vuelta, pensé en terminar ahí, pero también me dije a mi mismo…”Tengo 8 horas para terminar y no llevo ni 5, podría caminar y disfrutar del resto del recorrido sin problema”. Así que seguí trotando. Me mentalicé en terminar sin importar el tiempo, a fin de cuentas lo único que quería era ver a mi familia al cruzar la meta.

Foto: TRIMEXICO

Y es que esa se ha convertido en mi motivación más importante en los últimos meses, realmente no hay nada más importante que compartir estas locuras con la gente que amo. Cualquier meta cruzada no valdría la pena si no puedo abrazarlos, así que con eso en mente, seguí mi camino.

Los últimos 10kms me dolieron pero los disfruté mucho también, poco a poco me acercaba a la meta y entonces comencé a buscar a mi familia, tenía muchas ganas de verlos. Pasé por una parte donde había mucha gente gritando y eso me emocionó, había un pequeño pasillo donde niños estiraban sus manos para chocarlas con los participantes y justo al terminar una pequeña curva que casi dirigía a la meta.

Fue ahí cuando vi a Pam y me emocioné, estaba junto con mi mamá que estaba cargando a Sam quien lamentablemente se había quedado dormida y no logró verme. Me preocupé un poco porque no vi a Bruno pero tenía que seguir. Las saludé y seguí mi camino a la meta.

Pisé el tapete azul y escuché que el sonido local anunciaba mi llegada, muchos me gritaban que cerrara con todo, pero no lo hice. Mi trabajo ya estaba hecho, este reto lo habíamos hecho todos juntos y no había necesidad de demostrarle nada a nadie.

Relajé mi paso y crucé la meta sin mucha euforia pero con mucha emoción por dentro. Rápidamente me metí a una fuente para refrescarme donde pude saludar a varios amigos. Me dieron mi medalla y salí en busca de mi porra oficial. Cuando los encontré nos abrazamos y supe que todo había valido la pena. Sam se despertó y se emocionó también al verme. Obviamente me reclamó por haberme tardado tanto XD. Bruno no estaba ahí, tuvieron que llevárselo al hotel ya que el calor estaba muy fuerte y pues no estaba cómodo.

Parecía que todo había acabado ahí, pero no es así. Mi carrera más importante no para, al regresar al hotel, Sam tenía muchas ganas de ir a nadar y obviamente quería que fuera con ella, más tarde me tocó arrullar a Bruno porque no podía dormirse y pues…ésta carrera de ser papá no acaba nunca.

Es realmente impresionante darme cuenta de que la energía sale de lugares desconocidos cuando se trata de tus hijos y eso es lo que realmente vale la pena. Ahí he encontrado mi motivación y espero siempre poder darles a mis hijos el ejemplo de una persona que cumple sus objetivos a pesar de las adversidades.

No tengo idea de si podré lograr entrenar para el MICDMX pero si de algo estoy seguro es de que lo voy a terminar y lo voy a compartir con los míos a como de lugar.

Nos vemos pronto por ahí…

 

@BlackVera

 

¿Qué pasa después de los 30?

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Imaginen esto:

Vas a desayunar con tus amigos, te ofrecen café con leche y es entonces cuando la pregunta del mesero te hace sentido por primera vez…¿Leche entera o deslactosada?

Así es amigos, aunque no lo crean, en los últimos meses he aplicado la frase “Nunca me había pasado” varias veces. Y es que aunque he tratado de tener un estilo de vida saludable, no cabe duda de que llega un momento en que todo tiene repercusiones.

Sí, ya tengo más de 30 años, 31 para ser exactos, y hay cosas que ya no son como antes. Considero que mi estilo de vida es mucho más saludable en términos generales que el promedio ya que procuro comer bien y entrenar. Pero existen muchos factores en la fórmula que hacen que “comer bien y entrenar” se modifiquen.

A veces miro atrás y veo la facilidad que tenía para tomarme un litro de leche directo del envase sin ningún problema sólo para refrescarme en épocas de calor. O la facilidad que tenía para retomar mi ritmo de entrenamiento cuando pasaba periodos de descanso.

¿Qué decir de salir con mis amigos por la noche?¿Una borrachera? No, algo más fácil…una desvelada!!!

Pues nada de eso es algo que haría hoy sin pensar mucho más que antes en las consecuencias.

Si me desvelo, probablemente ande somnoliento 3 días seguidos, aún cuando logre dormir bien los días siguientes. Pero ¿dormir bien? …con un recién nacido en casa…buena suerte.

En fin, ¿lácteos? Pues dicen que ni siquiera deberías consumirlos, así que supongo que será bueno eliminarlos de mi dieta. Porque no se imaginan el dolor de estómago que tuve aquella noche. En serio, sentía que me moría. Con decirles que hasta me resigné a ir al doctor, algo que en definitiva es algo que no acostumbro hacer por un simple dolor de estómago. Diagnóstico: “Recargón estomacal”…WTF? Hace 10 años me hubiera comido lo triple de lo comí ese día y no me hubiera pasado nada.

Pero bueno, supongo que todo esto es parte de ir acumulando experiencias. Tal como me pasó ayer en el medio maratón de ESPN, que por cierto, me dejó molido. Corrí los primero 17 aun buen ritmo, algo que me hizo sentir cómodo y de pronto, pum pa’ bajo. Tuve que reducir mi paso porque ya no traía nada, di la última vuelta y vi le recta final. El famosísimo arco de meta y el reloj marcando el tiempo oficial. Todos comenzaban a acelerar su paso para hacer un buen cierre y yo, pues yo simplemente seguí trotando a mi pasito “quema grasa”, la verdad ya no soportaba el dolor de piernas que traía y sinceramente pensé en que un par de minutos más no iban a hacer la diferencia ese día. Asé que con toda mi apatía, seguí avanzando hasta terminar. Pero eso no fue lo peor, llegué a casa a ducharme y por primera vez en mi vida, me topé con un par de uñas moradas!!! Algo que “nunca me había pasado” y créanme que soy medio salvaje para eso de correr, uso cualquier tipo de tenis y hasta descalzo he corrido y nada. Pero ahora, con unos tenis que son bastante cómodos y unas calcetas súper pro…tómala. Ya sólo falta que se me caiga el cabello y entonces sí, daré el viejazo.

Ya les contaré cuando suba al 4to piso…si es que llego.

@Blackvera

A 3 años del Ironman.

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Justo hace 3 años, un 30 de marzo pero del 2014, a éstas horas me encontraba participando en una de las pruebas más desgastantes que he realizado en toda mi vida. Definitivamente fue un día que marcó mi vida y en el que aprendí muchísimo. Pude descubrir que cuando estás muy concentrado en algo durante mucho tiempo, la mente suele divagar y te hace ponerte en estados de ánimo cambiantes.

Recuerdo muy bien que ese día estuve eufórico, alegre, triste, enojado, ansioso, temeroso pero decidido a llegar a esa meta. Se trató del día en que completé la distancia Ironman: 3.9kms de natación, 180kms de bici y 42kms de carrera. Algo que para muchos es imposible y para otros es simplemente un estilo de vida.

Pero ¿qué hay detrás de todo esto, por qué me metí en este mundo?

Si bien es cierto que practiqué deportes desde que era un niño, al llegar a la edad adulta me había convertido en un sedentario oficinista que sufría de sobrepeso. Tenia malos hábitos alimenticios y solía fumar y tomar alcohol sin pensar en las consecuencias.

Al parecer, todo en mi vida en ese entonces marchaba de maravilla. Había hecho todo lo que la “sociedad” me había dicho que tenía que hacer…”gradúate, consigue un buen empleo, cómprate un auto, una casa” y a mis 23 años, la vida sólo se me iba en esperar el fin de semana para ir a echar tragos con mis amigos.

Un día me cansé de la rutina y decidí tomar las primeras vacaciones laborales de mi vida, así es, en 5 años trabajando no había tomado ni un solo día de vacaciones, por lo que era justo y necesario.

Aproveché para viajar y tener una perspectiva diferente de todo. Los que me conocen, saben que a partir de esos días mi vida tomó un rumbo diferente. Al regresar de vacaciones, tomé la decisión de dejar mi trabajo y volver a la escuela para estudiar una maestría, quería seguir alimentándome de conocimientos, así mismo me di cuenta de que no era una persona sana y decidí cambiar eso regresando al ejercicio.

Aún recuerdo la primera vez que fui a una pista de atletismo…no pude ni siquiera completar una vuelta de 400mts trotando. Pero no me rendí, regresé diario hasta que por fin podía correr 5kms sin problema. Decidí ponerme retos deportivos que me ayudaran a exigirme un esfuerzo, comenzando con carreras de 10kms, medio maratón y logrando decidirme correr un maratón en un lapso de un año.

Y fue así que el 2 de septiembre del 2012 terminé mi primer maratón, una carrera que significó mucho para mí porque se convirtió en el principio de muchas carreras con causa que empecé a realizar.

Poco a poco fueron saliendo retos nuevos y eso me emocionó, continué con el Maratón de Aguas Abiertas en Acapulco que son 5kms de natación y al terminarlo ese mismo año, fue cuando nació la idea de convertirme en Ironman.

El 2013 fue el año que me vio convertirme no sólo en papá, ya que en abril nació Sam, también fue el año en que me convertí en triatleta, un año en el que prácticamente completé cada una de las distancias del triatlón (Sprint, Corto, Olímpico y 70.3) pero aún me quedaba el Ironman.

La fecha se cambió hasta marzo del 2014 debido a varias razones entre las que se consideraron una mejor preparación y definitivamente el presupuesto.

Estaba muy emocionado de poder por fin estar frente a la playa junto con miles de competidores esperando la señal de salida en un día soleado y caluroso.

Pasó 1hora y 14 minutos para poder terminar con la parte de natación que sinceramente no fue tan complicado como imaginé. Recuerdo que decidí nadar muy tranquilo para evitar cualquier fatiga fuera de lo “normal”.

Salí del agua, me quité el wetsuit, me puse bloqueador, tomé mi bici y salí por esos 180kms.

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200mts después de haber arrancado me di cuenta de que había olvidado mis gafas en la zona de transición y decidí no regresar por ellas, así que fueron 180kms de sentir el viento directamente en mis ojos. Había planeado ir a un ritmo promedio de 30km/hr pero por la altimetría de la ruta era difícil mantener la velocidad.

Obviamente no me esperaba tanto desgaste debido a la ruta y lo que yo creí que terminaría en 6 horas, se extendió cas a 7, por lo que 6 horas y 48 minutos después pude por fin terminar la etapa de la bici.

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Al llegar a la última zona de transición, me sentía cansado, harto y algo decepcionado por haber perdido tanto tiempo en la bici. Lo que había planeado iba a ser casi imposible de cumplir y simplemente quería que pasara rápido para ya irme a descansar. Pero pues…aún había un maratón que terminar. Así que me puse mis tenis y salí a correr. Mis piernas se sentían ligeras y pude comenzar a un ritmo muy rápido pero bastante cómodo para mí. Me comenzó a dar mucha confianza y me animé a seguir. Poco a poco pasaba a otros corredores y eso me hacía continuar. Al ruta se trataba de dar 3 vueltas a un circuito de 14 kilómetros aproximadamente y pude completar la primera sin problemas. Para la segunda vuelta, el cansancio se sentía brutalmente y eso me obligó a caminar en algunas partes. Recuerdo muy bien que el sol comenzó a ocultarse y según yo, para esa hora yo tendría que estar cruzando la meta, sin embargo aún me quedaban 13kms por completar, así que algo triste seguí mi camino.

Recuerdo muy bien un sentimiento de “soledad acompañada”, en esos momentos en que corría con otros participantes pero sin nadie que nos apoyara, en un lugar solo, poco alumbrado donde sólo se escuchaban los pasos de los demás. Recuerdo muy bien los rostros de los demás (seguramente igual al mío) de cansancio profundo pero de decisión por terminar. Crucé miradas con otros participantes que decían mucho más que cualquier palabra, miradas de decisión, de que ese Ironman iba a ser nuestro a como diera lugar, estábamos ahí para terminarlo.

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La noche cayó y después de 5 horas de correr, por fin vi la meta. Escuché mi nombre y di un salto de emoción. Lo había logrado, tuvieron que pasar 13 horas y 31 minutos para poder terminar esa prueba llamada Ironman. Recuerdo haber devorado una pizza completa en la zona de recuperación.

 

Pero ¿qué ha pasado desde entonces?

Mi estilo de vida es el de una persona que hace deporte y que cree que puedes conseguir todo lo que te propongas con disciplina y trabajo. He completado algunas pruebas deportivas como Ultramaratones y constantemente estoy pensando en completar retos deportivos que de nueva cuenta me lleven al límite. Sin embargo tengo el reto más grande frente a mí todos los días. El de ser una mejor persona día con día. Ser un buen padre, hijo, hermano, amigo y pareja y demostrar con el ejemplo que los límites son algo que nosotros mismos creamos dentro de nuestra cabeza.

Espero que un día de estos, mis hijos puedan sentirse orgullosos de mí tal y como yo ahora lo estoy de mis padres a quienes agradezco porque ellos sembraron en mí todo lo que soy.

 

Y ahora ¿qué viene?