Los Couches

Posted on

A finales del 2011, cuando comencé a involucrarme en el mundo del running, lo hacía completamente sin un entrenamiento definido, creía que no era necesario pues erróneamente consideraba que las distancias no eran tan largas y que no pasaría nada malo con el simple hecho de correr por tratar de conseguir una mejor condición física.

Sin embargo, con el paso de los días, la complejidad fue en aumento, comencé a correr distancias más largas y mis objetivos fueron aumentando de la misma manera. Por esta razón busqué entrenamientos en línea que me ayudaran a entrenar de una mejor forma.

Fue con un entrenamiento que bajé de internet que me preparé para el primer y único maratón que he completado hasta el momento y si bien es cierto que se requiere de mucha disciplina, los entrenamientos no eran tan pesados y básicamente cualquier persona podría haberlos hecho progresivamente. Pero las consecuencias fueron graves, sufrí una lesión en una rodilla que me impidió correr por un par de meses después de esa prueba.

Así mismo me preparé para los 5,000 metros de nado en mar abierto. Junto con mi hermano, diseñamos el plan de entrenamiento basándonos en información que había en internet. Afortunadamente logramos completar la prueba sin problema alguno.

Sin demeritar a las pruebas antes mencionadas, un IRONMAN es un reto completamente diferente y de verdad se requiere un entrenamiento más detallado. Incluso, creo que debe ser elaborado de una forma personalizada, ya que todas las personas reaccionamos de forma diferente y nuestros cuerpos pueden desarrollarse y evolucionar de una forma distinta con las mismas actividades físicas.

Por esta razón decidí acercarme con un entrenador experto. Su nombre es Víctor Guerrero “El Pato”. Lo primero que hizo fue entrevistarme y evaluar mi nivel de compromiso. Definitivamente fue algo en que no tuve problema, mi objetivo está más que claro y estoy completamente decidido a alcanzarlo.

Después de eso, vinieron una serie de evaluaciones tanto físicas como psicológicas. Me mandó a hacer varios estudios para poder diseñar el plan de entrenamiento en base a mis condiciones en ese momento.

Una vez concluido esto, y después de un mes de trabajar de una forma “general”, comenzamos con el entrenamiento específico. La verdad es que me sorprendió mucho, la variación de actividades es bastante compleja y no se compara en nada a lo que había hecho antes.

Los primeros días aparentaban ser complicados ya que las cargas de trabajo eran bastante intensas, pero curiosamente no sentía tanto cansancio y lograba recuperarme rápidamente. Me empecé a preocupar por no sentir que me estaba esforzando mucho y se lo comenté a mi entrenador. Su respuesta me dejó completamente frío. “Tienes que confiar en mí”. Lo dijo con tanta seguridad que definitivamente me hizo confiar.

A media semana, durante un entrenamiento en alberca, estábamos realizando algunas series y me puso a entrenar junto con nadadores bastante más rápidos que yo para que me presionara. Cuando me faltaban sólo 2 x 100mts mi ritmo cardiaco estaba por arriba de las 200ppm (pulsaciones por minuto) y me costaba respirar, en ese momento me dijo:  “Si quieres, descansa este 100”, no sé exactamente lo que pasó por mi cabeza en ese momento, pero supuse que si él había diseñado el plan y yo tenía que nadar eso, pues…LO TENÍA QUE HACER. Entonces lo miré y le contesté: “¿Y si no quiero?”, en ese momento sonrió y me gritó: “Pues ya saliste!!!”. De inmediato comencé a nadar de nuevo para completar las series. Terminé agotadísimo, pero terminé.

Creo que en ese momento, tanto él como yo, nos dimos cuenta de que podemos confiar en nosotros y considero que es fundamental generar esa confianza para poder avanzar de una forma correcta y alcanzar mejores resultados.

A la siguiente semana, me pidió correr 5k para calentar a un paso bastante relajado. Después de eso trabajaríamos con ejercicios de flexibilidad y fuerza. Lo curioso fue que esos 5k que corrí de una manera “relajada” fueron los 5k más rápidos que he corrido hasta el momento.

Me di cuenta que los entrenamientos están funcionando. Mi resistencia va en aumento y me está dando mucha seguridad para ir enfrentando cada uno de los retos que tengo que ir superando.

Desde que decidí que quería completar un IRONMAN, muchos amigos me recomendaron buscar a un entrenador personal, y la verdad es que estoy muy contento de haberlo hecho.

Así mismo, tengo la fortuna también de contar con quién es responsable de mi preparación física. Son 2 cosas muy diferentes que tienen que trabajar de la mano. Mi preparadora física, Ana Vázquez,  trabaja en conjunto con mi entrenador para poder ponerme a punto para las pruebas.

Imagen

Ana ha sido de gran apoyo en este proceso, a veces pareciera que me maltrata por las dosis de sufrimiento que genera en mis músculos, pero no cabe duda de que todo ha sido para bien. Adoro cuando me dice “no hay descansos señor!!!”, hasta parece que ella disfruta de mi sufrimiento jajaja. Es un hecho que el trabajo de Ana se ve reflejado en mis resultados en los entrenamientos, ya que éstos hablan por sí solos. Cada día me siento más fuerte y en mejores condiciones para lo que venga.

En fin, estoy muy agradecido por tenerlos apoyándome en este gran reto porque además de ser expertos en lo que hacen profesionalmente son unas personas increíbles. Me siento cada día más comprometido con todo y con todos.

Esperemos que así siga siendo la preparación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s