El fracaso más exitoso.

Posted on Actualizado enn

Jueves 16 de Mayo.

Llegué al aeropuerto de la Ciudad de México ansioso de participar en mi primer triatlón olímpico. Mientras esperaba mi turno para documentar mi equipaje, algunos curiosos me preguntaban acerca de la caja en la que transportaba a mi #ClownBike. Les comenté que estaba por viajar a Huatulco para una competencia de triatlón y ellos me desearon suerte. Las buenas vibras llegaban por todos lados. En las redes sociales pasaba lo mismo y eso hacía que mis ganas de competir aumentaran.

Imagen

Ésta sería la primera vez en que mi bici viajara desarmada y dentro de una caja, creo que desde ahí empezó todo el nerviosismo. Obviamente, nunca la había desarmado para estos fines e incluso desconocía cómo hacerlo. Afortunadamente recibí algunos tips que me ayudaron a acomodarla de la mejor manera posible. Intenté meter parte del resto de mi equipaje para no pagar un cargo extra en el aeropuerto por sobre-equipaje. Hice mis cálculos mentalmente y logré que la caja no rebasara los 25 kg, de hecho, me sorprendí cuando vi que la báscula marcó 23 kg exactamente.

Después de documentar y dejar mi bici en la banda transportadora fui con Gonzalo, quien me acompañaría en éste viaje, a comer algo. Bastantes carbohidratos convertidos en pizza.

Dejamos la lluviosa Ciudad a las 4:40 y llegamos en una hora a las calurosas costas de Oaxaca. De inmediato tomamos el transporte que nos llevaría al hotel para intentar aprovechar al máximo el tiempo.

Lo primero que hice al llegar a la habitación, fue abrir la caja y verificar las condiciones en las que había llegado mi bici. Todo perfecto. La armé para dejarla lista y poder salir a rodar un poco al día siguiente. El plan era nadar temprano para probar la temperatura del agua y después ir en bici hacia el lugar dónde entregarían los kits de competidor.

Imagen

Terminé de armarla y noté que el manubrio no quedaba bien, algo estaba mal ensamblado y no podía darme cuenta del error. No tenía idea de la razón por la cual no quedaba bien y comencé a desesperarme. Tomé la decisión de dejarla así y llevarla al día siguiente al mecánico para que la revisara. Fuimos a cenar y aproveché para distraerme por el estrés de la bici.

Por la noche, nos quedamos un rato en la playa y comenzamos a planear las actividades del día siguiente. Al llegar a la habitación, Gonzalo vio un metal debajo de mi cama y al recogerla nos dimos cuenta de que era una pieza de la bici. Yo no tenía ni idea de dónde iba esa pieza, pero seguramente era la causa de que no quedara bien.

Volví a desarmar el manubrio y encontré el lugar de la pieza. Era la guía que mantiene todo en su lugar. La coloqué y ajusté y listo. La bici quedó perfecta. Ahora sí, podía dormir tranquilo.

 Imagen

Viernes 17 de Mayo.

Me desperté a las 6:30 para prepararme y hacer una práctica de natación. A las 7 en punto me encontraba frente a la playa del hotel, listo para entrar al agua. La temperatura del agua estaba perfecta, 27°.

Entré al agua y nadé durante aproximadamente 25 minutos a un ritmo relajado. Pude disfrutar de una vista muy padre de los arrecifes y de diversas especies de animales. Realmente disfruté de esa práctica de natación.

Desayunamos y nos preparamos para ir a recoger el kit de competidor. Yo me fui en bici y Gonzalo fue corriendo, era medio día y la el termómetro de mi bici marcaba 39 grados. El calor y la humedad eran casi insoportables. No estábamos muy lejos del lugar, unos 4 o 5 kilómetros máximo. Al llegar al lugar, nuestras playeras estaban empapadas de sudor, rápidamente buscamos la entrada al salón para refugiarnos en el aire acondicionado.

Una vez que me entregaron el kit regresamos al hotel para descansar el resto del día. Se nos hizo algo tarde para comer y cuando llegamos a uno de los restaurantes nos indicaron que ya estaban recogiendo todo, que abrirían hasta las 7 para servir la cena, sin embargo nos mandaron a otro lugar donde preparaban snacks. Fuimos ahí y sólo pude comer pasta y hamburguesas. Obviamente eso no era lo ideal para comer, pero no había de otra.

Después de comer, decidimos descansar en la playa. El tiempo pasaba lentamente y ni siquiera me dio hambre para poder cenar algo más. Así que dejamos pasar la cena.

Al llegar a la habitación de nuevo, preparé mis cosas para el día siguiente. Me iría rodando a la zona de transición a las 5:45 para poder dejar mi bici a tiempo. Me acosté y traté de relajarme.

Sábado 18 de Mayo.

El despertador sonó a las 5:30am, desgraciadamente un minuto antes, las personas que ocupaban la habitación a un lado, salieron de ella haciendo un escándalo que me despertó. En fin, ya era hora de levantarse. Salí del hotel a las 5:45am, como lo había planeado. Las calles aún estaban obscuras, lo que me permitió encender la nariz de la #ClownBike. Comencé a rodar por la avenida principal y me encontré a otros participantes que también iban en camino. Llegué a la zona de mecánica sólo para ajustar la presión de mis ruedas y de ahí directo a dejar mi bici en su lugar.

Imagen

Coloqué el resto de mis cosas en su lugar y dejé todo listo para intentar hacer una mejor transición que en Valle de Bravo. Recordando siempre: “Ponte el casco al último” (Si usted no entiende el chiste, por favor lea la entrada: El día que me convertí en triatleta). Hice un recorrido rápido para identificar el lugar y me dirigí a la playa para ver a los competidores de la categoría Sprint arrancar.

La salida de mi categoría era a las 8:35, así que tuve tiempo para estirar perfectamente y calentar un poco antes de acercarme al bloque de salida. A las 8:30 nos llamaron y nos acercamos al lugar, en esos 5 minutos me llené de adrenalina, tenía bastantes nervios y sólo quería comenzar ¡ya!.

Imagen

Me coloqué en el extremo izquierdo casi hasta adelante para poder salir bien a nadar. Llegó la hora y dieron la indicación de salida, corrí con todas mis fuerzas para entrar al mar recordando la vieja serie “Baywatch” y sus técnicas para entrar al agua. Honestamente, sí sabían hacerlo, no es broma. Así que logré tener un buen lugar y comencé a nadar a un buen ritmo. El recorrido de la natación implicaba dar 2 vueltas a un circuito de 750 metros. Durante la primera vuelta me sentí perfectamente bien, la temperatura del agua era de 28 grados y sentía que avanzaba rápidamente. Al dar la segunda vuelta, me sentí algo cansado y comencé a preguntarme si iba bien. Sentí que bajé un poco la intensidad y pude apreciar a los punteros de la categoría que arrancó atrás de nosotros alcanzarme. Los identifiqué por el color de sus gorras y por el impresionante ritmo que llevaban. No me precipité pero intenté seguir la estela que iban dejando.

Ya en la última parte de la natación, me enfoqué en el arco de llegada y apreté. Salí rápidamente del agua y busqué mi bici. Esta vez lo hice, me puse el casco al último. Por cierto, mejoré mi tiempo en la transición por más de un minuto. Aunque aún debo mejorar mucho. Tomé mi bici y salí con todo para intentar alcanzar a algún pelotón. Pasaron casi 4 kilómetros hasta que pude ver a un grupo y les di alcancé, para esto tuve que acelerar muchísimo. Llegamos a la primera pendiente y llegó lo que más temía. Me dejaron atrás. Intenté alcanzarlos en la bajada pero no lo logré. Seguí pedaleando intentando mantener mi ritmo hasta que otro pelotón me alcanzara y así fue. Eran 4 o 5 pero venían a una velocidad impresionante. Me les pegué y me jalaron con ellos un buen rato. Me sentía magnífico y no estaba realizando mucho esfuerzo, pero de nuevo llegamos a otra pendiente, ésta vez me dejaron atrás muy rápidamente. Logré completar la primera de 3 vueltas a muy buen tiempo pero algo estaba pasando. Comencé a sentirme muy cansado, el sol me molestaba, las piernas me ardían y mi velocidad bajaba considerablemente. Otros participantes me pasaban como si nada y a mí ya me costaba trabajo pedalear. Esa segunda vuelta se me hizo eterna y cuando por fin logré terminarla, me di cuenta de que aún faltaba una más. Traté de calmarme y seguir adelante. Un grupo de ciclistas mujeres me pasó y no entendía qué era lo que pasaba. El calor era más intenso y comencé a desesperarme.

Ya en la última parte del recorrido, no podía sentir mis piernas. Mi mente quería seguir pedaleando pero mis piernas ya no. No tengo idea de cómo terminé esa parte, pero recuerdo muy bien que cuando llegué a la zona de transición, el sonido anunció que el puntero estaba ya en el kilómetro 8. Eso significaba que en máximo 8 minutos él habría terminado y yo me encontraría empezando con mi carrera. Eso me impactó, pero no tanto como cuando empecé a correr, mejor escrito, cuando comencé a trotar, si acaso eso era lo que estaba haciendo. Supuse que sería así durante el primer kilómetro, en lo que se adaptaban mis piernas pero no, llegué al kilómetro 3 y no podía mejorar mi zancada. En las estaciones de hidratación tomaba de todo y me echaba agua en todo el cuerpo para intentar bajar mi temperatura, pero no duraba mucho el efecto. Después escuché que estuvimos compitiendo a una temperatura de 32° con un factor de humedad de 68%.

Seguí avanzando pero no me sentía bien. Muchos competidores me pasaban con facilidad y me comencé a dar cuenta de que mi preparación no fue suficiente.

Imagen

Estaba por terminar la primera de dos vueltas al circuito cuando vi a Gonzalo, se puso a mi lado y corrió conmigo. Le dije que ya no podía, que me sentía mal pero insistió en que siguiera adelante. Terminé la primera vuelta y comencé a sentir mucha hambre, creo que estaba delirando porque sólo pensaba en pizza, hamburguesas dobles con queso, tacos al pastor, salmón a la mantequilla y muchos muchos muchos pero muchos platillos más, la mayoría era comida chatarra pero suculenta. Gonzalo siguió a mi lado apoyándome cuando pasó lo inevitable. Me detuve. Pasaron un millón de cosas por mi cabeza, sabía claramente la razón por la cual mi rendimiento no era el esperado y entró una idea más en mi mente. Abandonar.

Nunca antes había pensado en eso y me sorprendía hacerlo en ese momento, pero comencé a imaginar a todos y cada uno de los que me han apoyado, a mi familia y amigos, incluso al propio Gonzalo que estaba ahí a mi lado. ¿Con qué cara les diría: “no pude hacerlo”?

Me tomé un tiempo y arranqué de nuevo, tenía que llegar a como diera lugar. Avanzamos otro kilómetro y me detuve de nuevo, en ésta ocasión caminé unos metros, intenté despejar mi mente y tomar fuerzas para seguir. En eso, un taxista que estaba viendo a los competidores pasar, me vio y gritó: “échale barbón!!!, tú puedes”. Aventé el vaso que tenía en mi mano después de darle el último trago y corrí de nuevo. Llegamos a la parte más pesada, una pendiente bastante complicada, seguí adelante, ya sólo tenía que llegar al retorno y lo demás sería cuesta abajo.

Mis pasos eran lentos pero constantes. Alcancé a un par de competidores y comencé a acelerar, ya casi terminaba, no podía darlo todo porque ya lo había hecho, no tengo idea de dónde salieron esas fuerzas para llegar pero de pronto estaba de frente a la línea de meta, en pocos pasos terminaría con esa tortura.

En eso llegó a mi mente la imagen de Samantha, era momento de crear una historia para ella, era momento de demostrarle que no importa lo difícil que pueda ser un reto, que no importa que el desempeño que esté teniendo no sea el esperado, que no importa que tenga que avanzar más lento e incluso tenga que detenerse para retomar fuerzas, que lo más importante de todo, y espero algún día hacerle comprender, es que sí se plantea cualquier objetivo y trabaja para alcanzarlo lo logrará. Así que estaba ahí, frente a la meta, decidido a cruzarla. Con lágrimas en los ojos y con los brazos levantados lo logré y agradecí poder haberlo hecho.

Tuve sentimientos encontrados, por un lado sentí que fue un fracaso ya que nunca esperé tener ese rendimiento, pero por otro lado creo que fue el fracaso más exitoso ya que me sentí muy contento de haber tenido la oportunidad de conocer mis límites, de darme cuenta de que las cosas no son tan fáciles cuando no te preparas adecuadamente, de que debes tomar las cosas en serio sobre todo en éste tipo de casos dónde pones a prueba tu resistencia física y mental, de que debo entrenar más fuerte, comer y dormir mejor.

Hoy me siento muy motivado para seguir adelante. Vienen más retos y sé que me voy a preparar mejor para ellos, mientras tanto tendré esa medalla en un lugar especial recordándome lo difícil que fue obtenerla.

Imagen

Antes de despedirme quiero agradecer a Urban Jungle, TwitterRuners y GMC México por los patrocinios que me permitieron vivir ésta experiencia, sin ellos no hubiera podido estar ahí y ésta historia no hubiera existido.

Y gracias a todos en general por seguir mí camino en ésta locura llamada QUIERO SER UN IRONMAN.

@BlackVera

Anuncios

15 comentarios sobre “El fracaso más exitoso.

    carlos escribió:
    mayo 20, 2013 en 3:39 am

    Felicidades

    Me gusta

    kczacki escribió:
    mayo 20, 2013 en 3:58 am

    En las diferentes metas que nos fijemos vamos aprendiendo de nuestras experiencias y en el siguiente triatlón te vas a sentir mucho más seguro y recordarás este como un puñado de experiencias que te enriquecerán y te forjarán día a día como mejor triatleta desde el tema de la pieza de la bici , el manejo de la temperatura, la cena, etc. Sólo me queda felicitarte por otro logro más. Mil mil felicidades!!!!!!

    Me gusta

      BlackVera escribió:
      mayo 20, 2013 en 2:25 pm

      Así es, ésta fue una experiencia increíble que sé que voy a recordar como parte de mi entrenamiento. Sacaré lo mejor de esto para aprender y seguir adelante. Gracias!!!

      Me gusta

    kczacki escribió:
    mayo 20, 2013 en 3:59 am

    Mil felicidades!!!!

    Me gusta

    Diario de un Campista escribió:
    mayo 20, 2013 en 9:10 am

    Si pudiste terminar no te sientas fracasado!!!!! 😀 El rendimiento es más la guinda del pastel que otra cosa!!! Un abrazo y a seguir adelante!

    Me gusta

      BlackVera escribió:
      mayo 20, 2013 en 2:28 pm

      Muchas gracias, no es que me sienta fracasado, al contrario, me siento muy contento de haber tenido la oportunidad de explorar mis límites y muy motivado a seguir adelante. Menos mal que experimenté esto ahora y no cuando esté realizando el IRONMAN:

      Me gusta

    Janet Aguilar escribió:
    mayo 20, 2013 en 2:56 pm

    MUCHAS FELICIDADES. QUIERO DARTE LAS GRACIAS POR HABERME DADO UN GRAN CONSEJO Y UNA GRAN LECCION. SE QUE LOGRARAS SER UN GRAN IROMAN.

    Me gusta

    Daniel escribió:
    mayo 20, 2013 en 6:47 pm

    felicidades…

    Me gusta

    elenamary escribió:
    mayo 26, 2013 en 1:10 am

    Pinche cabron “Un grupo de ciclistas mujeres me pasó y no entendía qué era lo que pasaba.” Te lo explico…no tiene que ver con ser mujer o hombre ;-0
    Que bueno que estuvo alli Gonzalo…asi creo que es el triatlon siempre tenemos que estar dispuestos a ayudar y recibir ayuda.

    Me gusta

      BlackVera escribió:
      mayo 27, 2013 en 1:11 pm

      Jajaja lo decía porque ellas arrancaron muuuucho tiempo después que nosotros. Y no entendía la razón de que hubiera perdido tanto tiempo. Nada que ver con un comentario machista.

      Me gusta

    Emmanuel escribió:
    junio 9, 2013 en 8:08 pm

    Que padre experiencia Sigue echándole ganas

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s