El tercero es el vencido.

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Después del resultado obtenido en Huatulco, donde no me fue nada bien, tenía muchas ganas de regresar a competir en otro triatlón para poner en práctica las lecciones aprendidas.

Tequesquitengo, Morelos, sería el lugar. El tercer triatlón de Teques era la oportunidad ideal para volver a ponerme a prueba. Afortunadamente ese evento cuenta con 2 distancias especiales que no se repiten en ningún otro lugar del circuito nacional. En éste evento puedes participar en las distancias súper-sprint (400mts de natación, 10km de ciclismo y 2.5 km de carrera) y corto (1km de natación, 30km de ciclismo y 7km de carrera) por lo que gracias a eso y a la cercanía que tiene con la Ciudad de México, es uno de los más concurridos. Así mismo es uno en los que muchos suelen debutar, aunque para mi gusto, no es el ideal para tu primera vez, ya que las transiciones son un poco complicadas y se requiere de una buena estrategia.

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Durante la semana comencé a sentirme más ansioso que nervioso, mis entrenamientos no fueron tan pesados pero sí muy constantes. Me sentía confiado para la distancia que recorrería y siempre me sentí muy bien preparado para el reto.

Llegó el día y nos preparamos para el viaje, en un inicio Erick iba a irse conmigo, sería su primer triatlón luego de haber terminado el 70.3 de San Gil, pero por cuestiones de trabajo le fue imposible ir. Tenía espacio en el auto y decidí invitar a mi mamá a irse conmigo desde antes, ya que según nuestros planes, ella y mi papá llegarían hasta el sábado. Así que estábamos listos, las mujeres más importantes en mi vida, irían conmigo desde el principio. Mi mamá, Fabis y la pequeña Sam partimos el viernes a medio día.

El tránsito estuvo bastante tranquilo y llegamos demasiado temprano al WTC de Morelos para la entrega de kits, por lo que decidimos ir directo al hotel para aprovechar el espectacular clima que se sentía en Tequesquitengo.

Habiendo aprendido de mi experiencia en Huatulco, ésta vez no se me pasaría la hora de la comida y mi buena carga de carbohidratos, por lo que comí una cantidad importante de pasta.

Después de eso, regresé al centro de convenciones para recoger el paquete de competidor. Ahí me encontré con Jonathan, Julio, Omar y Lu, quien haría su primer triatlón. El equipo de los #TwitterRunners estaba presente como siempre.

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Regresé al hotel y pude aprovechar los últimos rayos del sol junto con Fabis y Sam. Al parecer a Sam le encanta nadar, espero que no comience a hacer las locuras que hace su padre.

Cayó la noche y con ella mis ganas de cenar. El plan era cenar en algún restaurante que nos encontráramos mientras buscábamos un cajero automático, algo que fue bastante complicado, ya que en Teques no hay cajeros!!!En fin, después de eso, me acompañaron a dejar mi bici a la zona de transición que estaba a no más de 10 minutos del hotel. Pudimos ver a grandes rasgos toda la zona del evento, sin embargo se notaba un poco de desorganización.

Terminamos, regresando al hotel sin encontrar lugares para cenar. Resignados, fuimos a los que había frente al hotel y descubrimos que de los 3 o 4 que había ahí, sólo uno de ellos tenía comida, los demás nos dijeron que ya se les había terminado. Al parecer, no se prepararon para la bola de tragones (triatletas) que iríamos ese día.

Afortunadamente logramos ser atendidos en uno de ellos en dónde de nuevo encontré a Julio y a Jonathan, quienes pudieron conocer a Sam.

Regresamos al hotel a una hora bastante aceptable para intentar dormir esa noche. Los nervios se sentían cada vez más.

El despertador sonó a las 5:30am, desayuné un par de panes integrales con mermelada y crema de cacahuate. Salimos del hotel y comenzamos a ver a varios triatletas que tomaban el mismo rumbo.

Llegamos rápidamente y decidí ir a la zona de transición para terminar de preparar mis cosas mientras que las damas se echaban un coyotito en el coche.

Lo primero que hice fue dejar mis tenis en la zona de transición que habilitaron en la salida de la natación, de ahí tendríamos que subir una pendiente bastante pronunciada hasta llegar a la T1 por nuestras bicis. Ahí en la T1 dejé listo mi casco, mis mangas, mis gafas, mi número y mi visera. Comprobé la presión de aire de mis ruedas y listo. Todo estaba preparado para iniciar.

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Regresé al auto por las chicas y ya casi era hora de arranque para las primeras categorías. Nos apresuramos para no invadir la zona de competencia. Vimos al primer ciclista pasar y fue entonces que me despedí de ellas.

Caminé hasta la zona de arranque de la natación en donde me encontré de nueva cuanta con Lu y Omar. Lu estaba bastante ansiosa por comenzar y eso hizo que mis nervios aumentaran. Pocos minutos después llamaron a las competidoras de su categoría y después de desearle éxito se puso en marcha. Omar y yo nos quedamos viendo las salidas de las siguientes categorías.

Al poco rato llegó Buzz, quien como siempre nos llenó de todas sus buenas vibras. El sol comenzaba a calentar bastante y recordé que había olvidado ponerme bloqueador. Ni modo, me quemaría un poco.

Llegó la hora en que nos llamaron, Omar y yo entramos al mismo tiempo al agua y esperamos el turno de nuestra salida, nos deseamos éxito y entonces sí. La adrenalina comenzó a sentirse por mi cuerpo.

Quisiera hacer un paréntesis en ésta parte. Considero que es importante señalar que la sensación que se experimenta en casos como éste es, en mi caso, algo increíble. Es algo que me hace recordar que estoy vivo y que soy de carne y hueso. Agradezco poder tener esa sensación una y otra vez antes de cada competencia. Creo que si algún día dejo de sentir eso, entonces será el día en que deje de hacerlo y espero que eso nunca pase.

Siempre trato de concentrarme al máximo y para ello, casi siempre me resulta cantar en mi mente alguna canción. La mayoría de las veces es Whiplash de Metallica debido a que la letra expresa exactamente mis sentimientos es esos momentos:

“Adrenaline starts to flow,

Thrashing all around,

Acting like a maniac…

Whiplash!!!”

Y entonces llegó el momento en que nos dan la señal de salida, comencé a nadar muy fuerte y de pronto me encontraba con los punteros. Me sentí muy bien al arranque, pero después de unos 300 o 400 metros tuve que bajar el ritmo, quería disfrutar del recorrido y terminar la prueba en buenas condiciones, no permitiría un sobre esfuerzo que me pegara en el ánimo, ya con la experiencia en Huatulco he tenido más que suficiente.

Comencé a concentrarme en mi técnica, haciendo brazadas más lentas pero firmes, mis brazos me comenzaron a arder bastante. Me dolían los músculos, pero mi frecuencia cardiaca estaba de lo mejor posible.

Salí del agua con más tiempo del esperado, llegué a la zona de transición de tenis y me puse por primera vez en una competencia mis Zoot Kiawe, ligeros como el aire…ok, no tanto, pero sí rifan!!!

Llegué rápidamente a la parte de la transición más difícil, recordé mis entrenamientos en la Sierra de Guadalupe y subí esa parte con pasos cortos pero constantes. Pude rebasar a muchos que incluso iban caminando. Llegué a la T1 por mi bici y vi que aún había bastantes de los de mi categoría detrás de mí, ya que sus bicis aún estaban en su sitio.

Tomé la #ClownBike y salí corriendo de la zona de transición. Me subí a mi bici y comencé a pedalear con mis pies sobre las zapatillas que ya estaban puestas en los pedales. Era el inicio de la ruta en bici cuando escuché los gritos de aliento, ahí estaba mi familia gritándome, me llené emoción. Vi a la pequeña Sam y sentí una alegría inigualable. Lamentablemente me duró poco el gusto, porque una de mis zapatillas me estaba dando problemas. No podía ponérmela con facilidad. Bajé mi velocidad bastante y muchos me pasaron. Después de varios intentos, por fin logré ponérmela y sin abrocharlas pude recuperar la velocidad que quería.

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Después de varios kilómetros, llegué a la autopista del Sol, el asfalto en esa parte estaba en perfectas condiciones. Intentaba encontrar algún grupo en cual ponerme para poder cortar el aire cuando de pronto escuché: “Ëchale Black!!!”

Era Omar. Llevaba un ritmo bastante fuerte y aceleré para alcanzarlo. En ese momento formamos un pequeño tren de 4 personas. Comenzamos a avanzar a un ritmo bastante fuerte y me sentí cómodo. Llegamos a una bajada en la que me puse al frente del grupo pero por muy poco tiempo, porque al llegar a la subida, Omar me pasó rapidísimo. Los demás iban atrás de él y yo ya no pude alcanzarlos. Definitivamente debo entrenar mucho más las escaladas.

Continué un rato por mí mismo avanzando a mi ritmo cuando me alcanzó otro tren, ésta vez eran unos 7 u 8 pelados. Ellos avanzaban a un ritmo mucho más cómodo para mí. Eso me permitió avanzar a un buen ritmo.

Ya casi al llegar a la zona de transición para dejar mi bici, pude ver a mi hermano que estaba ahí gritando. Eso me hizo acelerar una última vez, pocos metros adelante, estaban todos los demás gritándome.

Me había propuesto lograr un promedio de 30 km/hr y lo logré, terminé la parte de la bici en exactamente una hora.

Llegué a la zona de transición y erróneamente entré en un pasillo equivocado para dejar mi bici. Tuve que dar una pequeña vuelta de más. Sin embargo no me desalenté, porque al dejar mi bici, pude notar que aún no había muchas en la zona de mi categoría. Eso indicaba que había pocos corriendo ya. Entre ellos, Omar.

Salí a correr esperando conseguir encontrar mi ritmo rápidamente, desgraciadamente tuvieron que pasar casi 5 kilómetros para llegar a él.

De cualquier forma, sentí que la carrera estuvo de lujo. La ruta era exigente pero entretenida. Los puestos de abasto fueron suficientes y me refresqué bastante bien.

Ya casi al llegar a la meta, vi a Jonathan echándome porras, más adelante mi hermano y después de él, el resto de mi familia incluyendo a la pequeña Sam.

Faltaban poco menos de 500 metros cuando aceleré todo lo que pude. Alcancé a pasar a un par de competidores y entré casi solo al área de meta. Terminé en el tiempo planeado y en excelentes condiciones, me divertí tanto que pasé la meta saltando como loco.

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El tercer triatlón de Teques, también fue mi tercer triatlón, y ha sido hasta la fecha el que más he disfrutado y en el que más me he divertido. Desde antes de empezar, sabía que así tenía que ser, y así fue.

Llegando a la zona de recuperación me encontré con Lu, Omar y Maru, todos estábamos muy contentos y satisfechos con nuestros resultados. Esperamos un rato para poder entrar a la zona de transición y pasar por nuestras bicis.

Ya en la salida me volví a encontrar con Julio y Jonathan para la foto oficial con nuestras medallas.

A la salida del evento, nuestra logística era algo complicada ya que el auto en el que llegó mi papá con mi hermano se quedó estacionado muy lejos. Por esa razón, decidí irme en bici mientras que todos los demás se fueron en el auto. Eso me hizo recorrer otros kilómetros que no me causaron problema alguno.

Se termina el mes y con ello, comienza uno nuevo lleno de retos. La siguiente semana participaré en el duatlón de la Ciudad de México, a la siguiente semana haré una carrera de 10km para acompañar a Fabis en su primera vez, después haré el medio maratón junto con mi hermano para que debute en esa distancia y para cerrar, me espera el triatlón de Veracruz.

Serán días de mucho entrenamiento y bastante trabajo. A fin de mes nacerá oficialmente un gran proyecto que actualmente me absorbe muchísimo y que me encanta.

Para terminar, quiero agradecer a todos por sus muestras de apoyo y por estar al pendiente de mis locuras. Sin ustedes, nada de esto valdría la pena.

@BlackVera

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4 comentarios sobre “El tercero es el vencido.

    Diario de un Campista escribió:
    julio 29, 2013 en 8:31 am

    ¡¡Felicidades hombre!! La verdad es que no conozco aquí en España ningún Tri con las distancias semi-olímpicas esas que ponías más arriba (1-30-7) y lo cierto es que a mí me vendría muy bien cuando decida dar el salto de los sprints a distancias más largas 😛 Me alegra ver que disfrutaste!!! Ánimo!

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      BlackVera escribió:
      julio 29, 2013 en 1:35 pm

      Así es, las distancias en éste evento son únicas, sin embargo la altimetría de la ruta hace que sea todo un desafío. Además de eso, la primera transición es muy larga, son aproximadamente 450 metros los que hay que correr en ascenso para llegar por las bicis. Es por eso que habilitan una zona de “Transición de tenis”. Definitivamente es una ruta muy entretenida y divertida. Saludos hasta España!!!

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        Diario de un Campista escribió:
        julio 29, 2013 en 3:38 pm

        Por cierto, ¿al final estrenaste las Zoot? ¿Cómo te fueron?

        Me gusta

    BlackVera escribió:
    julio 29, 2013 en 5:49 pm

    Estrené mis Zoot, y sentí que volé!!! Jajajaja

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