Mi segundo maratón.

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Se suponía que el fin de semana participaría en el triatlón de Veracruz para el cual me preparé, sin embargo, por cuestiones de presupuesto no pude asistir. La única opción que tenía para poder participar era irme completamente solo y no me pareció lo mejor, ya que lo más importante de todos estos eventos es compartirlos con las personas que más quiero y entonces tomé la decisión de quedarme en la ciudad y correr el Maratón de la Ciudad de México, algo que podría disfrutar con mi familia y amigos.

Se me presentaron algunos contratiempos que me hicieron dudar también en el maratón, el primero fue que ya había donado mi número de competidor y no me hubiera parecido correrlo sin número. Afortunadamente un buen amigo, Manuel, me ofreció su número y lo acepté.

Pero lo más complicado fue que no me sentía completamente preparado para correr esa distancia, mis entrenamientos no estaban diseñados para correr un maratón. Eso me puso bastante nervioso, ya que aunque sabía que podía hacerlo, no tenía forma de saber las condiciones en las que lo haría.

Fue entonces cuando me propuse tomar esa carrera como un entrenamiento para el 70.3 pero sin dejar de respetarlo. Es evidente que un maratón se tiene que respetar, entonces lo tomaría con calma y no me preocuparía por el tiempo. Sabía que podía hacer un mejor tiempo que el año pasado, pero también sabía que no haría el mejor tiempo de mi vida.

la foto

Todo comenzó muy bien, me sentía tranquilo y concentrado. Después todo comenzó a mejorar, pude recordar los sentimientos que tuve hace un año cuando corrí mi primer maratón ya que iba acompañado de Andrés Morales, quien haría su primer maratón. Podía ver su nerviosismo tal y como yo lo experimenté.

Por cuestiones del destino, me topé en la salida a Mike y a Carlos. No podía estar mejor acompañado. Era increíble pensar que de nueva cuenta correría paso a paso con quien me llevó en mi primera vez. Curiosamente no nos pusimos de acuerdo para vernos, pero ahí estábamos los 3.

Ninguno de nosotros iba por un tiempo específico, todos teníamos en mente hacer un aproximado de 4 horas a un paso relajado.

Dieron la señal de salida y comenzamos a trotar. Llevábamos un paso bastante tranquilo, de unos 5:10-5:40 minutos por kilómetro. Era un poco complicado ir más rápido por la cantidad de gente que estaba corriendo, pero lo tomamos con calma.

Después de un par de kilómetros Mike se adelantó y por un momento lo perdimos de vista. Carlos y yo, seguimos al mismo ritmo, disfrutando del recorrido. Pude ver a muchos amigos en el camino, tanto corriendo como apoyando a los corredores.

Comparado con el año anterior, pude ver a muchísimas personas más apoyando y eso me agradó mucho. Pasamos el kilómetro 10 en un poco más de 50 minutos y nos volvimos a encontrar a Mike, de nueva cuenta íbamos los 3 juntos.

Pasamos otro par de kilómetros y nuestro ritmo ya era un poco más rápido, entre 4:50 y 5:10. Íbamos muy bien. De pronto noté que Mike se quedó un poco atrás porque se encontró con su porra oficial, pero venía justo detrás de nosotros.

No recuerdo exactamente en qué kilómetro íbamos, pero al terminar la calle de Masaryk, justo cuando nos incorporamos a Mariano Escobedo, Carlos tropezó y cayó, se levantó de inmediato y al parecer todo estaba bien. Bajamos un poco el ritmo pero seguimos sin parar.

Recuerdo perfectamente cuando pasamos el kilómetro 21, ver el reloj con el tiempo oficial. Marcaba 1 hora y 50 minutos. Recordé que el año anterior, cuando pasamos por la misma marca, el reloj nos indicaba 10 minutos más. Eso me dio mucha confianza.

Seguimos avanzando, disfrutando del recorrido. Vi a Gonzalo, Miguel y Sergio cerca de la Estela de Luz, estaban ahí para acompañar a Andrés en su recorrido a CU. Los saludé y les dije que Andrés venía atrás.

Entramos a la Avenida Chapultepec y yo ya me sentía algo cansado, era el kilómetro 27 aproximadamente. En eso, Carlos me dijo que tenía que ir al baño y se detuvo cuando vimos unos baños. Le grité que me iría despacio para que pudiera alcanzarme.

Bajé mi ritmo y aproveché para descansar y tomar aire, pero sin detenerme. Pasé el kilómetro 28, 29, 30, 31 y 32 y Carlos no me alcanzaba. Me empecé a preocupar porque no sabía si ya me había pasado y no me había dado cuenta. Además a ese ritmo me iba a cansar más rápido, entonces volví a acelerar y a tratar de mantener un mejor ritmo. Cuando pasé el km 32 me di cuenta de que si mantenía un ritmo fuerte podía llegar antes de las 4 horas a la meta. Traté de hacerlo, pero ya era difícil, estaba muy cansado y esa parte del recorrido era la más complicada, por la altimetría.

Seguí avanzando sobre Insurgentes y traté de ir lo más constante posible, sin parar. Además sabía que por esa parte estaría mi familia gritándome por cuarta o quinta vez en el recorrido. Justo para inyectarme ánimos.

Así fue, en el kilómetro 35 los vi de nuevo y los saludé. Pasé rápidamente y comencé a hacer cuentas de nuevo. Sabía que si mantenía ese ritmo podría lograr mi sub 4 horas.

Un par de kilómetros adelante, me encontré con la porra de los TwitterRunners y de nuevo me alentaron a seguir adelante.

Desgraciadamente me sentía exhausto, ya no podía mantener mi ritmo y tuve que caminar un par de veces.

Al llegar al kilómetro 40, llevaba 3 horas 51 minutos, sabía que aún podía romper la barrera de las cuatro horas. Intenté dar todo lo que pude, pero ya no me quedaba nada.

De pronto vi el estadio y me motivé, mis piernas ya no daban más, mi mente ya estaba vencida, sólo me quedaba el corazón y él ya estaba cansadísimo. Podía sentirlo bombear a todo lo que daba.

Entré al estacionamiento y lo único que quería era ver el túnel de acceso al campo, desgraciadamente estaba lejos, pero no paré.  Seguí, sabía que podía lograrlo. De pronto, antes de entrar al túnel, había un grupo de muchos corredores del medio maratón que me hicieron frenar un poco, no podía rebasarlos.

Salí del túnel y vi a lo lejos la meta, sentí el tartán y aceleré, lo di todo. Entrar a ese majestuoso estadio me hizo muy feliz.

Vi el reloj encima de la meta y marca 4 horas y 3 minutos. No estaba seguro de cuánto tiempo había pasado desde que dieron la señal de salida y en lo que la cruzamos, así que no estaba seguro de si iba a poder lograr ser sub 4.

Aun así, logré llegar a la meta que era lo más importante. Levanté los brazos y sentí un gran alivio. Detuve mi iPod y me marcó un tiempo de 4 horas y 35 segundos. No tenía idea del tiempo exacto, pero sabía que probablemente no había podido llegar antes de las 4 horas.

Caminé con un dolor increíble de piernas, intentando tomar todo el aire que podía. Pasé por mi paquete de recuperación, mi valiosa medalla y mi pijama de Finisher (ya no había tallas chicas y me tocó una playera grande).

Una vez más lo había logrado, había terminado un maratón y mi cuerpo lo sabía.

Después de un rato encontré a mis amigos y todos estaban muy contentos. De la única persona que no teníamos noticias era de Carlos.

Me preocupó demasiado y mandé mensajes para saber si alguien lo había visto. No tuvimos noticias hasta un par de horas después. Resulta que la caída que tuvo lo lastimó, y cuando se detuvo al baño, también se quedó para que lo atendiera un médico. Lo limpiaron y así continuó. Por obvias razones no me alcanzó, pero logró terminar. Me hubiera encantado terminar de nueva cuenta con él, pero bueno, ya tendremos otras oportunidades para que eso suceda.

Al reunirme con mi familia me di cuenta de que el no haber ido a Veracruz fue la mejor decisión que pude haber tomado. Los abracé y me sentí muy contento de haber compartido esto con ellos.

Estoy muy agradecido de haber visto a Fabis y a Sam en muchas partes del recorrido, con carteles y con gritos que me animaban. Eso, no lo cambiaría por nada.

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Para concluir, quiero felicitar a todas aquellas personas que se convirtieron en maratonistas. Sientan orgullo de que rebasaron un límite importante en dónde sus piernas, su mente y sobre todo su corazón lo dio todo. Muchas, muchas feliidades!!!

@BlackVera

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3 comentarios sobre “Mi segundo maratón.

    Diario de un Campista escribió:
    agosto 26, 2013 en 4:04 pm

    ¡Felicidades! Terminar un maratón sea “entrenando” o compitiendo, es algo memorable y digno de elogiar. Con esto no tengo dudas de que tu Ironman será un éxirto.
    ¡Un abrazo!

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      BlackVera escribió:
      agosto 26, 2013 en 5:53 pm

      Gracias!!! Esperemos que así sea. Saludos!!!

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        Diario de un Campista escribió:
        agosto 26, 2013 en 7:30 pm

        Jejeje sólo una petición!!! Para el ironman quiero un vídeo!!!! 😛 De 15 segundos o lo que sea 😛 Pero algo así tiene que ser inmortalizado de varias maneras! 😛

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