¿Quién carajos es BlackVera y de dónde viene?

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Después de la reseña del 70.3 en Cozumel no encontraba motivos para seguir escribiendo. Son tantas las cosas que han pasado en tan poco tiempo que estaba algo bloqueado mentalmente. Así que he decidido hacer una pausa y evaluar todo para recordad de dónde vengo y a dónde voy, pero sobre todo, quién soy en éste momento.

Antes que nada, quiero agradecer a quienes han seguido el blog desde el principio y tienen una idea de cómo empezó todo éste proyecto. A los que no conocen el inicio, recomiendo ampliamente leer las primeras 3 entradas del blog Prólogo, 2 parte y parte final.

En esa parte explico mi objetivo inicial y el proceso que me llevó a decidirme por él, pero…¿qué hay detrás de todo eso?¿Cómo fue que decidí empezar a correr? ¿Cómo era mi vida antes de toda ésta revolución de sentimientos y experiencias?

Haciendo un poco de memoria (lo cual me cuesta algo de trabajo) puedo decir que no esperaba que en 2 años mi vida diera un cambio de semejantes dimensiones.

Hace 3 años exactamente, trabajaba para una agencia de autos. Tenía grandes responsabilidades y mi estilo de vida era muy diferente. No hacía absolutamente nada de ejercicio, comía bastante mal (nunca en mi vida había visitado a un nutriólogo), tomaba mínimo un par de días a la semana, me desvelaba casi diario y aunque me gustaba mi trabajo, comencé a sentir que no estaba viviendo lo que realmente quería. Mi trabajo me demandaba mucho tiempo y generalmente las personas con las que convivía superaban mi edad por casi el doble. Estaba acostumbrado a estar en pláticas dónde mis colegas hablaban de sus hijos veinteañeros y de sus parrandas, cuando yo era uno de ellos. En ese entonces alcancé un peso de 84 kilos y llegué a usar pantalones de talla 36.

En poco más de 5 años laborando en ese lugar, no había tomado ni un solo día de vacaciones. Comencé a tener problemas de todo tipo, pero sobre todo, conmigo mismo. De verdad sentía que necesitaba un cambio. Fue entonces que decidí tomar las primeras vacaciones laborales de mi vida. Quería estar solo y escaparme de todo para intentar aclarar mi mente.

Tuve la oportunidad de “cruzar el charco” y ver lugares que nunca creí ver. Estuve un par de semanas en completa soledad a miles de kilómetros de distancia de mi familia y amigos. Visité varios países y observé la forma de vida de muchas personas, completamente diferente a lo que yo conocía. Conviví con personas que tenían una visión de la vida totalmente asombrosa y me di cuenta de que yo quería algo parecido. Me di cuenta de que mi trabajo no me llenaba como yo quería.

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Al regresar de ese viaje, llegué con muchos pensamientos que marcaron mi vida. No pasó ni un mes de haber regresado cuando decidí renunciar a mi trabajo. Obviamente mucha gente se sorprendió, porque “no me iba mal”, pero era algo necesario para obtener lo que quería. Paz.

Comencé a desmaterializarme, vendí muchas cosas que atesoraba y me compré una bici de montaña y una guitarra. En ese entonces, nada me hacía más feliz. Disfrutaba de salir en mi bici completamente sin rumbo.

Un día subí la sierra de Guadalupe en mi bici y cuando llegué casi a la cima, decidí sentarme, observar la naturaleza en su máximo esplendor y DISFRUTAR de eso que podría significar algo demasiado sencillo para muchos. A mi alrededor no podía observar absolutamente nada creado por el hombre, únicamente fauna y flora. En ese momento cerré mis ojos y respiré. Llegué a un nivel tan alto de relajación que literalmente pude sentir mi propia respiración. Sentía como entraba oxígeno a mi cuerpo y era transportado a través de mi sangre. Alguna vez me dijeron que precisamente eso era una especie de catarsis. En fin, fue en ese momento en que me di cuenta de lo que quería de mi vida. Lo único que anhelaba era ser feliz conmigo mismo. Decidí que quería estudiar una maestría, quería volver a nadar, quería simplemente vivir.

Comencé a hacer un listado de lo que quería, me inscribí a la maestría. No tardé mucho en volver a conseguir un trabajo (muy diferente a lo que hacía antes), pues la maestría se tenía que pagar de alguna forma.

Lo siguiente en el listado era volver a nadar. Cuando llegué a la alberca, recordé todas las emociones que me daba cuando era niño y entré al agua. Tristemente no conseguí completar ni 50 metros. Mi condición era pésima. Sabía que necesitaba conseguir condición de alguna manera para poder volver a nadar como antes. En ese momento pensé en correr, algo que no me gustaba, se me hacía una actividad sumamente aburrida pero necesaria para conseguir la condición física que quería.

Coincidió que vi en la televisión el anuncio del maratón de la ciudad de México y junto con mis deseos de correr en Reforma, decidí ponerme mis tenis y salir a correr. Como les he contado, al principio no pude correr ni 400 metros, pero no me detuve.

Corrí y corrí, poco a poco fui adquiriendo el gusto por esa actividad. Me gustaba estar solo conmigo mismo. Irónicamente ha sido una de las actividades en las que me he hecho más amigos de lo que creí.

Me puse objetivos deportivos y poco a poco fui alcanzándolos. Comencé a correr con causa, realicé mi primer maratón para ayudar a niñas de un orfanato, volví a nadar y lo hice también con causa. Tenía hambre de alcanzar objetivos cada vez más difíciles.

Hoy, he corrido tantas carreras que he perdido la cuenta, he corrido descalzo, he participado en triatlones, competencias de natación en aguas abiertas y hasta el momento el reto más grande de alguna forma ha sido completar el medio Ironman. Ya conocen mi objetivo actual, el Ironman de Los Cabos para marzo de 2014 al cual ya estoy inscrito. No hay marcha atrás.

Hoy mi vida es completamente diferente, terminé mi maestría y estoy pensando en estudiar una más, bajé de peso más de 20 kilos y los pantalones de talla 29 se me caen. Pero no ha sido todo, hoy tengo un trabajo que me apasiona, y lo más importante es que ahora tengo mi propia familia.

Hoy soy papá y hasta el momento es lo que más feliz me ha hecho. En 2 años mi vida de parranda se convirtió en una vida en la que ya no me desvelo, no tomo, no fumo y me divierto como nunca.

Es importante mencionar que durante éste tiempo he conocido a muchísimas personas y algunas han estado conmigo apoyándome desde el principio. Algunas otras han sido intermitentes e incluso hay otras más que ya ni me hablan. Sin embargo, también ha sido difícil tratar de convivir con todos. Es evidente que no podemos quedar bien con todo el mundo y tenemos que priorizar.

Con el paso del tiempo y el crecimiento en mis objetivos, mis entrenamientos han sido cada vez más complicados y debido a eso, ya no entreno con mis amigos como antes. Muchos de ellos me han reclamado, pues dicen que ya no “soy mortal”. Durante todo este tiempo he podido convencer a muchas personas de activarse físicamente y eso es algo que me hace sentir muy bien, sé que ya no estoy tanto en contacto con ellas pero de alguna u otra manera estoy al pendiente de sus avances.

Está claro que mi prioridad en éste momento es mi familia, y lo será así por el resto de mi vida. Es difícil, sí, pero sé que valdrá la pena todo el esfuerzo.

Hace poco platiqué con una amiga y me comentó una reflexión interesante. Me contó la relación que tiene un maratón con la vida. En efecto, entrenar para un maratón y terminarlo es como la vida. Tienes que entrenar fuerte, algunas veces lo harás solo, algunas veces lo harás acompañado. Sufrirás algunos entrenamientos y gozarás otros. Sentirás emoción y desesperación por correr ese maratón y cuando lo hagas vivirás muchas cosas. Empezarás junto con muchos más, algunos te pasarán y dejarás atrás a otros. Vivirás fiestas emocionantes al pasar por espectadores que te griten y también te tocará correr solo, pero al final cruzarás esa meta y sentirás satisfacción. Lo importante de cualquier meta es el camino hacia ella. La medalla representa el esfuerzo dejado desde el primer día de entrenamiento.

Esa reflexión me ayudó a recordad quién soy. Me ayudó a darme cuenta de que no todas las carreras las tengo que hacer con causa ya que tengo una sola causa en mi vida y ser el mejor papá del mundo. Si ayudando a los demás puedo ser un buen ejemplo para Sam, así lo haré. Y hoy me siento afortunado y agradecido de poder hacerlo.

He decidido cambiar la dinámica de mi altruismo, no digo que buscar donativos sea malo, pero encontré una forma en la que me siento más identificado. Hoy mi forma de ayudar es diferente, he decidido correr el siguiente maratón de la Ciudad de México con una persona ciega. Eso no sólo significa correr ese día guiándola, significa meses de entrenamiento, kilómetros de aprendizaje en los que tendré la responsabilidad de ser los ojos de otra persona y eso me llena de motivación.

Tengo el objetivo para marzo de concluir el Ironman así que los entrenamientos serán seguramente más complicados con éste otro objetivo, pero…¿somos hombres o payasos?

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Lo sé, soy un payaso…pero luego les contaré la historia de eso. Porque sí, hay una razón por la que pinto mi nariz de rojo, aunque usted, amable lector, no lo crea.

Me quedo con ganas de seguir escribiendo mucho más acerca de los nuevos planes, pero ya tendremos tiempo de ponernos al corriente. Por lo pronto quisiera agradecerles por todo el apoyo brindado hasta el momento, por todas sus muestras de afecto y también por sus reclamos. Recuerden que la vida es como un viaje en metro, algunos viajarán contigo durante todo el trayecto y otros más subirán y bajarán en diferentes estaciones. Lo importante es disfrutar el viaje.

@BlackVera 

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10 comentarios sobre “¿Quién carajos es BlackVera y de dónde viene?

    Mariana escribió:
    octubre 22, 2013 en 2:27 pm

    que padre casi lloro, me encanto tu historia y lo que haces y aunque yo apenas corro y por hobbie como dices es una forma de estar conmigo misma, y dejame decirte que tu entre otros si han sido parte de mi inspiración para correr….. Saludos

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      BlackVera escribió:
      octubre 22, 2013 en 4:21 pm

      Muchas gracias por todo tu apoyo Mariana. Esto es el inicio de muchas cosas más. Nos vemos pronto!!!

      Me gusta

    JairPony escribió:
    octubre 22, 2013 en 3:28 pm

    Somos hombres o payasos? mas bien somos hombres payasos… recuerdo que un día dije que correría con la nariz roja… y ya lo hice y al igual que tu, tengo un motivo por el cual la nariz de payaso…

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      BlackVera escribió:
      octubre 22, 2013 en 4:21 pm

      Es todo una experiencia portar una nariz de payaso. En hora buena, saludos!!!

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    Ricardo Sánchez Baamonde escribió:
    octubre 22, 2013 en 3:58 pm

    ¡Muy emotiva tu historia Guille! Me siento identificado con tu historia porque en gran parte yo también estaba muy muy perdido en mi vida y el deporte es de esas pequeñas cosas que me ayudaron a enderezarla.
    ¡Un abrazo futuro Ironman!

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      BlackVera escribió:
      octubre 22, 2013 en 4:22 pm

      Así es, mente sana en cuerpo sano. Esperemos vernos pronto amigo!!!

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    lauchak escribió:
    octubre 24, 2013 en 4:50 pm

    Eres mi payaso favorito en todo el mundo mundial <3. Te quiero mucho amigo y no sabes como me emociona tú historia y agradezco en momentos haber sido parte de ella (me siento orgullosa de eso). Te mando un abrazo gigante, espero pronto volver a compartir kms contigo, prometo irte a visitar a tu tienda. Ah, por cierto ya estoy organizando otra vez la carrera de Atlamica pa que te vayas apuntando :).

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      BlackVera escribió:
      octubre 24, 2013 en 9:08 pm

      Muchas gracias Lau, sé que pronto compartiremos esos kms. Por lo pronto, cuenta conmigo para la carrera de Atlamica.

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    Jackie escribió:
    octubre 29, 2013 en 2:00 am

    No había pasado a leer por falta de tiempo…

    1.Te robaré un parrafito de tu historia (obvio en forma de cita)

    2.Real soy tu fan…no cualquiera hace lo que tu haces Guillermo, mis respetos!!

    3.Ya debo ir por mis gomitas, mis compresores, mis aguas y…por media tienda!! jajajaja

    4.Me quedé esperándote el viernes en la conferencia que dio Iñaki en UVM eh!!

    Te mando un abrazo!!

    🙂

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      BlackVera escribió:
      enero 5, 2014 en 5:46 pm

      Hola Jackie, no sé por qué no había leído tu comentario. Antes que nada, muchas gracias por tus palabras, de verdad son motivacionales para seguir adelante. Espero que pronto te des una vuelta por la tienda y podamos charlar largo y tendido. Saludos!!!

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