Listo…Soy un Ironman!!!

Posted on Actualizado enn

Después de haber nadado casi 4 kilómetros, terminé los 180kms de bici con 48 minutos más de lo que había planeado y más cansado de lo que creí que podía estar.

Al llegar a la T2 entregué mi bici y recibí mis cosas para correr, entré a la carpa y me dije a mí mismo: “YA NO MÁS”, miré mis tenis y a las personas que estaban ahí dentro; se cambiaban con mucha calma y se veía confianza en sus rostros a pesar del cansancio que también reflejaban. En ese momento me di cuenta de que no podía parar, tenía que seguir y correr un MARATÓN bajo la radiante luz del sol y el casi insoportable calor.

Me cambié rápidamente,, me quité la banda de FC (frecuencia cardiaca) que tantos problemas me estaba dando, tomé un sorbo de refresco y salí disparado a correr. Inmediatamente sentí que llevaba un buen paso, lo verifiqué en mi reloj que marcaba 5:30/5:40 min por cada kilómetro. Generalmente empiezo a correr a esa velocidad y después de un par de kilómetros voy acelerando. No sabía si iba a poder acelerar mucho, pero lo intentaría. A esa velocidad, podía recuperar lo perdido y aún llegar a la meta con luz de día.

Rápidamente pasé a muchos corredores, algunos de ellos habían comenzado la carrera y otros ya iban por su segunda vuelta. Me sentía bastante fuerte y comencé a acelerar, al llegar al kilómetro 4 vi a Fabiola y a Sam, fue un momento muy emotivo. Era increíble ver la fuerza con la que Fabiola estaba apoyando a toda la gente durante tanto tiempo. Soportando las mismas condiciones en las que nosotros competíamos, simplemente era algo muy motivador.

IMG_6673

Las saludé y aceleré mi paso, vi el anuncio del kilómetro 6 y de pronto comencé a sentir un malestar, era un “dolor de caballo”. Al parecer había exagerado con la ingesta de refresco y al combinarlo con mala respiración pasó lo inevitable, reduje la velocidad. De pronto me dolió tanto que tuve que detenerme, no podía respirar y me doblé. Intenté respirar profundamente para que se me calmara el dolor y continué caminando, sabía que si me detenía mucho tiempo me sería muy complicado volver a arrancar. A partir de ese momento, no volví a detenerme pero el dolor no cedía.

Miré mi reloj y me di cuenta de que estaba perdiendo mucho tiempo, seguí trotando pero nunca pude regresar a la velocidad que quería. El dolor no se me quitaba. Empecé a pensar en muchas cosas, cambié varias veces la pantalla de mi reloj para distraerme; algunas veces lo ponía en el tiempo de carrera para darme una idea de cuál sería mi tiempo final, otras veces veía el tiempo total que llevaba compitiendo para saber qué tan lejos estaba de mi pronóstico,  hasta que de pronto una desconocida a la que alcancé me dijo: “Te ves bien, te ves fuerte”, sonreí y le dije que me dolía mucho, que no podía ir más rápido, regresándome la sonrisa vio su reloj y dijo: “¿qué más da? Tenemos hasta media noche para llegar.” Eso cambió mi perspectiva de la competencia.

Comencé a hacer cuentas y me di cuenta de que definitivamente no iba a hacer el tiempo que había planeado pero aún tenía mucho tiempo para hacer un buen papel. Eso me motivó a seguir adelante. Comencé a ver al resto de los competidores y en TODOS se veía cansancio pero había algo más en sus rostros. Había determinación, nadie se detenía, no importaba la velocidad con la que avanzaran, simplemente seguían adelante.

Durante el trayecto troté y caminé, aceleraba cada que el dolor me lo permitía pero nunca me detuve. Eso era, ahí estaba la clave de todo. NUNCA DETENERSE. Me lo repetía a cada paso que daba.

Durante todo el recorrido escuché en varias ocasiones las mismas frases: “Te ves bien”, “Te ves fuerte” y “Paciencia”. No estoy seguro de cuantas veces me las dijeron y de cuantas veces me lo repetía a mi mismo. Lo que sí sé es que todos ahí nos apoyábamos paso a paso.

Completé la segunda de 3 vueltas justo a la hora en que había planeado llegar a la meta en un principio, el sol aún se veía y me dio algo de nostalgia tomar el retorno en lugar de dirigirme a la meta, pero sabía que cada vez faltaba menos para poder pasar por ahí. Justo al iniciar la tercera y última vuelta de la carrera vi a Fabiola y a Sam, mis palabras fueron: “Voy por la última, nos vemos en 2 horas”. Lo dije con algo de sarcasmo, pero en términos reales, no estaba tan equivocado.

Aceleré lo más que pude, no me importó el dolor que sentía y de nueva cuenta comencé a rebasar a muchos corredores. Los pies me empezaron a doler mucho pero tampoco me importó.

Disfruté esa última vuelta al máximo, me olvidé por completo de mi reloj, el tiempo ya no me importaba (por obvias razones) y simplemente me dejé llevar.

Faltaba casi 1 kilómetro para la meta cuando vi a Fabiola por última vez, Sam estaba dormida ya y eso me conmovió mucho. Estaba a punto de cruzar la meta y agradecí la fortuna de poder estar experimentando esto. Corrí lo más rápido que pude, me olvidé de todos los dolores y pasé la división entre dar una vuelta más o dirigirme a la meta. Di la última vuelta y pisé la alfombra azul, al final se veía el arco de llegada con un gran reloj en la parte superior. El sonido local comenzó a hablar mientras me acercaba a la línea de meta: “Desde Tultitlán, Estado de México: Guillermo Vera, tú ya eres un Ironman”. Justo en ese momento salté sobre la línea de meta. Vi flashes por todos lados, y sentí un gran alivio. Después de 13 horas 31 minutos y 40 segundos crucé esa meta y me convertí en un Ironman.

Unos metros adelante vi por primera vez esa medalla que representaba haber cumplido el reto que me había propuesto hace año y medio. Ahora todo tenía un sentido diferente, comencé a ver muchas cosas con otra perspectiva.

IMG_6806

Comencé a caminar hacia la zona de transición en dónde tenía que recoger mi bici y antes de entrar a ella, cruzó la calle un niño con su mamá que se me quedó viendo. La mamá le dijo: “Mira su medalla, él es un Ironman”, alzó su mano y las chocamos. Me sentí como Ironman… el Súper héroe, me dio mucha risa.

Recogí mi bici y a la salida vi a Fabiola con Sam. Tiré mi bici al suelo, me quité la medalla y se la colgué a Fabiola. En todo este proceso, ella fue la que se ganó esa medalla, no hubiera sido posible sin su especial apoyo. Nos abrazamos y si no lloré fue porque seguramente estaba tan deshidratado que simplemente no me salían lágrimas.

Caminamos de vuelta al hotel y algo empezó a aparecer en mi mente, ya había logrado alcanzar el reto que me había propuesto pero había algo que me inquietaba.

Toda la noche estuve pensando en algo que daba vueltas en mi cabeza. Una gran interrogante había nacido:

 

Ya soy un Ironman, y ahora … ¿QUÉ SIGUE?

 

@BlackVera

Anuncios

8 comentarios sobre “Listo…Soy un Ironman!!!

    Cesar Ivan ZB escribió:
    abril 10, 2014 en 6:19 pm

    Excelente crónica. ¿Qué sigue? Lo mismo que dijiste cuando estabas corriendo… ¡No detenerse! Al menos eso creo yo.

    Me gusta

      BlackVera respondido:
      abril 11, 2014 en 6:39 pm

      Muchas gracias!!! Definitivamente no me detendré, pero lo interesante será ponerme un nuevo objetivo. Saludos!!!

      Me gusta

    Ricardo Sánchez Baamonde escribió:
    abril 10, 2014 en 10:19 pm

    Me has conseguido emocionar y eso en mí no es fácil. Conforme leía la entrada se me venía a la mente muchos momentos del maratón que corrí en febrero. ¡¡Eres muy muy grande y lo que has conseguido es bestial!! 13 horas y media sigue siendo una muy buena marca, al menos desde mi punto de vista.
    Y… como respuesta a tu pregunta, ahora lo que sigue es descansar. Descansar mucho y bien. Luego ya evaluarás qué te hace ilusión y qué te motiva a seguir y en qué dirección.
    ¡Un abrazo enorme desde España!

    Me gusta

      BlackVera respondido:
      abril 11, 2014 en 6:42 pm

      Muchas gracias!!! El apoyo que he recibido desde allá ha sido increíble. Ya me tomé una semana de descanso y apenas estoy regresando a entrenar, aunque sólo estoy haciendo gimnasio y natación, no pienso subirme a la bici en un buen rato. ajajaja Saludos!!!

      Me gusta

    Leonides Avila escribió:
    mayo 3, 2014 en 3:42 pm

    Muchas felicidades es un ejemplo a seguir.

    Le gusta a 1 persona

    Pablo Howland escribió:
    mayo 3, 2014 en 4:30 pm

    Muchas Felicidades, esta narración ha sido inspiración para mi. Llevo mucho tiempo con el sueño de hacer mi primer triatlón pero por la razón que quieras no lo he logrado. Cuestiones de saludo han interrumpido mis entrenamientos y ahora que estoy por volver a comenzar, me cruzo con este texto que no tienes idea de la manera en la que me ha conmovido y motivado. En verdad gracias por compartir tus experiencias y sigue adelante muchas suerte en el siguiente paso.

    Le gusta a 1 persona

      BlackVera respondido:
      mayo 3, 2014 en 4:36 pm

      Muchas gracias Pablo, la idea de éste blog es precisamente demostrar que todo es posible. Espero que pronto puedas alcanzar tus objetivos. Saludos!!!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s