Todo es posible!!!

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“Qué rápido pasa el tiempo… ya ha pasado más de un año desde que decidí realizar mi primer triatlón, y aunque al principio lo hice para quitarme la presión de las competencias de natación, deporte que comencé a practicar a los 16 años, y con el cual me obsesioné tanto por mejorar que cada vez que competía, en lugar de disfrutar, sufría.

Todo los entrenadores que conocí, al final me decían que mi problema era mental y no por falta de entrenamiento, así que me recomendaron que me despejara por un tiempo de las competencias en alberca e intentara algo diferente, me dijeron que probara haciendo un triatlón, ya que me veían aptitudes que me podrían ayudar, pero aunque esto me lo decían continuamente, yo seguía obsesionado con la natación, hasta que un día me reencontré con mi actual entrenador, Sergio Sánchez Piña, él solía trabajar en el gimnasio en el que nado, y tiene un equipo de triatlón (NT73) del cual ahora formo parte, además de ser una de las personas más dedicadas, apasionadas y con una fortaleza mental que cada vez me sorprende más, imprimiendo las mismas características a cada uno de los integrantes de su equipo.

Cuando lo volví a ver, le comenté de la idea que pasaba por mi cabeza para comenzar a hacer triatlón, y le pregunté si me entrenaría para poder lograrlo. Más tardé yo en decirlo, que él en comenzar a ponerme a entrenar.

Al poco tiempo estaba ya realizando mi primer triatlón sprint en Valle de Bravo, todavía recuerdo que lo hice en una bici de montaña que Eduardo Falcón (miembro del equipo) me había prestado, y de que además, por ser el primero, estaba desconcentrado por los nervios y salí después de la hora que me tocaba. Cuando terminé pensé “Esto es lo mío”, nunca había disfrutado una competencia como aquella, aunque no conseguí subirme al podio, ni siquiera quedar entre los primeros 20 lugares de mi categoría, estaba contento y disfrutando.

Un tiempo después fue necesario comprarme una bici, un integrante del equipo me vendió una que tenía, y con la ayuda de mi coach y Lalo, la armamos lo mejor posible para comenzar a competir. Fue así como comencé a realizar triatlones durante todo el año, hice sprint en Monterrey, el duatlón de la ciudad, corto en Querétaro, mi primer olímpico en Veracruz, en el que perdí el chip y quedé descalificado, olímpico en Acapulco, además de rodadas ciclistas, carreras de montaña y el cruce de Cancún a Isla Mujeres nadando.

 

Un día de Junio, chateando por celular con mi coach, me comentó que varias personas del equipo, incluyendo a Lalo y a él, iban a inscribirse para el Ironman de Los Cabos, el 30 de Marzo del siguiente año, y que me animara también, yo sorprendido le dije que si él creía que estaba listo para dar semejante salto, no había hecho ni siquiera un olímpico en aquél momento, a lo que Sergio me contestó “Obviamente ahorita no lo estás, pero lo estarás”.

Le platiqué a mi mamá la idea y ella, como siempre lo ha hecho, me apoyó, así que comenzó a buscar boletos de avión y a revisar el costo de los hoteles desde aquellas fechas, a ella siempre le ha gustado planear con anticipación para conseguir mejores precios, así que ya para principios de Julio estaba inscrito y con boleto de avión.

Pasaron los meses y seguía siendo el único del equipo inscrito al evento, al final por ciertos problemas nadie más pudo hacerlo, así que quedé solo para la competencia.

Llego Diciembre, y con él la hora de comenzar con el entrenamiento específico para el Iron, Lalo y Sergio tenían ya la inscripción para el Maratón del Pacífico en Mazatlán, pero al final Lalo no pudo ir, así que se presentó la oportunidad de tomar su lugar y correr mi primer maratón. Aquél día no lo voy a olvidar, primero mi coach y yo nos fuimos en camión hasta Mazatlán, en un viaje de 16 horas, para correr al día siguiente, en el trayecto bromeando con mi coach me dijo “Vas a terminar llorando tu primer maratón”, lo cual no tome en serio ya que no creía que eso pudiera pasar. Para no hacer el cuento largo, realicé él maratón en 3 horas 53 minutos, con “lágrimas en los ojos” como lo dijo la persona que anunciaba la llegada en la meta, con un dolor físico impresionante, pero mentalmente bien porque me enfrenté a mi mismo durante la carrera y me superé.

Continuó avanzando Diciembre, con entrenamientos el 24, 25, 31 y 1 de Enero, poco a poco la intensidad del entrenamiento iba subiendo. Me inscribí al maratón de Metepec, el cual fue el 16 de Febrero, éste era un reto que tenía que lograr antes de ir a Los Cabos ya que el sufrimiento que sentí en el primero no lo podía sacar de mi cabeza. No fue un maratón sencillo, la altura del lugar, además de algunas subidas lo hizo complicado, pero logré terminarlo de buena forma en 3 horas 18 minutos, terminé contento y motivado para lo que siguiera.

La semana después del maratón fue una de las más pesadas, ya que aunque había hecho mucho esfuerzo, no podía dejar el entrenamiento por completo porque esa no era la prueba principal. El siguiente fin de semana fui al Giro en Cuernavaca, en el que rodamos 100 km que fueron de los más pesados que he hecho, no traía piernas y me quedé hasta atrás del grupo, terminando 30 minutos después que todos, sufrí mucho tanto por el dolor físico como por la desesperación de ir hasta atrás.

Foto terminando la rodada con el equipo, yo hasta atrás porque no podía más.
Foto terminando la rodada con el equipo, yo hasta atrás porque no podía más.

Tres semanas antes del Ironman, Lalo me prestó sus rines de carbón para probarlos y así llevármelos para competir, ese día fuimos a rodar a Tezontepec, rumbo a Pachuca, sentí la bici muy ligera y me acomodé muy bien con ellos, así que me los llevé a Los Cabos.El primer fin de semana de Marzo tuve el entrenamiento más largo, fue en Acapulco, para simular el calor que habría en Los Cabos. El sábado me toco rodar 170 más 6 de carrera, y el domingo 90 más 12 de carrera, los dos días me sentí muy bien con todo y el calorón que hacía, éste entrenamiento me motivó mucho.

Llegué el viernes 28 de marzo a Los Cabos, acompañado solo por mi mamá, pero con el apoyo de todos desde lejos. Cuando llegamos al hotel, se podía ver gente rodando o corriendo en la calle preparándose para el gran día. Dejamos las cosas en el hotel e intenté armar mi bici, pero no me quedó muy bien, así que se la di al mecánico para que la revisará y la terminara de armar, fuimos a recoger el paquete para la competencia y a la junta previa. Tenía muchas ganas de rodar o correr como los demás lo hacían pero las instrucciones eran claras, no correr, ni rodar y si se podía nadar solo 10 minutos.

En la cena mi mamá y yo nos sentamos en la misma mesa que otro competidor, Hugo, el nos contó su experiencia en los Ironman, que constaba ya de 10 competencias de este tipo, nos comentó el tiempo que tenía planeado realizar el domingo era alrededor de 11 horas y media. Hugo me preguntó que cuantos Iron llevaba y que cuanto planeaba hacer en ése, le dije que sería mi primer Iron y que terminarlo sería bueno, ya que después de los comentarios que había escuchado no quería ni mencionar el tiempo que estimaba, pero mi mamá insistió en que le dijera y se lo dije, 10 horas y media. Creí que se reiría de mí o que me diría que no se podía pero tan solo dijo que era difícil pero no imposible.

El sábado fue el día para ir a dejar la bici y las cosas a las zonas de transición, me sentí algo intimidado ya que todas las bicis que veía eran unos aviones, la mía no se parecía en nada a la de ellos, pero bueno dejé todo listo y regresé al hotel a descansar para el día siguiente,

A la hora de la comida, en el buffet del hotel sirvieron tacos dorados de pollo, de los cuales agarré cuatro y los guarde, ya que esa sería mi comida que llevaría en la bici, mi coach me recomendó que comiera algo sólido y no puros geles como algunos recomendaban, así que le hice caso y me llevé esos tacos.

Finalmente llegó el día, me desperté justo antes de que sonara la alarma, me sentía tranquilo, algo que me sorprendió porque regularmente estoy nervioso, quizá porque estaba vez estaba seguro y ya tenía todo el plan que había hecho con mi coach para el día de la competencia, desayuné y nos fuimos a la playa desde donde arrancaríamos.

Entré a la zona de transición para hacer los últimos ajustes a mi bici y dejar en una bolsa que llevaba amarrada al cuadro de la bici los tacos que me comería. Me puse el wetsuit, sentí el agua y afloje tantito, yo no había ido a la prueba de natación el día anterior ya que mi coach me dijo que mejor descansara. Tocaron honores a la bandera, salieron los elite y los demás nos preparamos para cuando dieran la salida, en cuanto sonó la señal puse mi cronómetro y corrí al mar para comenzar.

Arranque de competencia. No se ve muy bien, pero yo estaba del lado izquierdo, de los primeros en entrar al agua.
Arranque de competencia. No se ve muy bien, pero yo estaba del lado izquierdo, de los primeros en entrar al agua.

El arranque de la natación fue tranquilo, recibí algunos golpes pero nada grave, cuando me di cuenta ya estaba a punto de terminar la etapa de natación, salí vi mi reloj y me di cuenta de que estaba incluso un minuto abajo del tiempo que esperaba hacer, esto me motivó y continué, me  quite el traje, agarré la bolsa en la que venía mi casco, lentes y más comida que llevaría y fui por mi bici, salí de la zona de transición y comencé a rodar.

Me sentía muy bien, incluso para ir más rápido, pero el plan era ir controlado e ir aumentando poco a poco el ritmo. Las subidas en la bici no eran nada fáciles, pero mi coach me entrenó para eso y más, fui tomando agua continuamente y mojándome todo el cuerpo para refrescarme, el plan era comerme un taco cada 50 km, pero me dio hambre antes, así que comencé a comer cada 40. En el regreso de la segunda vuelta, pase por un puesto de abastecimiento, en el cual te dan ánforas con agua y gatorade para hidratarte, cuando iba a agarrar el ánfora sentí que el voluntario se me pegó demasiado, así que di el volantazo y me caí de la bici, en ese momento no sentí tan fuerte el golpe, pero ahora me doy cuenta que sí lo estuvo porque aún lo siento. Me ayudaron a levantarme y me preguntaron si estaba bien y si seguiría, a lo que contesté que sí, agarre mi ánfora con agua, acomodé la cadena de la bici y seguí.

Cuando me di cuenta estaba ya a punto de bajarme de la bici, me bajé, se la di al voluntario y fui por mis cosas para la carrera. Cuando comencé a correr me di cuenta de que hasta me sentía lleno por la comida de la bici, pero entero para correr con todo, me sentía muy bien corriendo, mirando el cronómetro me di cuenta de que llevaba muy buen paso, la gente te apoyaba y te animaba a seguir, eran 3 vueltas a un circuito de 14 km, en cada vuelta veía a mi mamá apoyándome y me motivaba más. De pronto me di cuenta de que estaba ya comenzando mi última vuelta, así que intenté darla lo más rápido posible, hasta que ya no pudiera más, como me había dicho mi entrenador. De repente sin darme cuenta estaba ya escuchando mi nombre, y la frase que todos queríamos oír ese día “Eres un Ironman”.

Cruzando la meta. Si se pudo!!!
Cruzando la meta. Si se pudo!!!

La marca oficial fue de 10 horas 13 minutos, una sorpresa para muchos, pero como dice mi coach: “No hay sorpresas, todo se trabaja”.

Cruzando la meta fue cuando me di cuenta de que no podía ni caminar bien pero poco a poco me fui recuperando, me dieron mi playera y medalla y me fui directo a la tina de agua helada, mientras estaba ahí vi a mi mamá llegar, buscándome, llorando de alegría, me levanté y me dijo “Primero… llegaste en primero”, en cuanto me dijo no pude aguantar las lágrimas, lo habíamos logrado, tanto esfuerzo y tiempo habían dado resultado, nunca había ganado en competencia, y por primera vez, en mi primer Ironman lo lograba; abracé a mi mamá y le di las gracias por todo, en seguido hablé con mi coach y todavía en lágrimas le dije “Lo logramos, sí se pudo”. Toda mi familia sabía ya que había ganado, ya que siguieron la competencia por internet, de pronto entraban llamadas para felicitarme por parte de toda la familia.

Esa noche en el hotel mucha gente se acercó a felicitarme, porque se enteraron que había ganado y había calificado al mundial. Al día siguiente fue la asignación de Slots para el mundial de Ironman, que se realiza en la Isla de Kona, Hawaii, y la ceremonia de premiación. Tomé mi lugar para el mundial y más tarde me dieron mi trofeo de primer lugar en la categoría de 18-24 años.

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Durante la premiación me preguntaron todo tipo de cosas, ¿Qué bici usé?, ¿Qué reloj?, ¿Qué comí?, de todo, a lo que les contestaba, mi bici es armada, mi reloj solo tiene cronómetro, que puse desde que sonó la señal de salida hasta que cruce la meta, y tacos, 4 tacos en la bici, con 2 barritas de nueces y 2 geles para toda la competencia.

El objetivo era demostrar  que no se necesita gastar miles de pesos en una bici, ni en el mejor reloj, la maquinaría la traemos nosotros, solo tenemos que esforzarnos y nunca desistir. Constancia y ganas es lo que se necesita, cualquiera de nosotros poniendo todo nuestro empeño podemos lograr metas que ni siquiera hubiéramos imaginado. Si te lo propones y trabajas para ello se puede lograr. Todos podemos ser un IRONMAN.”

Fernando Pelcastre.

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Un comentario sobre “Todo es posible!!!

    De vuelta a la realidad. | ¡Soy un IRONMAN! escribió:
    mayo 1, 2014 en 1:50 pm

    […] Estoy seguro de que pronto definiré un objetivo en concreto y que podrá alinearse con cuestiones altruistas. Mientras tanto seguiré escribiendo y así mismo buscando a quienes quieran publicar algo en éste blog; ya tuve la oportunidad de presentarles a Fernando Pelcastre y espero poder presentarles a otras personas que nos recuerden que…TODO ES POSIBLE!!! […]

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