Y de pronto me vi en una fixie.

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De las disciplinas del triatlón, en la que menos experiencia tengo es en el ciclismo. Prácticamente acabo de cumplir mi segundo año rodando y aunque he aprendido mucho, me faltan muchos kilómetros por recorrer. Sin embargo, encontré en la bicicleta un aliado más en mi vida y he podido compartir muchas cosas rodando.

De pronto me di cuenta que no contaba con 1 ni con 2 bicicletas, irónicamente tenía más bicicletas de las que pudiera rodar y comencé a armar/modificar algunas otras. Algunas veces me iba bien, algunas otras…hasta yo mismo tenía miedo de rodarlas pensando en que podrían desarmarse en cualquier momento.

Bici de ruta, de montaña, urbana y ahora una fixie. Definitivamente cada una tiene sus ventajas y desventajas y las uso en diferentes momentos, pero algo que quiero compartirles en éste momento es precisamente la última que mencioné, la fixie.

Comencé con una fixie el día que le compré su bici ni más ni menos que al Champy, en ese entonces ciclista profesional de equipo San Marcos. No tardé ni una semana en hacerle su primera modificación. Sí, le quité los frenos. Moría de ganas de sentir esa adrenalina de la que medio mundo me contaba.

Al principio, me costaba trabajo recordar que tenía un piñón fijo y que era prácticamente imposible dejar de pedalear sin importar la velocidad a la que fuera. No quiero contarles que mis espinillas sufrieron mucho por eso. Además, tenía que ser consciente de que al no traer frenos, tenía que comenzar a reducir la velocidad poco a poco al llegar a un cruce.

No les voy a mentir diciéndoles que no he tenido accidentes, pero afortunadamente nunca me ha pasado nada grave. Un par de motociclistas atropellados y espejos de taxis caídos, pero nada grave. XD

Foto por @andresaovillar
Foto por @andresaovillar

Poco a poco, he mejorado la técnica para frenar y sobretodo para poder moverme con mayor facilidad entre autos, personas y demás. Así mismo he pasado mucho tiempo rodando con mi fixie y debo decirles que es una experiencia realmente agradable, no sé si andar en piñón fijo y sin frenos sea para todos, pero en lo personal, he logrado sentir que mi bici y yo somos uno mismo.

Rodar en fixie es una experiencia muy diferente a rodar en cualquier otro tipo de bicicleta, de verdad se siente adrenalina en todo momento, tienes que estar mucho más atento a todo lo que pasa a tu alrededor, al igual que tratar de adivinar los movimientos de los demás para evitar chocar o ser atropellado. Pero lo mejor es cuando se alcanza cierta velocidad y entonces la bici es una extensión de tu cuerpo. Puedes sentir tus músculos ardiendo, tu mente concentrada y la velocidad del viento en tu cara. Todo esto me ha hecho apreciar cada día más el ciclismo y sobre todo, tenerle un respeto particular a los fixeros. De verdad, no cualquiera se rifa de esa manera.

Foto por @andresaovillar
Foto por @andresaovillar

Actualmente, suelo tomarme un día para ir a rodar en la noche. Debo admitir que es una especie de rito que me ha ayudado a apreciar mejor la ciudad, a conocer lugares que no tenía idea que existían y sobre todo pasar tiempo con mis amigos.

Si tienen la oportunidad de andar en bici simplemente para pasear, háganlo…y si es en fixie…mejor!!!

@BlackVera

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