!A darlo todo en TriTeques!

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Toda la semana estuve inquieto, ya quería regresar a competir en un triatlón. Estuve teniendo muchas sensaciones: ansias, nerviosismo, euforia, miedo, todo muy intensamente. Sabía exactamente la razón de todo esto. Me había comprometido a darlo todo en la prueba pero…¿hasta dónde sería capaz de llegar?¿Qué es DARLO TODO?¿Acaso tenía que llegar desvanecido a la meta?

Esas preguntas rondaban en mi cabeza todo el tiempo. Me costaba trabajo dormir, e incluso concentrarme en otras cosas. Y todo era porque no sabía si mi entrenamiento había sido eficiente…esperen…eso lo sabía. Definitivamente mi entrenamiento no había sido bueno, he sido poco constante entrenando y precisamente por eso es que mis preguntas seguían ahí. Lo interesante de todo es que en las competencias que había realizado había obtenido buenos resultados y esa era la única confianza que tenía. Pero, sinceramente, un triatlón es algo diferente.

Además eso no era lo único que me tenía preocupado. No sabía si en ésta ocasión me iba a poder acompañar mi hija y entonces estuve revisando la logística varias veces para que esto fuera posible. Afortunadamente al final, pudimos resolverlo. Estábamos listos. Adri, Pam, César (El Brody), Sam y yo estábamos en el auto. Un viaje relativamente corto. Nuestras bicis viajaron en una camioneta que nos alcanzaría en Teques y lo único que teníamos que hacer era disfrutar el viaje.

Desafortunadamente, yo no me sentía al 100. En la semana comencé a tener un dolor en el tendón de Aquiles de mi pie izquierdo. Traté de no pensar en ello, pero me fue imposible. Me dolía mucho.

No quería tomar esto como pretexto para decir que por ello no iba a poder competir, así que me aplicaron cinta kinesiológica y volví a tratar de olvidarme del tema.

Con mi cinta aplicada, con la bici en camino y con los cuates en el auto, nos lanzamos!!!

Llegamos de noche a Teques y aún estaba llegando mucha gente. Dejamos image1rápidamente nuestras bicis en transición y nos fuimos al hotel que habíamos reservado para intentar descansar.

Como casi todas las noches antes de una competencia, no dormí mucho. Nos levantamos temprano y fuimos rumbo a laArena Teques. La gente comenzaba a llegar para poner a punto sus cosas. Curiosamente me volvió a tocar a un lado de Juanito Granados en la transición, mi rival a vencer. Tenía diseñada mi estrategia. Sabía que podía nadar más rápido que él y entonces intentaría no dejarlo ir en la bici, donde seguro me alcanzaría (igual que el año pasado). Pero algo me decía que ésta vez sería más complicado.

Con Juanito GranadosDespués de las respectivas fotos con los personajes famosos, me fui al área del inicio.Cientos de triatletas estaban calentando, esperando que llegara la hora de comenzar. Anunciaron mi hora de arranque, tenía 10 minutos para prepararme cuando de pronto vi a Sam. Yo supuse que la vería hasta salir del agua, ya que la zona de inicio está algo lejos de ahí, pero afortunadamente lograron llegar hasta el inicio de la prueba. Me llené de emoción de verla ahí. Me dijo que ganara, la abracé y me llené de adrenalina.

Nos llamaron para comenzar, mi categoría comenzó a aplaudir y me di cuenta de la diferencia de edades contra mi categoría pasada. Era la primera vez que competía en ésta categoría y definitivamente había una diferencia. Aquí, mis compañeros se veían mucho más grandes y fuertes. Me despedí de Sam y le dije que la vería más tarde. Simplemente me llené de emoción. Mi razón de TODO estaba ahí para apoyarme.

Comenzamos a entrar al agua, me coloqué como image2siempre del lado izquierdo y lo más adelante que pude. Dijeron que quedaban 30 segundos para el arranque. Puse mi mente en blanco y comenzó a sonar Whiplash de Metallica dentro de mí.

Escuché la sirena y comencé a nadar lo más fuerte que pude para colocarme en un buen lugar. No tardé mucho en darme cuenta de que el ritmo que estaban marcando era muy fuerte. Según mis cuentas, llevaba adelante sólo a 10. No me preocupé tanto, son los que siempre arrancan con todo y que probablemente saldrían primero del agua. De pronto, vi que habíamos llegado a la primera boya, vuelta a la izquierda y a seguir nadando fuerte. Creo que de verdad íbamos fuerte, no esperaba llegar a ese punto tan rápido. Seguí nadando pero mis brazos comenzaron a sentir la friega. Sentí que bajé el ritmo y entonces pasó algo inesperado. Un compañero agarró mi pie lastimado y me jaló de la cinta. No sólo me la despegó, si no que me la dejó muy mal acomodada. Ahora, lejos de ayudarme, me estaba estorbando mucho ya que me estaba haciendo arrastrar más agua. Traté de quitármela pero no pude. Seguí nadando y me di cuenta de que me estaban pasando muchos nadadores más. Traté de relajarme y concentrarme en la técnica para seguir avanzando. Y entonces, otro suceso inesperado. Era Juanito Granados, me había alcanzado justo a la mitad de la prueba de natación. Traté de no despegarme de él. Íbamos prácticamente al mismo ritmo, pero justo antes de llegar a la boya de giro, se me fue. Y con él, mis posibilidades de rodar en su grupo de ciclismo. Comencé a comprender que cada uno de los entrenamientos a los que fallé me estaban cobrando la factura. Sin embargo, recordé que iba a DARLO TODO, aceleré y vi la salida del agua. Los últimos metros, ya no tendría que usar tanto mis brazos en el resto de la competencia, así que me los acabé. Salí del agua y traté de subir la transición lo más rápido que pude. Definitivamente mis piernas también estaban afectadas y me ardían. Prácticamente todo me dolía. 11751940_10153458669668468_2556874411491577998_nAfortunadamente volví a ver a Sam, vi sus ojos de emoción y me inyectó energía para seguir avanzando. Al subir la última parte de la transición vi al Brody, que iba caminando por cierto, y le grité que apretara. Llegué a la zona de transición y me costó mucho trabajo ponerme las zapatillas, tomé mi bici y troté lo más rápido que pude para salir de la transición. Me monté en la bici y vi que justo adelante iba el Brody, eso sólo significaba que de nuevo, mi transición 1 fue pésima. En fin, traté de acelerar para alcanzarlo y entonces poder trabajar con él. Sinceramente me costó mucho trabajo alcanzarlo pero después de un par de kilómetros, lo logré. Me pegué a su rueda y comenzamos a trabajar. Justo al entrar a la Autopista del Sol, se nos pegaron otros 2 compañeros y entonces los 4 fuimos rodando juntos. Pasaron unos cuantos kilómetros y no les aguanté el ritmo, me boté y entonces vi lejos mi objetivo. Traté de recuperarme y seguir. Aceleré al ver que venían un par de ciclistas a buen ritmo y me les pegué. Comencé a trabajar con ellos y un par de kilómetros adelante alcanzamos al Brody, lo jalé y entonces éramos 4 de nuevo.

Seguimos rodando y entonces vi pasar a Juanito del otro lado, en un grupo de 6-7 y a tope. Definitivamente no lo iba a alcanzar. En fin, seguí rodando y de nuevo, me volvió a dar un bajón. Me corté de nuevo y me quedé flotando. Estaba fundido en cansancio. Me faltaban 10 kms de bici y simplemente ya no podía. Lo estaba dando todo, de eso no hay duda. Me concentré y saqué energía de un lugar inexistente. Aceleré con todo, total, me moriría en la raya. Pude alcanzar al Brody de nuevo y rodamos juntos de nuevo. Ya casi al finalizar la ruta de la bici, hice un sprint y logré conseguir un par de lugares más. Hice una excelente transición 2 (por lo menos) y salí a correr con lo que me quedaba, o más bien, con lo que inventé que me quedaba, porque prácticamente ya no podía más. Me costó mucho trabajo encontrar un buen ritmo, me bañé en agua un par de veces pero mi cuerpo estaba hirviendo. Poco a poco mis piernas fueron tomando control y comencé a acelerar. Vi a Juanito terminar su segunda vuelta cuando yo apenas empezaba a correr, nos dimos ánimos y seguimos. Terminé la primera vuelta y apenas sentía que comenzaba a acelerar. Me mentalicé en que ya era lo último, no más sufrimiento después de escasos 12-13 minutos. Tenia que lograrlo, tenía que dejarlo todo, no quería quedarme con nada en mí. Comencé a pensar en todas las personas que me han apoyado, mi familia, amigos, compañeros de trabajo y de competencia, pero sobre todo en Sam, mi vida. Me faltaban poco menos de 2 kilómetros y aceleré, pensé en que tal vez podría aguantar esos kms a máxima velocidad, pero no llegué ni a 200 metros cuando tuve que relajarme de nuevo porque simplemente no podía más. Avancé otro kilómetro y entonces sí, ya no me importaba, me quedaban 500 metros para llegar. Dejé de trotar y comencé a correr, mi pulso estaba en las nubes, el dolor de mi tendón estaba olvidado, ahora me dolía la cabeza, los brazos, las piernas, el abdomen, la espalda. Sentí ampollas en mis pies pero nada de eso me importaba, no me importaba desvanecerme al cruzar esa línea. Corrí, corrí y corrí, sabía que después de la meta estaría mi premio mayor esperándome.

Y sí, vi el tapete azul, giré y entonces vi el reloj arriba de la meta, los últimos 50 metros. Lo había logrado, dejé todo en Teques, todos mis demonios, todos mis ángeles, todas mis fuerzas, todos mis pretextos. TODO lo dejé ahí.

Crucé la meta y sentí que mis piernas me lo agradecieron, mi corazón empezó a tranquilizarse. Pasé por mi medalla y me tomé una botella de agua casi de un sorbo. Salí rápidamente del área de recuperación buscando mi premio, esquivé gente y llegué a las gradas. Ahí estaba, acalorada, en medio de mucha gente. Se veía cansada y algo seria, pero cuando me vio sonrió, se levantó y gritó: “Papiiiiiii”, mi corazón volvió a latir a todo y sentí justo lo que estoy sintiendo en éste momento al recordarlo y escribirlo. Un par de lágrimas salieron de mis ojos y corrí a abrazarla. Nos abrazamos y nos reímos. Ahí estaba mi premio, mi felicidad, mi vida, mi TODO. Simplemente, todo valió la pena. Le colgué mi medalla, esa que nunca fue mía. Siempre fue suya.

El resultado oficial fue de 2 horas con un minuto, lugar 23 de 117, casi 15 minutos más que el año anterior pero eso…no me importa. Lo di todo y obtuve el mejor trofeo. Volví a sentir lo que es competir y ahora tengo otro objetivo y una motivación muy fuerte para conseguirlo. Sé que lo voy a lograr.

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De nuevo les doy las gracias por leerme, no se olviden de comentar y de compartir que éste blog es suyo.

Gracias especiales a CYO Composites que me hicieron rodar mejor de lo que esperaba, a NutriZone por darme las mejores barras de semillas y a Hammer Nutrition México por todos los complementos para entrenar y competir. Así mismo a The Triathlon Store y a todos mis compañeros de trabajo que siempre están al pendiente. #Tri4Real. Y como mención honorífica debo reconocer el esfuerzo del Brody que me hizo un parote en la ruta de bici, a Pam por estar al pendiente de mí siempre y de ayudarme con mi alimentación además de haber obtenido el mejor resultado de nuestro equipazo y a Adri que se rifó como las grandes al volante y a cuidar a Sam mientras competía. Nada de esto hubiera sido posible sin ellos. Muchas, muchas gracias.

@BlackVera

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