…salí de casa y corrí un maratón…

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“…estaba desconectado de todo, cansado, adolorido y en un estado anímico inexplicable, pero mis piernas seguían moviéndose, una tras otra, sin parar.”

 

Si alguna vez te has preguntado si es posible correr un maratón sin abasto, sin ruta marcada, sin porra, sin entrenamiento específico…estás a punto de conocer la respuesta.; si crees que es ideal hacerlo, permíteme adelantarte la respuesta: NO. 

Como algunos de ustedes sabrán, fui nominado para cumplir el #marathonchallenge, que significa correr un maratón para apoyar la causa de Yosef Martínez quien correrá 250kms el 30 de abril en lo que se conoce como RUN 4 HOPE para ayudar a AMANC de la Ciudad de México. Para ello, varias marcas se han unido y se están buscando donativos para poder hacer llegar más ayuda.

Después de haberme enterado de esto, me dio un poco de miedo, porque hace bastante tiempo que no hago distancias largas y pues, aunque creo que cualquier persona puede correr un maratón en cualquier momento, también es importante saber hacerlo.

Con esto en mente, traté de buscar una fecha para poder hacerlo, ya que requeriría de algo de planeación, sobre todo porque viene el triatlón de Valle de Bravo y no quería que se juntara tanto para poder descansar bien. Sin embargo, las ganas de cumplir el reto fueron creciendo tanto que simplemente dije: “Me levantaré temprano mañana y lo haré”.

Recuerdo bien ese jueves, no sabía en qué condiciones terminaría el maratón, pero sabía que podría hacerlo. Lo importante era cuidar mis sensaciones y poder abandonar si es que era necesario.

Me desperté a las 6 de la mañana, desayuné sin prisas, me tomé un par de Hammer AntiFatigue, verifiqué que mis audífonos estuvieran bien cargados y salí de casa. Eran 5 para las 7, le puse play a mi Spark, activé mi reloj y comencé a correr al ritmo de Tom Odell y su éxito Another Love. Ya sé, muy fresón pero me inspiró a arrancar con buen ritmo. Al cabo de unos minutos, ya le había dado vuelta al Parque de la China y no sabía exactamente cómo sería mi ruta. Traté de no pensar en eso y simplemente seguir el camino que estuviera frente a mí. Llegué al Auditorio Nacional y el tránsito de los Godínez me hizo esquivar a varios sobre la acera, algo que de cierto modo fue divertido. Decidí subir a Chapultepec y todo iba de maravilla. El cielo estaba completamente despejado y de un color azul que nunca había visto en la Ciudad. No había ni una sola nube en el cielo y eso me gustó mucho. Terminé de darle la vuelta a Chapul y bajé a Reforma de nuevo, entré al Lago Mayor y le di la vuelta a “la milla”, qué bueno que había decidido hacerlo con tenis, porque el adoquín me hubiera jugado mal ahí si hubiera ido descalzo. Seguí avanzando y ya tenía un poco de sed, llevaba ya más de 15 kms y no había tomado ni un sorbo de agua. Había decidido llevar mi tarjeta para poder entrar a algún Oxxo y comprar agua en el camino. Comencé a buscarlos y todos por los que pasaba estaban llenísimos. Por fin encontré uno vacío, agarré una botella pequeña de agua y al pagar me aplicaron la de “No sirve mi terminal”….pffff. Salí y seguí corriendo. Más adelante, ya casi al llegar a Bellas Artes, entré a un Cielito Lindo Café, la verdad es que me venía saboreando en el camino una dona para recuperar un poco todo, afortunadamente la fila también era larga, así que desistí. Llegué al Zócalo de la Ciudad y tomé una fotografía que me gustó mucho, me hizo pensar mucho en Sam, pues su color favorito es el azul.

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Regresé a correr y me detuve en un Oxxo, compré un Electrolit y un gansito (no lo intenten en casa). Lo devoré y seguí mi camino, le di una vuelta al Monumento a la Revolución y continué por Reforma. Ya era algo tarde, el sol ya se sentía bastante fuerte pero me sentía muy bien. Llevaba ya 30 kilómetros y sabía que podía terminar el maratón sin problemas. Vi el tiempo y me sorprendí, llevaba mucho menos de lo que creí. Volví a llegar al Auditorio y de ahí me metí a la zona de Polanco, de ahí en adelante me puse a hacer cuentas, intentando calcular una ruta para poder llegar a The Triathlon Store justo al terminar los 42kms. Cada vez me faltaba menos y entonces sí ya estaba muy agotado, cumplí 3 horas 45 minutos y la batería de mis audífonos se terminó, los siguientes 15 minutos se me hicieron eternos, pero justo cuando llegué a la tienda, mi reloj marcó 42.2kms. Me detuve, respiré profundamente y agradecí al universo por haberme dado la oportunidad de haber corrido para apoyar ésta causa. Me dolían las piernas, pero… ¿es normal, no?.

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Me bañé y fui al trabajo. El objetivo se había cumplido. No recibí una medalla, no hubo porra, no hubo aplausos ni nada por el estilo, sin embargo, ha sido uno de los maratones que más he disfrutado. No cabe duda que cuando las cosas se hacen con causa, todo se acomoda para concretarse de una forma adecuada.

Ahora me tocó nominar a 3 personas para el #marathonchallenge y confío en que lo disfrutarán también. Por lo pronto me toca recuperarme bien para poder seguir con mi entrenamiento rumbo a Valle. Esperemos que todo salga bien.

Por cierto, si quieren ayudar a la causa de RUN 4 HOPE, pueden hacerlo comprando una playera o invitando a sus amigos a hacerlo. Si tienen alguna duda, por favor escríbanme.

 

Saludos!!!

 

@BlackVera

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