A 3 años del Ironman.

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Justo hace 3 años, un 30 de marzo pero del 2014, a éstas horas me encontraba participando en una de las pruebas más desgastantes que he realizado en toda mi vida. Definitivamente fue un día que marcó mi vida y en el que aprendí muchísimo. Pude descubrir que cuando estás muy concentrado en algo durante mucho tiempo, la mente suele divagar y te hace ponerte en estados de ánimo cambiantes.

Recuerdo muy bien que ese día estuve eufórico, alegre, triste, enojado, ansioso, temeroso pero decidido a llegar a esa meta. Se trató del día en que completé la distancia Ironman: 3.9kms de natación, 180kms de bici y 42kms de carrera. Algo que para muchos es imposible y para otros es simplemente un estilo de vida.

Pero ¿qué hay detrás de todo esto, por qué me metí en este mundo?

Si bien es cierto que practiqué deportes desde que era un niño, al llegar a la edad adulta me había convertido en un sedentario oficinista que sufría de sobrepeso. Tenia malos hábitos alimenticios y solía fumar y tomar alcohol sin pensar en las consecuencias.

Al parecer, todo en mi vida en ese entonces marchaba de maravilla. Había hecho todo lo que la “sociedad” me había dicho que tenía que hacer…”gradúate, consigue un buen empleo, cómprate un auto, una casa” y a mis 23 años, la vida sólo se me iba en esperar el fin de semana para ir a echar tragos con mis amigos.

Un día me cansé de la rutina y decidí tomar las primeras vacaciones laborales de mi vida, así es, en 5 años trabajando no había tomado ni un solo día de vacaciones, por lo que era justo y necesario.

Aproveché para viajar y tener una perspectiva diferente de todo. Los que me conocen, saben que a partir de esos días mi vida tomó un rumbo diferente. Al regresar de vacaciones, tomé la decisión de dejar mi trabajo y volver a la escuela para estudiar una maestría, quería seguir alimentándome de conocimientos, así mismo me di cuenta de que no era una persona sana y decidí cambiar eso regresando al ejercicio.

Aún recuerdo la primera vez que fui a una pista de atletismo…no pude ni siquiera completar una vuelta de 400mts trotando. Pero no me rendí, regresé diario hasta que por fin podía correr 5kms sin problema. Decidí ponerme retos deportivos que me ayudaran a exigirme un esfuerzo, comenzando con carreras de 10kms, medio maratón y logrando decidirme correr un maratón en un lapso de un año.

Y fue así que el 2 de septiembre del 2012 terminé mi primer maratón, una carrera que significó mucho para mí porque se convirtió en el principio de muchas carreras con causa que empecé a realizar.

Poco a poco fueron saliendo retos nuevos y eso me emocionó, continué con el Maratón de Aguas Abiertas en Acapulco que son 5kms de natación y al terminarlo ese mismo año, fue cuando nació la idea de convertirme en Ironman.

El 2013 fue el año que me vio convertirme no sólo en papá, ya que en abril nació Sam, también fue el año en que me convertí en triatleta, un año en el que prácticamente completé cada una de las distancias del triatlón (Sprint, Corto, Olímpico y 70.3) pero aún me quedaba el Ironman.

La fecha se cambió hasta marzo del 2014 debido a varias razones entre las que se consideraron una mejor preparación y definitivamente el presupuesto.

Estaba muy emocionado de poder por fin estar frente a la playa junto con miles de competidores esperando la señal de salida en un día soleado y caluroso.

Pasó 1hora y 14 minutos para poder terminar con la parte de natación que sinceramente no fue tan complicado como imaginé. Recuerdo que decidí nadar muy tranquilo para evitar cualquier fatiga fuera de lo “normal”.

Salí del agua, me quité el wetsuit, me puse bloqueador, tomé mi bici y salí por esos 180kms.

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200mts después de haber arrancado me di cuenta de que había olvidado mis gafas en la zona de transición y decidí no regresar por ellas, así que fueron 180kms de sentir el viento directamente en mis ojos. Había planeado ir a un ritmo promedio de 30km/hr pero por la altimetría de la ruta era difícil mantener la velocidad.

Obviamente no me esperaba tanto desgaste debido a la ruta y lo que yo creí que terminaría en 6 horas, se extendió cas a 7, por lo que 6 horas y 48 minutos después pude por fin terminar la etapa de la bici.

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Al llegar a la última zona de transición, me sentía cansado, harto y algo decepcionado por haber perdido tanto tiempo en la bici. Lo que había planeado iba a ser casi imposible de cumplir y simplemente quería que pasara rápido para ya irme a descansar. Pero pues…aún había un maratón que terminar. Así que me puse mis tenis y salí a correr. Mis piernas se sentían ligeras y pude comenzar a un ritmo muy rápido pero bastante cómodo para mí. Me comenzó a dar mucha confianza y me animé a seguir. Poco a poco pasaba a otros corredores y eso me hacía continuar. Al ruta se trataba de dar 3 vueltas a un circuito de 14 kilómetros aproximadamente y pude completar la primera sin problemas. Para la segunda vuelta, el cansancio se sentía brutalmente y eso me obligó a caminar en algunas partes. Recuerdo muy bien que el sol comenzó a ocultarse y según yo, para esa hora yo tendría que estar cruzando la meta, sin embargo aún me quedaban 13kms por completar, así que algo triste seguí mi camino.

Recuerdo muy bien un sentimiento de “soledad acompañada”, en esos momentos en que corría con otros participantes pero sin nadie que nos apoyara, en un lugar solo, poco alumbrado donde sólo se escuchaban los pasos de los demás. Recuerdo muy bien los rostros de los demás (seguramente igual al mío) de cansancio profundo pero de decisión por terminar. Crucé miradas con otros participantes que decían mucho más que cualquier palabra, miradas de decisión, de que ese Ironman iba a ser nuestro a como diera lugar, estábamos ahí para terminarlo.

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La noche cayó y después de 5 horas de correr, por fin vi la meta. Escuché mi nombre y di un salto de emoción. Lo había logrado, tuvieron que pasar 13 horas y 31 minutos para poder terminar esa prueba llamada Ironman. Recuerdo haber devorado una pizza completa en la zona de recuperación.

 

Pero ¿qué ha pasado desde entonces?

Mi estilo de vida es el de una persona que hace deporte y que cree que puedes conseguir todo lo que te propongas con disciplina y trabajo. He completado algunas pruebas deportivas como Ultramaratones y constantemente estoy pensando en completar retos deportivos que de nueva cuenta me lleven al límite. Sin embargo tengo el reto más grande frente a mí todos los días. El de ser una mejor persona día con día. Ser un buen padre, hijo, hermano, amigo y pareja y demostrar con el ejemplo que los límites son algo que nosotros mismos creamos dentro de nuestra cabeza.

Espero que un día de estos, mis hijos puedan sentirse orgullosos de mí tal y como yo ahora lo estoy de mis padres a quienes agradezco porque ellos sembraron en mí todo lo que soy.

 

Y ahora ¿qué viene?

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