Ironman 70.3 Monterrey

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A principios de año me había propuesto como objetivo entrenar sólo para el Maratón Internacional de la Ciudad de México ya que realmente no hallaba motivación para participar en otro evento. Sin embargo, un buen amigo me invitó a participar en el Ironman 70.3 de Monterrey y de pronto, la cosquillita de hacer una media distancia se avivó y decidí aceptar el reto.

La fecha quedaba perfecta para poder hacer un muy buen entrenamiento y formar una base sólida teniendo como objetivo principal el MICDMX. Sabía que si entrenaba bien, podría competir sin problema y fortalecer mis debilidades para hacer una buen marca en el maratón.

Intenté ser constante pero rápidamente me di cuenta de que mis actividades diarias me impedían poder entrenar como hace un par de años.

Hoy, soy una persona diferente, dirían tal vez que más madura. Me cuesta más trabajo tomar ritmo, y si bien es cierto que probablemente soy más resistente que antes, comenzar me lleva tiempo.

A todo lo anterior, le podemos sumar mis achaques de treinteañero, mi excelente alimentación y la falta de motivación. Teniendo como resultado 5 kilos más en mi humanidad y un porcentaje de musculatura bastante bajo a lo que estaba acostumbrado.

Los que me siguen en Instagram, se pudieron dar cuenta de lo bien que me preparé para el 70.3 MTY y creo que de cierta forma yo mismo aproveché para no exigirme demasiado, deportivamente hablando. Siempre tuve en mi mente cruzar esa meta, así que realmente no me importaba cómo lo iba a hacer.

Una semana antes del evento, me llené de nervios pues pasaron poco más de 2 meses que ni siquiera toqué el agua de una alberca, corrí un solo 21k que me dejo destrozado de las piernas y mi única esperanza era poder hacer algo de “aire” en el rodillo con mi bici.

Sinceramente el tener un recién nacido en casa te cambia por completo y en mi caso, me ayudó con menos horas de sueño y varios entrenamientos cancelados.

Pero eso también me ayudó a motivarme y tratar de hacer lo posible por ir al evento con lo mínimo necesario para poder cruzar la meta tranquilamente.

Desde varios meses antes, compramos vuelos y reservamos hospedaje para toda la familia. Creo que eso es lo que ahora vale más para mí que cualquier medalla que me pudieran dar e incluso que cualquier récord que pudiera romper.

Viajamos a Monterrey el sábado por la mañana, un día antes del evento, y como nuestro vuelo era el primero, (6:40am) tuvimos que estar en el aeropuerto muy temprano. No se imaginan la desmañanada que nos dimos considerando también que la noche fue muy corta debido al bebé. Hubieran visto la hazaña de todos, maletas, pañalera, carriola, equipajes para documentar, equipajes de mano, Bruno en brazos, Sam emocionada pero sin ganas de caminar mucho, en fin.

Logramos llegar a MTY en un vuelo bastante tranquilo, rápidamente fuimos a instalarnos al hotel y a desayunar. Decidí dejarlos descansar mientras me iba a la expo a recoger mi paquete de competidor. Ahí encontré muchos amigos y aproveché para hacer algunos videos para TRISTORE. Recogí mi número y fui por mi bici con mis amigos de Fast Ride, quienes fueron los encargados de transportarla. Rápidamente le puse mi número y la ingresé a zona de transición. Traté de regresar al hotel lo más rápido posible para poder comer e intentar descansar un poco.

Fuimos a comer (muy bien) a un par de kilómetros del hotel y a Sam se le ocurrió quedarse dormida. La tuve que cargar de regreso al hotel. Al llegar, traté de dormir un poco pero me fue imposible. Sabía que el día siguiente estaría bastante pesado.

Después de acomodar todas mis cosas para la competencia (zapatos, número, trisuit, nutrición, ánforas, goggles, gorra, lentes de contacto, etc…) por fin pude acostarme.

Dormí unas pocas horas y me levanté muy temprano para poder dejar todo listo en zona de transición. Llegué a mi bici y le coloqué mis ánforas. Preparé mi nutrición y dejé mis accesorios listos en mi lugar. Fui al guardarropa para dejar mi bermuda y playera que llevaba puesta y me dirigí a la zona de arranque de la natación. Llevaba unos 200 metros cuando me di cuenta de que no traía ni mi gorra ni mis goggles y tuve que regresarme al guardarropa que estaba justo del otro lado de la transición. Me tarde mucho tiempo en llegar y me puse algo nervioso por eso. Intenté caminar rápido para llegar a tiempo a la zona de arranque, éramos muchos los que íbamos en camino. De pronto vi a unos atletas ya nadando, eran los hombres PRO, traían un ritmo impresionante. Escuché el sonido local y me di cuenta de que no me faltaba mucho para llegar. Metros más adelante, la gente ya estaba en los corrales de salida. Busqué el bloque que me correspondía y me metí. No logré ver a mi familia antes y eso me entristeció un poco pero ya no faltaba nada para arrancar. El ambiente era muy bueno, la gente estaba ansiosa, igual que yo. Dieron la señal de arranque y poco a poco empezamos a avanzar. Ya casi al llegar a la zona precisa de arranque pude ver a Pam cargando a Bruno, a mi mamá y a Sam. Me emocioné mucho y me llené de euforia para arrancar y ni sentí lo frío del agua.

Comencé a nadar y me sentí muy bien hasta que mi vieja lesión del hombro apareció. Bajé un poco el ritmo y traté de no darle importancia. La ruta es muy noble y se las recomiendo si su fuerte no es el agua. Te puedes parar en cualquier momento y descansar sin problema alguno.

Llegué a la marca de los 1500 y vi mi reloj, llevaba exactamente 30 minutos y según mis cálculos, iba perfecto. No era un gran tiempo, pero era lo que esperaba. Faltaban sólo 400 metros que se me hicieron eternos, me di cuenta de que me faltaba más distancia que la había pensado y finalmente llegué a la salida de la natación en un bochornoso tiempo de 41 minutos. Mucho más de lo que tenía planeado pero seguí con bastante ánimo.

En el camino a la zona de las bicis había unas escaleras en las que mucha gente caminaba. Yo comencé a hacer lo mismo pero me di cuenta de que me sentía bastante fresco, por lo que decidí comenzar a trotar. Tomé mi bici y salí con todo. Curiosamente ésta ha sido una de mis mejores transiciones.

La primera parte de la ruta de bici es muy rápida, tanto que pensé que iba dándole de más, pero al retornar me di cuenta de que evidentemente de ida era bajada, y de regreso comenzaba la subida. Casi no se percibía pero si se llega a sentir. Rodé muy cómodo y sentí que iba haciendo una muy buena etapa de bici hasta que pasé el kilómetro 75. Ahí se me apagó la pila, mi energía cayó considerablemente y al igual que en la natación, la última parte de la bici también se me hizo eterna.

Logré terminar la bici en 2:38, lo cual me parece un tiempo bastante decente, algo molesto por todas a las que vi drafteando pero pues, cada quien su carrera.

Llegué a la zona de transición y dejé mi bici en su lugar, pude ver que aún faltaba mucha gente de llegar a esa parte y me tranquilicé. Comencé a trotar muy cómodamente, normalmente tardo de 2 a 3 kilómetros para encontrar mi paso ideal.

Al principio no podía respirar bien, me sentí muy agotado y el calor me molestaba muchísimo. Pasé el km 2 cuando una atleta PRO me pasó corriendo a toda velocidad, obviamente era su segunda vuelta y en ese momento deseé correr tan rápido como ella. Triste fue mi realidad cuando pasé el kilómetro 3 y tuve que detenerme a caminar. Estaba completamente agotado y no tenía idea de cómo le haría para poder terminar la prueba. Simplemente ya no quería correr.

Poco a poco me comenzaban a pasar participantes, y yo si poder acelerar. Varios amigos me dieron ánimos pero mi cuerpo estaba fundido. Llegué a un punto de abasto y me puse hielo por todos lados, eso me ayudó a refrescarme y a poder trotar de nuevo. De pronto me encontré a una amiga que estaba echando porras a su equipo y me acompañó durante unos kilómetros. Intenté seguir su paso pero me costaba trabajo. Me esperó y prácticamente me ayudó a terminar la primer vuelta del recorrido. Justo cuando pasé la división de ir a la meta o dar la segunda vuelta, pensé en terminar ahí, pero también me dije a mi mismo…”Tengo 8 horas para terminar y no llevo ni 5, podría caminar y disfrutar del resto del recorrido sin problema”. Así que seguí trotando. Me mentalicé en terminar sin importar el tiempo, a fin de cuentas lo único que quería era ver a mi familia al cruzar la meta.

Foto: TRIMEXICO

Y es que esa se ha convertido en mi motivación más importante en los últimos meses, realmente no hay nada más importante que compartir estas locuras con la gente que amo. Cualquier meta cruzada no valdría la pena si no puedo abrazarlos, así que con eso en mente, seguí mi camino.

Los últimos 10kms me dolieron pero los disfruté mucho también, poco a poco me acercaba a la meta y entonces comencé a buscar a mi familia, tenía muchas ganas de verlos. Pasé por una parte donde había mucha gente gritando y eso me emocionó, había un pequeño pasillo donde niños estiraban sus manos para chocarlas con los participantes y justo al terminar una pequeña curva que casi dirigía a la meta.

Fue ahí cuando vi a Pam y me emocioné, estaba junto con mi mamá que estaba cargando a Sam quien lamentablemente se había quedado dormida y no logró verme. Me preocupé un poco porque no vi a Bruno pero tenía que seguir. Las saludé y seguí mi camino a la meta.

Pisé el tapete azul y escuché que el sonido local anunciaba mi llegada, muchos me gritaban que cerrara con todo, pero no lo hice. Mi trabajo ya estaba hecho, este reto lo habíamos hecho todos juntos y no había necesidad de demostrarle nada a nadie.

Relajé mi paso y crucé la meta sin mucha euforia pero con mucha emoción por dentro. Rápidamente me metí a una fuente para refrescarme donde pude saludar a varios amigos. Me dieron mi medalla y salí en busca de mi porra oficial. Cuando los encontré nos abrazamos y supe que todo había valido la pena. Sam se despertó y se emocionó también al verme. Obviamente me reclamó por haberme tardado tanto XD. Bruno no estaba ahí, tuvieron que llevárselo al hotel ya que el calor estaba muy fuerte y pues no estaba cómodo.

Parecía que todo había acabado ahí, pero no es así. Mi carrera más importante no para, al regresar al hotel, Sam tenía muchas ganas de ir a nadar y obviamente quería que fuera con ella, más tarde me tocó arrullar a Bruno porque no podía dormirse y pues…ésta carrera de ser papá no acaba nunca.

Es realmente impresionante darme cuenta de que la energía sale de lugares desconocidos cuando se trata de tus hijos y eso es lo que realmente vale la pena. Ahí he encontrado mi motivación y espero siempre poder darles a mis hijos el ejemplo de una persona que cumple sus objetivos a pesar de las adversidades.

No tengo idea de si podré lograr entrenar para el MICDMX pero si de algo estoy seguro es de que lo voy a terminar y lo voy a compartir con los míos a como de lugar.

Nos vemos pronto por ahí…

 

@BlackVera

 

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