21k ESPN 2018

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Hay varias razones por las que considero el 21k de ESPN una carrera muy especial para mí. Para empezar, fue el primer medio maratón que corrí en mi vida y el inicio de mis “distancias largas” rumbo a mi primer maratón.

El pasado fin de semana se realizó una nueva edición de éste tradicional medio maratón en la Ciudad de México y no podía perdérmelo.

Así que me inscribí esperando poder hacer una carrera decente. Como ya les he dicho muchas veces, no he podido ser constante en mis entrenamientos pero definitivamente tengo que hacer algo al respecto si es que quiero terminar de una manera decente el Maratón de la Ciudad.

No queda mucho tiempo para esto y más vale comenzar a realizar algunos verdaderos esfuerzos para prepararme. Si bien es cierto que no me preocupa terminar el maratón, tampoco me confío demasiado, pues respeto la distancia y sé que hay un riesgo implícito en correr sin una adecuada preparación.

Con todo esto en mente, y sin haber corrido más de 10kms en los últimos meses (y no de una manera constante), no me quedaba más que “agarrar el toro por los cuernos” y tratar de hacer el recorrido a un paso cómodo.

Inicié a un ritmo de 4:40 minutos por kilómetro, un paso que normalmente no me costaría trabajo, sin embargo no pasaron ni 4 kilómetros cuando mis piernas ya estaban llenas de ácido láctico y me sentía ya entumido. Definitivamente tuve que bajar el paso y tratar de encontrar un ritmo más cómodo. Intenté mantenerme concentrado, pero a cada paso mi mente me decía que tenía que parar. Por alguna extraña razón, ya no quería estar ahí. Me sentía cansado, harto y sin ganas de continuar. Me pasó por la cabeza la idea de abandonar la ruta y seguir hacia casa, pero para mi desgracia (fortuna) me topé con Orlan y con Jess en el kilómetro 6. Orlan fresco como lechuga, Jess…ahí iba.

Pasaron un par de kilómetros y pues se me quitó de la cabeza la idea de claudicar, ahora había otro pensamiento que era el de soportar el dolor que ya hacía un par de kilómetros traía encima.

Por un momento me puse a imaginar cuánto tiempo soportaría tal dolor y qué necesidad había en seguir sufriéndolo, pero cuando eso pasaba, Orlan me gritaba para concentrarme de nuevo y seguir apretando.

Los kilómetros pasaron y pasaron, el dolor no cedía y yo solamente continuaba avanzando, sin protestar, sólo dando un paso a la vez.

Me di cuenta de que ya habíamos llegado al kilómetro 15 cuando mis energías comenzaban a terminarse, pero seguimos adelante. Orlan seguía fresco…de hecho, se veía aburrido jajaja, yo estaba molido pero no me quedaba más que seguir avanzando.

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Foto por @100metrosmx

Vimos a varios amigos que nos animaban, algunos sorprendidos de por qué íbamos tan lento XD, incluso me preguntaron al final que si íbamos haciendo publicidad jajaja Pero bueno, faltaban sólo un par de kilómetros para llegar a la meta cuando comenzamos a apretar, bueno…yo, Orlando continuaba paseando.

Ya cuando por fin llegué a la última recta, justo donde podía ver la meta, aceleré a todo lo que pude, mis piernas me dolían, me costaba respirar y simplemente me deje llevar. La mejor parte de todo fue verlos ahí, mi porra gritándome!!! Pam y el pequeño Bruno emocionado, me inyectaron esa última energía necesaria para terminar. Crucé la meta y estuve a punto de tirarme al piso, pero logré mantenerme de pie.

Captura de pantalla 2018-05-09 a la(s) 19.10.45

Espero reponerme pronto de esto y seguir apretando para poder llegar mejor al maratón. Ya les contaré…

@BlackVera

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