El dichoso lente de contacto.

No tiene mucho tiempo que comencé a utilizar anteojos para corregir las deficiencias de mi visión. Curiosamente mi vista se dañó rápidamente y llegó el momento en que ya no distinguía bien ciertas cosas. Me realicé un examen y me dijeron que efectivamente necesitaba usar lentes.

Al principio no me incomodaba, sin embargo para poder hacer ejercicio no podía usar mis lentes y prácticamente no veía cuando salía a entrenar. Llegó el momento en que la gente me reclamaba porque no los saludaba cuando nos “veíamos” corriendo, pero literalmente…no los veía. Así mismo en la bici, comencé a sentirme inseguro porque no distinguía algunos baches y cosas por el estilo.

Por ésta razón comencé a utilizar lentes de contacto, algo a lo que me rehusaba mucho, ya que soy demasiado sensible a acercarme objetos a mis ojos.

kontakt-lens

Comencé a utilizarlos para entrenar y me fue bastante bien, aunque a la fecha no me he acostumbrado a tocarme los ojos, cada vez me cuesta menos trabajo colocarme los lentes. Debido a esto, siempre procuro tener una muy buena higiene con ellos, por lo que lavo perfectamente mis manos antes de siquiera acercarme algo a mis ojos.

Hace un par de meses salí a rodar con unos amigos y en la mañana me puse mis lentes de contacto, que por cierto estaban casi nuevos. Noté que el ojo derecho me molestaba un poco y que incluso mi visión no era tan buena. Supuse que era porque apenas me estaba adaptando a ellos y que pronto todo mejoraría. Sin embargo, esto no fue así. Regresé a casa después de un par de horas y seguía viendo mal, me retiré los lentes y me di cuenta de que el derecho no estaba ahí. Supuse que se me había caído en algún momento y que lo había perdido.

Abrí un paquete nuevo de lentes y di por hecho que la molestia desaparecería. Y así fue. Continué usando mis anteojos y sólo en pocas ocasiones (cuando entrenaba) me ponía los de contacto.

Llegó el día del maratón y me coloqué mis lentes desde muy temprano (4:30am), estuve con ellos cerca de 9 horas y no tuve ninguna molestia. Regularmente los uso por 2 o máximo 3 horas, así que esa era una ocasión especial. Recuerdo haberme quitado ambos lentes y guardarlos en su cajita sin problema.

Al siguiente día tuve una pequeña molestia en uno de mis ojos y se me hizo muy raro pero no le di tanta importancia. El siguiente día amanecí con lagaña y un poco de dolor, llegué a mi trabajo y lo primero que hice fue conseguir unas gotas de Cloranfenicol para intentar limpiar mi ojo. Eso me ayudó mucho pero seguía teniendo molestia. Prácticamente todo el día me dolió mi ojo y seguí produciendo una lagaña súper asquerosa. Llegó el momento en que me desesperé tanto que cerré mis ojos y los apreté tan fuerte que sentí algo raro, me acerqué al espejo y vi algo raro…era un lente de contacto. Me lo quité y mágicamente el dolor desapareció. De inmediato recordé aquél día que salí a rodar y que “perdí” mi lente de contacto. Resulta que nunca me lo quité. Seguramente me lo coloqué mal y se movió a un lugar al que nunca pude ver.

Me sorprendió que después de 2 meses no había sentido nada y que afortunadamente no me lastimé, ni me dió alguna infección.

Definitivamente seré más cuidadoso en éste aspecto, ya que éste tipo de cosas pueden generar lesiones muy graves.

En fin, esa es la historia de hoy. Nos VEMOS  pronto.

 

P.D. Si usted conoce a alguien que use lentes, no se enoje si no lo saluda cuando está haciendo ejercicio. Probablemente no es su culpa XD

@BlackVera

 

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