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Ironman 70.3 Monterrey

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A principios de año me había propuesto como objetivo entrenar sólo para el Maratón Internacional de la Ciudad de México ya que realmente no hallaba motivación para participar en otro evento. Sin embargo, un buen amigo me invitó a participar en el Ironman 70.3 de Monterrey y de pronto, la cosquillita de hacer una media distancia se avivó y decidí aceptar el reto.

La fecha quedaba perfecta para poder hacer un muy buen entrenamiento y formar una base sólida teniendo como objetivo principal el MICDMX. Sabía que si entrenaba bien, podría competir sin problema y fortalecer mis debilidades para hacer una buen marca en el maratón.

Intenté ser constante pero rápidamente me di cuenta de que mis actividades diarias me impedían poder entrenar como hace un par de años.

Hoy, soy una persona diferente, dirían tal vez que más madura. Me cuesta más trabajo tomar ritmo, y si bien es cierto que probablemente soy más resistente que antes, comenzar me lleva tiempo.

A todo lo anterior, le podemos sumar mis achaques de treinteañero, mi excelente alimentación y la falta de motivación. Teniendo como resultado 5 kilos más en mi humanidad y un porcentaje de musculatura bastante bajo a lo que estaba acostumbrado.

Los que me siguen en Instagram, se pudieron dar cuenta de lo bien que me preparé para el 70.3 MTY y creo que de cierta forma yo mismo aproveché para no exigirme demasiado, deportivamente hablando. Siempre tuve en mi mente cruzar esa meta, así que realmente no me importaba cómo lo iba a hacer.

Una semana antes del evento, me llené de nervios pues pasaron poco más de 2 meses que ni siquiera toqué el agua de una alberca, corrí un solo 21k que me dejo destrozado de las piernas y mi única esperanza era poder hacer algo de “aire” en el rodillo con mi bici.

Sinceramente el tener un recién nacido en casa te cambia por completo y en mi caso, me ayudó con menos horas de sueño y varios entrenamientos cancelados.

Pero eso también me ayudó a motivarme y tratar de hacer lo posible por ir al evento con lo mínimo necesario para poder cruzar la meta tranquilamente.

Desde varios meses antes, compramos vuelos y reservamos hospedaje para toda la familia. Creo que eso es lo que ahora vale más para mí que cualquier medalla que me pudieran dar e incluso que cualquier récord que pudiera romper.

Viajamos a Monterrey el sábado por la mañana, un día antes del evento, y como nuestro vuelo era el primero, (6:40am) tuvimos que estar en el aeropuerto muy temprano. No se imaginan la desmañanada que nos dimos considerando también que la noche fue muy corta debido al bebé. Hubieran visto la hazaña de todos, maletas, pañalera, carriola, equipajes para documentar, equipajes de mano, Bruno en brazos, Sam emocionada pero sin ganas de caminar mucho, en fin.

Logramos llegar a MTY en un vuelo bastante tranquilo, rápidamente fuimos a instalarnos al hotel y a desayunar. Decidí dejarlos descansar mientras me iba a la expo a recoger mi paquete de competidor. Ahí encontré muchos amigos y aproveché para hacer algunos videos para TRISTORE. Recogí mi número y fui por mi bici con mis amigos de Fast Ride, quienes fueron los encargados de transportarla. Rápidamente le puse mi número y la ingresé a zona de transición. Traté de regresar al hotel lo más rápido posible para poder comer e intentar descansar un poco.

Fuimos a comer (muy bien) a un par de kilómetros del hotel y a Sam se le ocurrió quedarse dormida. La tuve que cargar de regreso al hotel. Al llegar, traté de dormir un poco pero me fue imposible. Sabía que el día siguiente estaría bastante pesado.

Después de acomodar todas mis cosas para la competencia (zapatos, número, trisuit, nutrición, ánforas, goggles, gorra, lentes de contacto, etc…) por fin pude acostarme.

Dormí unas pocas horas y me levanté muy temprano para poder dejar todo listo en zona de transición. Llegué a mi bici y le coloqué mis ánforas. Preparé mi nutrición y dejé mis accesorios listos en mi lugar. Fui al guardarropa para dejar mi bermuda y playera que llevaba puesta y me dirigí a la zona de arranque de la natación. Llevaba unos 200 metros cuando me di cuenta de que no traía ni mi gorra ni mis goggles y tuve que regresarme al guardarropa que estaba justo del otro lado de la transición. Me tarde mucho tiempo en llegar y me puse algo nervioso por eso. Intenté caminar rápido para llegar a tiempo a la zona de arranque, éramos muchos los que íbamos en camino. De pronto vi a unos atletas ya nadando, eran los hombres PRO, traían un ritmo impresionante. Escuché el sonido local y me di cuenta de que no me faltaba mucho para llegar. Metros más adelante, la gente ya estaba en los corrales de salida. Busqué el bloque que me correspondía y me metí. No logré ver a mi familia antes y eso me entristeció un poco pero ya no faltaba nada para arrancar. El ambiente era muy bueno, la gente estaba ansiosa, igual que yo. Dieron la señal de arranque y poco a poco empezamos a avanzar. Ya casi al llegar a la zona precisa de arranque pude ver a Pam cargando a Bruno, a mi mamá y a Sam. Me emocioné mucho y me llené de euforia para arrancar y ni sentí lo frío del agua.

Comencé a nadar y me sentí muy bien hasta que mi vieja lesión del hombro apareció. Bajé un poco el ritmo y traté de no darle importancia. La ruta es muy noble y se las recomiendo si su fuerte no es el agua. Te puedes parar en cualquier momento y descansar sin problema alguno.

Llegué a la marca de los 1500 y vi mi reloj, llevaba exactamente 30 minutos y según mis cálculos, iba perfecto. No era un gran tiempo, pero era lo que esperaba. Faltaban sólo 400 metros que se me hicieron eternos, me di cuenta de que me faltaba más distancia que la había pensado y finalmente llegué a la salida de la natación en un bochornoso tiempo de 41 minutos. Mucho más de lo que tenía planeado pero seguí con bastante ánimo.

En el camino a la zona de las bicis había unas escaleras en las que mucha gente caminaba. Yo comencé a hacer lo mismo pero me di cuenta de que me sentía bastante fresco, por lo que decidí comenzar a trotar. Tomé mi bici y salí con todo. Curiosamente ésta ha sido una de mis mejores transiciones.

La primera parte de la ruta de bici es muy rápida, tanto que pensé que iba dándole de más, pero al retornar me di cuenta de que evidentemente de ida era bajada, y de regreso comenzaba la subida. Casi no se percibía pero si se llega a sentir. Rodé muy cómodo y sentí que iba haciendo una muy buena etapa de bici hasta que pasé el kilómetro 75. Ahí se me apagó la pila, mi energía cayó considerablemente y al igual que en la natación, la última parte de la bici también se me hizo eterna.

Logré terminar la bici en 2:38, lo cual me parece un tiempo bastante decente, algo molesto por todas a las que vi drafteando pero pues, cada quien su carrera.

Llegué a la zona de transición y dejé mi bici en su lugar, pude ver que aún faltaba mucha gente de llegar a esa parte y me tranquilicé. Comencé a trotar muy cómodamente, normalmente tardo de 2 a 3 kilómetros para encontrar mi paso ideal.

Al principio no podía respirar bien, me sentí muy agotado y el calor me molestaba muchísimo. Pasé el km 2 cuando una atleta PRO me pasó corriendo a toda velocidad, obviamente era su segunda vuelta y en ese momento deseé correr tan rápido como ella. Triste fue mi realidad cuando pasé el kilómetro 3 y tuve que detenerme a caminar. Estaba completamente agotado y no tenía idea de cómo le haría para poder terminar la prueba. Simplemente ya no quería correr.

Poco a poco me comenzaban a pasar participantes, y yo si poder acelerar. Varios amigos me dieron ánimos pero mi cuerpo estaba fundido. Llegué a un punto de abasto y me puse hielo por todos lados, eso me ayudó a refrescarme y a poder trotar de nuevo. De pronto me encontré a una amiga que estaba echando porras a su equipo y me acompañó durante unos kilómetros. Intenté seguir su paso pero me costaba trabajo. Me esperó y prácticamente me ayudó a terminar la primer vuelta del recorrido. Justo cuando pasé la división de ir a la meta o dar la segunda vuelta, pensé en terminar ahí, pero también me dije a mi mismo…”Tengo 8 horas para terminar y no llevo ni 5, podría caminar y disfrutar del resto del recorrido sin problema”. Así que seguí trotando. Me mentalicé en terminar sin importar el tiempo, a fin de cuentas lo único que quería era ver a mi familia al cruzar la meta.

Foto: TRIMEXICO

Y es que esa se ha convertido en mi motivación más importante en los últimos meses, realmente no hay nada más importante que compartir estas locuras con la gente que amo. Cualquier meta cruzada no valdría la pena si no puedo abrazarlos, así que con eso en mente, seguí mi camino.

Los últimos 10kms me dolieron pero los disfruté mucho también, poco a poco me acercaba a la meta y entonces comencé a buscar a mi familia, tenía muchas ganas de verlos. Pasé por una parte donde había mucha gente gritando y eso me emocionó, había un pequeño pasillo donde niños estiraban sus manos para chocarlas con los participantes y justo al terminar una pequeña curva que casi dirigía a la meta.

Fue ahí cuando vi a Pam y me emocioné, estaba junto con mi mamá que estaba cargando a Sam quien lamentablemente se había quedado dormida y no logró verme. Me preocupé un poco porque no vi a Bruno pero tenía que seguir. Las saludé y seguí mi camino a la meta.

Pisé el tapete azul y escuché que el sonido local anunciaba mi llegada, muchos me gritaban que cerrara con todo, pero no lo hice. Mi trabajo ya estaba hecho, este reto lo habíamos hecho todos juntos y no había necesidad de demostrarle nada a nadie.

Relajé mi paso y crucé la meta sin mucha euforia pero con mucha emoción por dentro. Rápidamente me metí a una fuente para refrescarme donde pude saludar a varios amigos. Me dieron mi medalla y salí en busca de mi porra oficial. Cuando los encontré nos abrazamos y supe que todo había valido la pena. Sam se despertó y se emocionó también al verme. Obviamente me reclamó por haberme tardado tanto XD. Bruno no estaba ahí, tuvieron que llevárselo al hotel ya que el calor estaba muy fuerte y pues no estaba cómodo.

Parecía que todo había acabado ahí, pero no es así. Mi carrera más importante no para, al regresar al hotel, Sam tenía muchas ganas de ir a nadar y obviamente quería que fuera con ella, más tarde me tocó arrullar a Bruno porque no podía dormirse y pues…ésta carrera de ser papá no acaba nunca.

Es realmente impresionante darme cuenta de que la energía sale de lugares desconocidos cuando se trata de tus hijos y eso es lo que realmente vale la pena. Ahí he encontrado mi motivación y espero siempre poder darles a mis hijos el ejemplo de una persona que cumple sus objetivos a pesar de las adversidades.

No tengo idea de si podré lograr entrenar para el MICDMX pero si de algo estoy seguro es de que lo voy a terminar y lo voy a compartir con los míos a como de lugar.

Nos vemos pronto por ahí…

 

@BlackVera

 

A 3 años del Ironman.

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Justo hace 3 años, un 30 de marzo pero del 2014, a éstas horas me encontraba participando en una de las pruebas más desgastantes que he realizado en toda mi vida. Definitivamente fue un día que marcó mi vida y en el que aprendí muchísimo. Pude descubrir que cuando estás muy concentrado en algo durante mucho tiempo, la mente suele divagar y te hace ponerte en estados de ánimo cambiantes.

Recuerdo muy bien que ese día estuve eufórico, alegre, triste, enojado, ansioso, temeroso pero decidido a llegar a esa meta. Se trató del día en que completé la distancia Ironman: 3.9kms de natación, 180kms de bici y 42kms de carrera. Algo que para muchos es imposible y para otros es simplemente un estilo de vida.

Pero ¿qué hay detrás de todo esto, por qué me metí en este mundo?

Si bien es cierto que practiqué deportes desde que era un niño, al llegar a la edad adulta me había convertido en un sedentario oficinista que sufría de sobrepeso. Tenia malos hábitos alimenticios y solía fumar y tomar alcohol sin pensar en las consecuencias.

Al parecer, todo en mi vida en ese entonces marchaba de maravilla. Había hecho todo lo que la “sociedad” me había dicho que tenía que hacer…”gradúate, consigue un buen empleo, cómprate un auto, una casa” y a mis 23 años, la vida sólo se me iba en esperar el fin de semana para ir a echar tragos con mis amigos.

Un día me cansé de la rutina y decidí tomar las primeras vacaciones laborales de mi vida, así es, en 5 años trabajando no había tomado ni un solo día de vacaciones, por lo que era justo y necesario.

Aproveché para viajar y tener una perspectiva diferente de todo. Los que me conocen, saben que a partir de esos días mi vida tomó un rumbo diferente. Al regresar de vacaciones, tomé la decisión de dejar mi trabajo y volver a la escuela para estudiar una maestría, quería seguir alimentándome de conocimientos, así mismo me di cuenta de que no era una persona sana y decidí cambiar eso regresando al ejercicio.

Aún recuerdo la primera vez que fui a una pista de atletismo…no pude ni siquiera completar una vuelta de 400mts trotando. Pero no me rendí, regresé diario hasta que por fin podía correr 5kms sin problema. Decidí ponerme retos deportivos que me ayudaran a exigirme un esfuerzo, comenzando con carreras de 10kms, medio maratón y logrando decidirme correr un maratón en un lapso de un año.

Y fue así que el 2 de septiembre del 2012 terminé mi primer maratón, una carrera que significó mucho para mí porque se convirtió en el principio de muchas carreras con causa que empecé a realizar.

Poco a poco fueron saliendo retos nuevos y eso me emocionó, continué con el Maratón de Aguas Abiertas en Acapulco que son 5kms de natación y al terminarlo ese mismo año, fue cuando nació la idea de convertirme en Ironman.

El 2013 fue el año que me vio convertirme no sólo en papá, ya que en abril nació Sam, también fue el año en que me convertí en triatleta, un año en el que prácticamente completé cada una de las distancias del triatlón (Sprint, Corto, Olímpico y 70.3) pero aún me quedaba el Ironman.

La fecha se cambió hasta marzo del 2014 debido a varias razones entre las que se consideraron una mejor preparación y definitivamente el presupuesto.

Estaba muy emocionado de poder por fin estar frente a la playa junto con miles de competidores esperando la señal de salida en un día soleado y caluroso.

Pasó 1hora y 14 minutos para poder terminar con la parte de natación que sinceramente no fue tan complicado como imaginé. Recuerdo que decidí nadar muy tranquilo para evitar cualquier fatiga fuera de lo “normal”.

Salí del agua, me quité el wetsuit, me puse bloqueador, tomé mi bici y salí por esos 180kms.

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200mts después de haber arrancado me di cuenta de que había olvidado mis gafas en la zona de transición y decidí no regresar por ellas, así que fueron 180kms de sentir el viento directamente en mis ojos. Había planeado ir a un ritmo promedio de 30km/hr pero por la altimetría de la ruta era difícil mantener la velocidad.

Obviamente no me esperaba tanto desgaste debido a la ruta y lo que yo creí que terminaría en 6 horas, se extendió cas a 7, por lo que 6 horas y 48 minutos después pude por fin terminar la etapa de la bici.

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Al llegar a la última zona de transición, me sentía cansado, harto y algo decepcionado por haber perdido tanto tiempo en la bici. Lo que había planeado iba a ser casi imposible de cumplir y simplemente quería que pasara rápido para ya irme a descansar. Pero pues…aún había un maratón que terminar. Así que me puse mis tenis y salí a correr. Mis piernas se sentían ligeras y pude comenzar a un ritmo muy rápido pero bastante cómodo para mí. Me comenzó a dar mucha confianza y me animé a seguir. Poco a poco pasaba a otros corredores y eso me hacía continuar. Al ruta se trataba de dar 3 vueltas a un circuito de 14 kilómetros aproximadamente y pude completar la primera sin problemas. Para la segunda vuelta, el cansancio se sentía brutalmente y eso me obligó a caminar en algunas partes. Recuerdo muy bien que el sol comenzó a ocultarse y según yo, para esa hora yo tendría que estar cruzando la meta, sin embargo aún me quedaban 13kms por completar, así que algo triste seguí mi camino.

Recuerdo muy bien un sentimiento de “soledad acompañada”, en esos momentos en que corría con otros participantes pero sin nadie que nos apoyara, en un lugar solo, poco alumbrado donde sólo se escuchaban los pasos de los demás. Recuerdo muy bien los rostros de los demás (seguramente igual al mío) de cansancio profundo pero de decisión por terminar. Crucé miradas con otros participantes que decían mucho más que cualquier palabra, miradas de decisión, de que ese Ironman iba a ser nuestro a como diera lugar, estábamos ahí para terminarlo.

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La noche cayó y después de 5 horas de correr, por fin vi la meta. Escuché mi nombre y di un salto de emoción. Lo había logrado, tuvieron que pasar 13 horas y 31 minutos para poder terminar esa prueba llamada Ironman. Recuerdo haber devorado una pizza completa en la zona de recuperación.

 

Pero ¿qué ha pasado desde entonces?

Mi estilo de vida es el de una persona que hace deporte y que cree que puedes conseguir todo lo que te propongas con disciplina y trabajo. He completado algunas pruebas deportivas como Ultramaratones y constantemente estoy pensando en completar retos deportivos que de nueva cuenta me lleven al límite. Sin embargo tengo el reto más grande frente a mí todos los días. El de ser una mejor persona día con día. Ser un buen padre, hijo, hermano, amigo y pareja y demostrar con el ejemplo que los límites son algo que nosotros mismos creamos dentro de nuestra cabeza.

Espero que un día de estos, mis hijos puedan sentirse orgullosos de mí tal y como yo ahora lo estoy de mis padres a quienes agradezco porque ellos sembraron en mí todo lo que soy.

 

Y ahora ¿qué viene?

Productos antirozaduras.

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En el mundo deportivo existe un factor importante que tenemos que considerar sobre todo cuando se trata de deportes de resistencia. Cuando sometemos al cuerpo a condiciones de esfuerzo considerables, normalmente se reacciona para poder adaptarnos. La principal condición que se altera es la parte cardiaca ya que por obvias razones, el corazón es el motor que mueve la sangre a nuestros músculos permitiendo que estos hagan sus funciones correspondientes.

Todo esto pasa internamente, sin embargo hay algunas condiciones superficiales que se presentan en nuestro cuerpo que tienen que ver con el contacto con el medio.

En ésta ocasión trataremos el tema de las rozaduras, que son producto de la fricción de nuestro cuerpo con algún agente ajeno a nosotros mismos como lo puede ser el calzado, la ropa que usamos o incluso el equipo que necesitamos para practicar nuestro deporte favorito.

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Todos somos susceptibles a sufrir por rozaduras, sin embargo las más clásicas suelen aparecer por no tener un calzado adecuado, usar prendas muy ajustadas o incluso muy sueltas, y una infinidad de variables. Todo depende de cada persona y por tal motivo existen productos que te ayudan a reducir e incluso prevenir las rozaduras y lo mejor de todo, es que existen productos especializados para deportistas.

Tal es el caso de SKIN STRONG, una marca especializada en productos antirozaduras que es recomendada para cualquier tipo de deportista ya que el producto no huele, no mancha y tiene diferentes presentaciones dependiendo de las necesidades de cada quien.

Los nadadores solemos tener molestias con el traje de baño cuando se trata de nadar largas distancias y para ello existe un aceite que funciona muy bien. Éste aceite también funciona muy bien para cuando usamos wetsuit ya que nos hace mucho más fácil la tarea de colocarnos y quitarnos el traje. Así mismo, es una excelente opción por si no quieres embarrarte las manos ya que se aplica con un spray que hace toda esto más práctico.

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Skin Strong también tiene una presentación en talco que funciona muy bien para el calzado, sobre todo para los triatletas que solemos correr sin calcetas. El polvo crea una especie de capa que reacciona con la fricción formando una “piel extra” para evitar las ampollas. Créanme que es una excelente opción también para los ultra corredores, ya que en algunas ocasiones tantos pasos suelen lastimar nuestros pies, pero con el talco podremos refrescarlos y evitar cualquier tipo de rozadura.

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Por último existe la presentación en crema que es una alternativa práctica para cualquier parte del cuerpo, ésta presentación la recomiendo ampliamente para los ciclistas, ya que el rodar distancias largas normalmente suele causar estragos en nuestra entrepierna. También es una excelente opción para los que usan la banda de frecuencia cardiaca, ya que muchas veces la banda suele lastimar mucho el pecho o la espalda por el roce al correr. Y un excelente tip es para los corredores de fondos, ya que se puede aplicar en los pezones que es algo clásico de ver en maratones y carreras de ese tipo. Existen algunos productos similares en el mercado, pero creo que SKIN STRONG ofrece varias ventajas como la duración del producto. No es necesario ponerte tanta crema para poder tener los beneficios necesarios en nuestras rodadas y un plus que creo que es un hit, es que tiene una presentación de SINGLES, que son presentaciones individuales. Estas cápsulas tienen el tamaño perfecto para poderlas llevar a competencias o entrenamientos si la necesidad de cargar con todo el frasco o bote. Son muy prácticas y duraderas.

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Por último no me queda más que recordarles que es importante cuidarse en todos los aspectos, hay muchas personas que no toman estas recomendaciones o se les hacen muy triviales pero pueden ser la diferencia entre tener una competencia agradable o sufrir agonías.

Pronto les contaré de la competencia que viene en camino y cómo nos estamos preparando para completarla.

 

@BlackVera

 

#UTMX 2016, mi primer UltraTrail

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Por fin llegó la fecha de hacer mi primer ultra-trail, sinceramente no me preocupaba mucho la distancia ni la ruta, sabía que tenía el entrenamiento suficiente para completar la prueba sin ningún problema. La única referencia que tenía era de una competencia similar hace un par de años cuando la ruta era de 42k y recuerdo muy bien que en aquella ocasión terminé sin problemas en un tiempo bastante sorprendente para mí. Por ésta razón, tenía mucha confianza en mis primeros 50k, que aunque iba a llegar en condiciones tal vez menos favorables que hace dos años, contaba ya con la experiencia por lo que traté de mantenerme tranquilo.

Salimos el viernes por la tarde, pasé por Sam a su escuela y de ahí nos fuimos directo a Huasca de Ocampo. Recogimos mi paquete de competidor y pasé a la revisión del material obligatorio, me aprobaron y entonces llegó el momento de descansar para lo que sería el día siguiente.

Durante un tiempo estuve buscando hospedaje en Huasca, pero dada la demanda del evento ya no encontré lugar, por lo que decidí buscar hospedaje en Real del Monte, un Pueblo mágico con el que tengo una conexión especial ya que mis abuelos vivían ahí cuando eran jóvenes y solían llevarnos cuando éramos pequeños.

Afortunadamente se celebraría la Feria Internacional del Paste en Real del Monte, por lo que sería una oportunidad para que mi familia pudiera disfrutar y distraerse un poco mientras yo estaría corriendo en Huasca.

Llegamos al Hotel y nos pusimos cómodos, intentamos descansar desde temprano para intentar dormir lo más posible, algo que difícilmente logré. 

El despertador sonó temprano, pero yo ya estaba despierto, con bastantes ansias de comenzar. Preparé mi chaleco Velocity de Ultraspire y llené mis Flask con Perpetuem de Hammer, también llevaba geles y pastillas de sal (que nunca suelo consumir, pero por si las dudas).

Pam me llevó a Huasca, hicimos alrededor de 20 minutos ya que no está tan lejos. Al llegar pude ver a muchos competidores ya listos en la línea de salida, algunos otros estaban afuera del corral con sus familiares y/o amigos. Poco a poco la adrenalina comenzó a circular por mi cuerpo, tenía ganas de salir así sin más pero también comencé a sentir nervios, me preguntaba la razón por la que estaba ahí parado con frío a esa hora y esperando el momento de entrar al bosque donde sabía que me quedaría solo un buen rato.

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Comenzaron a avisar que la señal de salida estaba por darse, me despedí de Pam y quedamos de vernos en la meta, ella regresaría junto con el resto de mi familia bastantes horas después. Les había dicho que tenía planeado hacer unas 8 horas por lo que se podían tomar las cosas con calma. Sinceramente ese era el tiempo que tenía planeado en el peor de los casos, y a pesar de que mi objetivo sería disfrutar más del camino que preocuparme por algún tiempo, sabía que podía hacer mucho menos de 8 horas.

Llegó el momento de salir, las buenas vibras se sentían por todos lados, dieron la indicación y arrancamos. El sol aún no salía, comencé a trotar muy relajadamente y a diferencia de muchas otras personas, me contuve de salir con todo. Rápidamente muchos me pasaron pero no le di importancia, me repetía constantemente que mi objetivo era disfrutar del camino y no quería tronarme.

Comenzamos a subir y subir, poco a poco me empecé a sentir más fuerte y mi ritmo iba en aumento. Comencé a pasar a muchas personas que me habían pasado en la salida. Me sentía perfectamente bien, sabía que los primeros 20kms eran pura subida así que lo tomé con calma pero con fuerza, algo me decía que una vez pasando el punto más alto, todo lo demás sería trámite (pobre iluso).

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Creo que la pendiente mas difícil comenzó por ahí del kilómetro 16, prácticamente iba caminando y la verdad es que no vi a nadie trotar en esa parte, el frío de la montaña calaba en esa parte del recorrido pero me concentré en darlo todo en esos 2 o 3 kilómetros que me faltaban para llegar a la cima. Comencé a recargarme con las manos en mis rodillas a cada paso para darme un mejor impulso y comencé a tener una sensación rara en mi rodilla derecha, no le di importancia.

Vi mi TomTom y me decía que faltaban casi 500 metros para llegar a la cima, mi corazón estaba al límite, podía sentirlo en cada respiración. Muy pronto vi el segundo punto de abasto, era la cima del recorrido. Llegué cansado pero con ganas de seguir adelante, rellené mis contenedores y me preparé más Perpetuem, comí un pequeño pan con jamón y queso y me decidí a bajar rápido para aprovechar el tiempo. Me di cuenta de que había llegado a esa parte en 2 horas y 30 minutos, comparado con el tiempo de hace dos años, llevaba exactamente 5 minutos de ventaja.

Arranqué confiado pero de inmediato sentí que algo estaba mal con mi rodilla, me tranquilicé y baje la velocidad, pero el dolor comenzó a crecer cada vez más. Tuve que detenerme para calmar el dolor. Comencé a caminar en la bajada y me preocupé por esa lesión, creo que la combinación del frío y de haberme recargado en mis rodillas hizo que tuviera un sobre esfuerzo y probablemente se me inflamó algún ligamento.

Bajé esa primera parte y descubrí que justo ahí era donde cambiaba la ruta de los 42 y los ahora 50kms, para mi sorpresa tenía que subir una vez más una zona muy complicada, mi rodilla me comenzó a doler muchísimo pero estaba justo a la mitad. Traté de tomar las cosas con calma y avanzar poco a poco.

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Era evidente que no iba a poder volver a correr fuerte, mucho menos bajar a una velocidad buena, pero iba a hacer lo posible por llegar a tiempo, sabía que tenía un buen colchón pero no sabía lo que me esperaba kilómetros más adelante.

 En las bajadas prácticamente tuve que caminar, veía a mucha gente pasarme y eso me desmotivaba un poco pero no me detuve. Seguí y llegué a un mirador espectacular, ahí aproveché para tomar unas fotos, cosa que casi nunca hago mientras compito, pero como ésta vez se trataba de disfrutar, me detuve un buen rato para apreciar el paisaje. Ahí me encontré a varios amigos y me dio mucho gusto saludarlos, me dieron ánimos para seguir adelante. Arrancamos en un plano bastante trotable y logramos estar juntos un ratito, pero cuando llegamos de nuevo a una bajada, tuve que dejarlos pasar, simplemente no podía bajar trotando así que comencé a caminar de nuevo.

Comenzó una lucha dentro de mí al tratar de avanzar lo más rápido posible sin sufrir tanto con el dolor. Comencé a ver mi reloj para darme una idea de la hora a la que llegaría y paso a paso mi pronóstico comenzaba a alejarse de la realidad. Volvía a concentrarme en tratar de disfrutar el paisaje, el momento conmigo mismo pero el dolor me hacía recordar la friega que me estaba metiendo. De pronto mi teléfono agarró señal y pude verificar algunos mensajes que me había mandado el Tristaff pero sobre todo Sam. Escuchar su voz diciéndome que me esperaría en la meta me ayudó a avanzar otros kilómetros olvidándome del dolor.

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Estuve pasando por territorios completamente desconocidos para mí y eso me agradó, hasta que llegué a la última pendiente y entonces el sol caía a plomo, no había ningún árbol que diera sombra por el camino, ya con 35kms encima esa cuesta…costaba!!!

Por fin llegó el momento de las últimas bajadas, pude ver como muchos se aliviaban de ver que todo era bajar, pero a mí era lo que más me costaba así que traté de mantener la calma y seguir avanzado, paso a paso, sin detenerme.

Llegué al último punto de abasto, me di mi tiempo para comer y recuperarme, ya sólo faltaban 10kilómetros, en teoría no debería de tardar más de una hora, pero dadas las circunstancias, probablemente yo sí me tardaría más.

Tomé mi teléfono y le avisé a Pam que no haría 8 sino una hora más y entonces me animó para seguir adelante, ellos estarían ahí esperándome. Seguí avanzando y trotando en las partes planas, pero eran muy pocas, la gran mayoría eran bajadas.

Se acercaba la hora prometida y entonces vi que llegué a la entrada del pueblo. Muchos vecinos estaban afuera de sus casas echando porras. Eso de verdad te anima a seguir. Seguí y me acerqué cada vez más a la última parte, la gente abarrotaba las calles y le gritaban a todos los que íbamos llegando. Sabía que me faltaba una última vuelta para ver la meta frente a mí.

Giré a mi izquierda y vi la meta pero más que nada comencé a buscar a mi familia, ya casi al llegar estaban ahí, unos escasos 5 metros antes del arco de meta. Normalmente suelo acelerar siempre en ésta parte pero en ésta ocasión me frené y me hice a un lado, vi a toda mi familia ahí, levanté a Sam que estaba tras la reja que resguardaba el camino y la sostuve con mis brazos. En ese momento supe que todo el esfuerzo había valido la pena, vi su cara de emoción y entonces le dije: “Vamos a cruzar ésta meta juntos.” En ese momento levantó sus brazos y cruzamos!!!

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Me preguntó si me había caído, estaba preocupada por mí y eso me conmovió mucho. Me entregaron un souvenir de finisher que de inmediato le entregué a Sam. Lo tomó y me preguntó si era para ella. Hubieran visto sus ojos cuando le dije que todo era por ella.

Salimos del área de recuperación y ahí estaban todos. Recuerdo muy bien que el primero en abrazarme fue mi papá y luego mi mamá. Estaba a punto de llorar pero creo que estaba tan deshidratado que no me salieron lágrimas, vi a Pam y la abracé.

Esta carrera no fue mía, esta carrera está dedicada a ellos, a ésta gran familia de la que me siento afortunado pertenecer. Definitivamente nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo de ellos.

No sé si voy a repetir la experiencia el siguiente año, pero en definitiva les voy a recomendar que se den la oportunidad de participar en una prueba de éste tipo.

Por último quiero agradecer a todas las personas que me dieron ánimos durante el recorrido al ver que iba lastimado, en especial a esa Hormiga que me dio medicamento para el dolor, te rifaste!!!

Así mismo al Tristaff que también estuvo pendiente de mi como en cada competencia.

Y sobre todo a Pam, mi gran compañera que ha sido mi apoyo más fuerte estos tiempos tan locochones, sé que juntos vamos a lograr muchas cosas más.

 

@BlackVera

Chaleco ULTRASPIRE VELOCITY

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Por fin llegó el momento de correr el #UTMX, una prueba que me tenía bastante ansioso ya que sería el primer ultramaratón que correría oficialmente.

Prácticamente todo corredor de montaña ha escuchado de ésta carrera que tiene 3 diferentes pruebas. El 15k que es una pequeña carrera sólo para conocer un poco el lugar, un 50k que es la prueba “Light” del reto más grande que es el 100k. Estas pruebas se realizan en el Pueblo Mágico de Huasca, el primer pueblo declarado Mágico en México; un lugar espectacular del que ninguna historia o fotografía puede expresar su verdadera belleza. Definitivamente tienes que recorrer con tus propios pies estos lugares para darte cuenta de la majestuosidad que tienen los paisajes que ahí puedes apreciar.

Hace un par de años tuve la oportunidad de correr 42k ahí mismo y me quedé con la espinita de poder correr un Ultramaratón, por eso cuando vi la oportunidad de poder correr el 50k me decidí de inmediato.

La experiencia en general es difícil de describir, sin embargo el motivo de ésta reseña es hablar un poco del equipo que decidí utilizar para ésta prueba, en específico del chaleco ULTRASPIRE VELOCITY.

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Como en cualquier carrera de éste tipo, existe equipo que es solicitado para llevar de manera obligatoria. Esto incluía recipientes de agua como bolsas de hidratación o ánforas. Así mismo, algunas otras cosas que a pesar de no ser tan grandes o pesadas, era necesario encontrar un lugar para portarlas.

En mi primera experiencia corriendo en trail había usado una mochila de hidratación, sin embargo con ella sentí que cargué más peso del que debería y a pesar de ser ligera, aún así quería intentar con algo todavía más pequeño y versátil. Comencé a buscar chalecos y me encontré con el VELOCITY. La principal característica que me llamó la atención fue que no incluye la clásica bolsa de hidratación para colocarse en la espalda, éste tipo de chalecos incorporan un par de botellas al frente, en el caso del VELOCITY, incluyen un par de botellas UltraFlask de 550ml lo que en mi experiencia es suficiente líquido para un par de horas. Además, éstas botellas son muy ligeras y flexibles, lo que las hace muy prácticas ya que con un ligero apretón puedes obtener un buen chorro de agua.

captura-de-pantalla-2016-10-18-a-las-16-46-37En la parte trasera tiene dos compartimentos con cierre que tienen una capacidad de 7 litros, lo cual me pareció suficiente e incluso demasiado para poder cargar con prácticamente todo el equipo obligatorio y más, como comida que decidí llevar “por si las dudas”. Me di cuenta de que era bastante espaciosa cuando durante la carrera empecé a sentir tanto calor que tuve que quitarme mi playera, ésta cupo perfectamente en la bolsa y prácticamente no hizo ningún bulto extra.

En comparación con la mochila de hidratación, pude notar que el peso se reparte perfectamente bien en todo el cuerpo y que el centro de gravedad no se mueve tanto de su origen. Esto representa un menor esfuerzo al correr, algo que no hace una mochila en la espalda, ya que tienes que modificar hasta tu técnica de carrera para poder mantenerte en una buena posición. Al traer el peso de las botellas prácticamente en el pecho, el peso es casi imperceptible y lo mejor de todo es que no rebotan para nada, lo que también se agradece sobre todo cuando vas muy rápido o de bajada.

Cuenta con un par de resortes que ajustan perfectamente el espacio que quieras tener en el pecho y unas cintas cruzadas en la parte de los costados que hacen que éste chaleco le quede prácticamente a cualquier persona.

Aparte de esto, también cuenta con un par de bolsos en la parte frontal superior donde puedes poner cosas pequeñas o incluso un flask adicional donde almacenes tus geles.

En la parte trasera tiene también un par de bolsos de cada lado (lumbares) donde puedes poner botellas adicionales en caso de requerirlas (yo llevaba ahí un par de barras energéticas) y aunque no incluya la bolsa de hidratación, también tiene un espacio en específico para colocarla en caso de querer usar una.

En general puedo decir que el VELOCITY es ideal para la práctica de cualquier tipo de carreras en montaña, ya que tiene la versatilidad de usarse para distancias tanto cortas como largas, tiene espacio suficiente para cualquiera de los dos motivos y sólo dependerá del número de accesorios que queramos ir agregándole.

Como puntos en contra:

  • Las bolsas traseras laterales (lumbares) tienen un acceso algo difícil para sacar o meter algo sin quitarse el chaleco (eso o mi casi nula flexibilidad).
  • El resorte frontal inferior es complicado de ajustarse sobre la marcha. Sobre todo si ya llevas varios kilómetros encima y quieres liberar un poco de presión.

Como puntos a favor:

  • El peso es extraordinario, es un elemento súper ligero y casi imperceptible.
  • El espacio para guardar cosas es bastante amplio.
  • Incluye un par de botellas que considero son suficientes para portar líquido. (1.1 lts)
  • Cintas laterales de ajuste, permiten colocar el chaleco en una posición cómoda para cualquier persona.
  • Las bolsas frontales permiten tener a la mano provisiones rápidamente.

 

CONCLUSIÓN

Por todo lo anterior debo decir que mi experiencia corriendo mi primer Ultramaratón fue bastante agradable. Al menos mi sistema de hidratación no falló y me ayudó a tener un buen rendimiento para ir llegando a cada puesto de abasto.

Si tienen alguna duda del producto o necesitan alguna sugerencia para adquirir uno, no duden en dejar sus comentarios.

 

@BlackVera

ULTRALIGHT SHORT SOCKS

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En ésta ocasión les presento la reseña de una prenda que me negaba a probar. Como muchos saben, suelo ser medio salvaje para lo que uso en mis pies para correr (como correr descalzo), en gran parte porque afortunadamente no suelo sufrir de ampollas, ni rozaduras, ni prácticamente de ninguna situación rara que no me permita correr con gusto. He probado diferentes marcas de tenis, con calcetas y sin ellas y la verdad es que difícilmente los temas de comodidad son algo que no afecta mi criterio sobre lo mejor para correr. Sin embargo, me atreví a probar las Ultralight Short Socks de la marca CEP, una de las más prestigiadas marcas especializadas en compresión, y a continuación trataré de darles mi impresión de sobre ellas.

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Primero que nada, debo señalar que las calcetas tienen diseños de todo tipo. Hay coloridas y sobrias, por lo que están disponibles para todos los gustos. Después, debo recalcar que son calcetas de compresión, lo que significa que una de sus principales funciones es comprimir diferentes puntos para ayudar a que la circulación sanguínea sea óptima y podamos fatigarnos menos y recuperarnos mucho más rápido. En la parte más baja de las piernas es donde se requiere de mayor compresión y éstas calcetas cumplen precisamente con eso. Desde el momento en que te las pones puedes sentir que quedan muy bien ajustadas y que te brindan un soporte especial sobre todo en la parte del tobillo. Y ese es otro punto que considero muy importante.

Decidí probarlas en un entrenamiento de pista, con un calzado muy ligero y con poco soporte. Las calcetas me brindaron un soporte adicional en el tobillo que me brindó seguridad al pisar y bastante confianza para poder alargar mi zancada sin problema.

Las calcetas también tienen soporte en la parte de la punta y del talón, brindando una comodidad que sinceramente nunca había sentido en una calceta. Esto me sorprendió porque son unas calcetas sumamente delgadas y ligeras que además de todo no absorben la humedad y que mantienen los pies prácticamente secos.

Espero poder seguir probando productos de ésta marca para poder darles mi opinión al respecto.

En conclusión, si nunca han usado calcetas de compresión para entrenar o competir, les recomiendo que prueben éste modelo que además tiene un precio bastante decente para todos los beneficios que pueden experimentar.

Si quieren saber más acerca de éstas calcetas para correr o algún otro producto, no duden en contactarme y en cuanto pueda les subo la reseña. Por lo pronto, ya sé con qué calcetas voy a correr el UTMX en un mes.

 

@BlackVera

Cosechando lo sembrado. Maratón Ciudad de México 2016

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Domingo 28 de agosto del 2016.

Justo frente al Palacio de las Bellas Artes comenzamos nuestro calentamiento. Ahí estábamos gran parte del Tristaff. Me di cuenta de que más que mis compañeros de trabajo, nos hemos convertido en una gran familia. Había, como ya es costumbre cada año, un par que iba por su primer maratón y el nerviosismo se notaba en sus rostros. Me hicieron recordar la primera vez que lo hice y todo lo que viví aquél día. Pero eso ya era historia, ésta vez se supone que llegaba con un mejor entrenamiento, mucha más experiencia y una carga de confianza que sinceramente era demasiado pesada.

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Orlan terminó de guiarnos en el calentamiento y sin más nos dirigimos al bloque de salida. Avanzamos poco a poco hasta que el mar de gente ya no nos lo permitió. Escuchamos que dieron la salida de las personas en silla de ruedas, luego salieron las elite y después de unos minutos, era nuestro turno. Entonamos el Himno Nacional y mientras esto pasaba, prendí mi reloj y traté de concentrarme en mi estrategia. Anunciaron la cuenta regresiva y arrancamos, tardamos algunos minutos en salir debido a todas las personas que estábamos ahí pero eso ya es una constante, sabía que después de la carrera habría muchísima gente quejándose de que había muchos corredores estorbando, los colados que se meten en el corral que no les corresponde y todo lo que faltaba. Pero yo estaba consciente de eso, sabía que tardaría al menos 5 kilómetros en lograr rebasar a estas personas y poder colocarme entre corredores que compartiríamos ritmos de carrera similares. Así que inicié a un paso muy cómodo e incluso algo lento. Tenía una estrategia “nueva” para mí. Correría en ritmos negativos, esto significa que arrancaría lento para ir acelerando y poder cerrar a mi ritmo más rápido posible. El objetivo era ir modificando el ritmo cada 10 kilómetros por lo que el principio fue muy tranquilo.

Al pasar la marca de los 10k, me di cuenta de que todo iba saliendo perfecto. Mi tiempo era el que quería y aún tenía fuerza para acelerar. Del 10 al 20 se me pegó un tipo que iba a muy buen ritmo, el ritmo que yo quería justo para esa parte. Comenzamos a jalarnos y esperarnos para poder ir juntos. El tránsito era un poco más pesado de lo que yo esperaba y a veces era difícil rebasar a los corredores que por alguna extraña razón iban muy lento. Durante esta parte vi a muchos corredores detenidos sobre todo en la marca de los 12kms como esperando a entrar a correr. Así es, comenzarían su recorrido desde ahí para posiblemente sólo completar 30kms y recoger su medalla. De inmediato me imaginé a muchos otros que reclamarían esto al terminar, incluso estoy seguro de que muchos les tomaron fotos para evidenciarlos. Pero bueno, también es una constante y yo sabía que eso pasaría. De pronto, justo al entrar a la milla en la parte de Chapultepec, pasó lo inevitable. Mi odio a esa zona tan aburrida salió y con eso un bajón de energía increíble. Me sentí harto, dolorido, sin ganas de seguir, completamente apático. Tuve que bajar mi ritmo y el tipo con el que venía siguió su camino. Logré salir de Chapultepec con una sola cosa en mi cabeza, terminaría con mucho dolor.

Comencé a correr por Reforma hacia Insurgentes y se me complicaba respirar, intenté acelerar pero no podía, mis piernas me pesaban demasiado. La mente me estaba jugando una broma muy pesada, tanto que físicamente ya estaba muy afectado. Fue muy cerca de la primera glorieta cuando me dejé vencer por un pensamiento…”camina”, me gritaba mi cabeza y yo accedí.

Cuando comencé a caminar para tratar de recuperar el aliento, se sentí completamente vencido, enojado, frustrado. Apenas llevaba un poco más de la mitad y yo ya no quería estar ahí. Desde ahí comenzó mi lucha interna entré deber y querer. Comencé a convencerme de arrancar de nuevo y demostrarme a mí mismo que tenía que ganarme. Aún estaba en una parte en la que si continuaba con la estrategia inicial podría lograr llegar antes de las 3:30 horas, por lo que volví a la lucha.

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Foto: @ChrisFernandezPhotography

No pasó mucho cuando tuve que detenerme otra vez. Ésta ocasión estaba en Av. Chapultepec, sabía que venía una parte difícil y traté de tomar suficiente aire para pasar por la Condesa. Cuando volví a arrancar, había dejado de lado la posibilidad de terminar antes de las 3:30, ésta ocasión mi objetivo cambió a poder mejorar mi mejor marca personal, que es de 3:50, entonces todavía podía lograrlo.

Arranqué de nuevo y cuando entré a la Condesa, pasó lo inevitable una vez más. Tuve que volver a detenerme, mis piernas estaban rígidas, me dolían muchísimo y a eso le tuve que sumar que psicológicamente estaba muy dañado. De hecho, perdí la cuenta del número de ocasiones que me tuve que detener para caminar. Pero bueno, ya estaba ahí, y pues no tenía otra cosa mejor que hacer, así que seguí adelante.

¿Para qué les cuento que ha sido el maratón más difícil que he corrrido terminado? Recordé que ni el maratón del Ironman me dolió tanto.

 

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¿Pero qué fue lo que pasó?

Sé perfectamente lo que ocurrió, la vida me dio lo que le pedí. Coseché lo que sembré. Creo que le pedí al universo una bofetada para despertar de éste sueño de logros sin sentido y me escuchó. Aunque debo aceptar que más bien fue un buen puñetazo porque quedé molido como nunca antes.

En fin, si bien es cierto que no logré mi objetivo deportivo, estoy muy contento porque logré algo mejor. Logré darme cuenta de lo mal preparado que estoy para seguir en esto y ahora estoy decidido a lograr algo más que completar competencias. Tengo cosas más importantes en qué enfocarme y lo haré. Seguiré disfrutando de los placeres de la vida y nada me detendrá.

Por último quiero agradecerles a todos los que me gritaron en la ruta, son la onda.

Me despido deseándoles éxito en sus competencias y agradeciéndoles por leer ésta reseña, créanme que no será la última.

 

@BlackVera