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Ironman 70.3 Monterrey

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A principios de año me había propuesto como objetivo entrenar sólo para el Maratón Internacional de la Ciudad de México ya que realmente no hallaba motivación para participar en otro evento. Sin embargo, un buen amigo me invitó a participar en el Ironman 70.3 de Monterrey y de pronto, la cosquillita de hacer una media distancia se avivó y decidí aceptar el reto.

La fecha quedaba perfecta para poder hacer un muy buen entrenamiento y formar una base sólida teniendo como objetivo principal el MICDMX. Sabía que si entrenaba bien, podría competir sin problema y fortalecer mis debilidades para hacer una buen marca en el maratón.

Intenté ser constante pero rápidamente me di cuenta de que mis actividades diarias me impedían poder entrenar como hace un par de años.

Hoy, soy una persona diferente, dirían tal vez que más madura. Me cuesta más trabajo tomar ritmo, y si bien es cierto que probablemente soy más resistente que antes, comenzar me lleva tiempo.

A todo lo anterior, le podemos sumar mis achaques de treinteañero, mi excelente alimentación y la falta de motivación. Teniendo como resultado 5 kilos más en mi humanidad y un porcentaje de musculatura bastante bajo a lo que estaba acostumbrado.

Los que me siguen en Instagram, se pudieron dar cuenta de lo bien que me preparé para el 70.3 MTY y creo que de cierta forma yo mismo aproveché para no exigirme demasiado, deportivamente hablando. Siempre tuve en mi mente cruzar esa meta, así que realmente no me importaba cómo lo iba a hacer.

Una semana antes del evento, me llené de nervios pues pasaron poco más de 2 meses que ni siquiera toqué el agua de una alberca, corrí un solo 21k que me dejo destrozado de las piernas y mi única esperanza era poder hacer algo de “aire” en el rodillo con mi bici.

Sinceramente el tener un recién nacido en casa te cambia por completo y en mi caso, me ayudó con menos horas de sueño y varios entrenamientos cancelados.

Pero eso también me ayudó a motivarme y tratar de hacer lo posible por ir al evento con lo mínimo necesario para poder cruzar la meta tranquilamente.

Desde varios meses antes, compramos vuelos y reservamos hospedaje para toda la familia. Creo que eso es lo que ahora vale más para mí que cualquier medalla que me pudieran dar e incluso que cualquier récord que pudiera romper.

Viajamos a Monterrey el sábado por la mañana, un día antes del evento, y como nuestro vuelo era el primero, (6:40am) tuvimos que estar en el aeropuerto muy temprano. No se imaginan la desmañanada que nos dimos considerando también que la noche fue muy corta debido al bebé. Hubieran visto la hazaña de todos, maletas, pañalera, carriola, equipajes para documentar, equipajes de mano, Bruno en brazos, Sam emocionada pero sin ganas de caminar mucho, en fin.

Logramos llegar a MTY en un vuelo bastante tranquilo, rápidamente fuimos a instalarnos al hotel y a desayunar. Decidí dejarlos descansar mientras me iba a la expo a recoger mi paquete de competidor. Ahí encontré muchos amigos y aproveché para hacer algunos videos para TRISTORE. Recogí mi número y fui por mi bici con mis amigos de Fast Ride, quienes fueron los encargados de transportarla. Rápidamente le puse mi número y la ingresé a zona de transición. Traté de regresar al hotel lo más rápido posible para poder comer e intentar descansar un poco.

Fuimos a comer (muy bien) a un par de kilómetros del hotel y a Sam se le ocurrió quedarse dormida. La tuve que cargar de regreso al hotel. Al llegar, traté de dormir un poco pero me fue imposible. Sabía que el día siguiente estaría bastante pesado.

Después de acomodar todas mis cosas para la competencia (zapatos, número, trisuit, nutrición, ánforas, goggles, gorra, lentes de contacto, etc…) por fin pude acostarme.

Dormí unas pocas horas y me levanté muy temprano para poder dejar todo listo en zona de transición. Llegué a mi bici y le coloqué mis ánforas. Preparé mi nutrición y dejé mis accesorios listos en mi lugar. Fui al guardarropa para dejar mi bermuda y playera que llevaba puesta y me dirigí a la zona de arranque de la natación. Llevaba unos 200 metros cuando me di cuenta de que no traía ni mi gorra ni mis goggles y tuve que regresarme al guardarropa que estaba justo del otro lado de la transición. Me tarde mucho tiempo en llegar y me puse algo nervioso por eso. Intenté caminar rápido para llegar a tiempo a la zona de arranque, éramos muchos los que íbamos en camino. De pronto vi a unos atletas ya nadando, eran los hombres PRO, traían un ritmo impresionante. Escuché el sonido local y me di cuenta de que no me faltaba mucho para llegar. Metros más adelante, la gente ya estaba en los corrales de salida. Busqué el bloque que me correspondía y me metí. No logré ver a mi familia antes y eso me entristeció un poco pero ya no faltaba nada para arrancar. El ambiente era muy bueno, la gente estaba ansiosa, igual que yo. Dieron la señal de arranque y poco a poco empezamos a avanzar. Ya casi al llegar a la zona precisa de arranque pude ver a Pam cargando a Bruno, a mi mamá y a Sam. Me emocioné mucho y me llené de euforia para arrancar y ni sentí lo frío del agua.

Comencé a nadar y me sentí muy bien hasta que mi vieja lesión del hombro apareció. Bajé un poco el ritmo y traté de no darle importancia. La ruta es muy noble y se las recomiendo si su fuerte no es el agua. Te puedes parar en cualquier momento y descansar sin problema alguno.

Llegué a la marca de los 1500 y vi mi reloj, llevaba exactamente 30 minutos y según mis cálculos, iba perfecto. No era un gran tiempo, pero era lo que esperaba. Faltaban sólo 400 metros que se me hicieron eternos, me di cuenta de que me faltaba más distancia que la había pensado y finalmente llegué a la salida de la natación en un bochornoso tiempo de 41 minutos. Mucho más de lo que tenía planeado pero seguí con bastante ánimo.

En el camino a la zona de las bicis había unas escaleras en las que mucha gente caminaba. Yo comencé a hacer lo mismo pero me di cuenta de que me sentía bastante fresco, por lo que decidí comenzar a trotar. Tomé mi bici y salí con todo. Curiosamente ésta ha sido una de mis mejores transiciones.

La primera parte de la ruta de bici es muy rápida, tanto que pensé que iba dándole de más, pero al retornar me di cuenta de que evidentemente de ida era bajada, y de regreso comenzaba la subida. Casi no se percibía pero si se llega a sentir. Rodé muy cómodo y sentí que iba haciendo una muy buena etapa de bici hasta que pasé el kilómetro 75. Ahí se me apagó la pila, mi energía cayó considerablemente y al igual que en la natación, la última parte de la bici también se me hizo eterna.

Logré terminar la bici en 2:38, lo cual me parece un tiempo bastante decente, algo molesto por todas a las que vi drafteando pero pues, cada quien su carrera.

Llegué a la zona de transición y dejé mi bici en su lugar, pude ver que aún faltaba mucha gente de llegar a esa parte y me tranquilicé. Comencé a trotar muy cómodamente, normalmente tardo de 2 a 3 kilómetros para encontrar mi paso ideal.

Al principio no podía respirar bien, me sentí muy agotado y el calor me molestaba muchísimo. Pasé el km 2 cuando una atleta PRO me pasó corriendo a toda velocidad, obviamente era su segunda vuelta y en ese momento deseé correr tan rápido como ella. Triste fue mi realidad cuando pasé el kilómetro 3 y tuve que detenerme a caminar. Estaba completamente agotado y no tenía idea de cómo le haría para poder terminar la prueba. Simplemente ya no quería correr.

Poco a poco me comenzaban a pasar participantes, y yo si poder acelerar. Varios amigos me dieron ánimos pero mi cuerpo estaba fundido. Llegué a un punto de abasto y me puse hielo por todos lados, eso me ayudó a refrescarme y a poder trotar de nuevo. De pronto me encontré a una amiga que estaba echando porras a su equipo y me acompañó durante unos kilómetros. Intenté seguir su paso pero me costaba trabajo. Me esperó y prácticamente me ayudó a terminar la primer vuelta del recorrido. Justo cuando pasé la división de ir a la meta o dar la segunda vuelta, pensé en terminar ahí, pero también me dije a mi mismo…”Tengo 8 horas para terminar y no llevo ni 5, podría caminar y disfrutar del resto del recorrido sin problema”. Así que seguí trotando. Me mentalicé en terminar sin importar el tiempo, a fin de cuentas lo único que quería era ver a mi familia al cruzar la meta.

Foto: TRIMEXICO

Y es que esa se ha convertido en mi motivación más importante en los últimos meses, realmente no hay nada más importante que compartir estas locuras con la gente que amo. Cualquier meta cruzada no valdría la pena si no puedo abrazarlos, así que con eso en mente, seguí mi camino.

Los últimos 10kms me dolieron pero los disfruté mucho también, poco a poco me acercaba a la meta y entonces comencé a buscar a mi familia, tenía muchas ganas de verlos. Pasé por una parte donde había mucha gente gritando y eso me emocionó, había un pequeño pasillo donde niños estiraban sus manos para chocarlas con los participantes y justo al terminar una pequeña curva que casi dirigía a la meta.

Fue ahí cuando vi a Pam y me emocioné, estaba junto con mi mamá que estaba cargando a Sam quien lamentablemente se había quedado dormida y no logró verme. Me preocupé un poco porque no vi a Bruno pero tenía que seguir. Las saludé y seguí mi camino a la meta.

Pisé el tapete azul y escuché que el sonido local anunciaba mi llegada, muchos me gritaban que cerrara con todo, pero no lo hice. Mi trabajo ya estaba hecho, este reto lo habíamos hecho todos juntos y no había necesidad de demostrarle nada a nadie.

Relajé mi paso y crucé la meta sin mucha euforia pero con mucha emoción por dentro. Rápidamente me metí a una fuente para refrescarme donde pude saludar a varios amigos. Me dieron mi medalla y salí en busca de mi porra oficial. Cuando los encontré nos abrazamos y supe que todo había valido la pena. Sam se despertó y se emocionó también al verme. Obviamente me reclamó por haberme tardado tanto XD. Bruno no estaba ahí, tuvieron que llevárselo al hotel ya que el calor estaba muy fuerte y pues no estaba cómodo.

Parecía que todo había acabado ahí, pero no es así. Mi carrera más importante no para, al regresar al hotel, Sam tenía muchas ganas de ir a nadar y obviamente quería que fuera con ella, más tarde me tocó arrullar a Bruno porque no podía dormirse y pues…ésta carrera de ser papá no acaba nunca.

Es realmente impresionante darme cuenta de que la energía sale de lugares desconocidos cuando se trata de tus hijos y eso es lo que realmente vale la pena. Ahí he encontrado mi motivación y espero siempre poder darles a mis hijos el ejemplo de una persona que cumple sus objetivos a pesar de las adversidades.

No tengo idea de si podré lograr entrenar para el MICDMX pero si de algo estoy seguro es de que lo voy a terminar y lo voy a compartir con los míos a como de lugar.

Nos vemos pronto por ahí…

 

@BlackVera

 

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A 3 años del Ironman.

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Justo hace 3 años, un 30 de marzo pero del 2014, a éstas horas me encontraba participando en una de las pruebas más desgastantes que he realizado en toda mi vida. Definitivamente fue un día que marcó mi vida y en el que aprendí muchísimo. Pude descubrir que cuando estás muy concentrado en algo durante mucho tiempo, la mente suele divagar y te hace ponerte en estados de ánimo cambiantes.

Recuerdo muy bien que ese día estuve eufórico, alegre, triste, enojado, ansioso, temeroso pero decidido a llegar a esa meta. Se trató del día en que completé la distancia Ironman: 3.9kms de natación, 180kms de bici y 42kms de carrera. Algo que para muchos es imposible y para otros es simplemente un estilo de vida.

Pero ¿qué hay detrás de todo esto, por qué me metí en este mundo?

Si bien es cierto que practiqué deportes desde que era un niño, al llegar a la edad adulta me había convertido en un sedentario oficinista que sufría de sobrepeso. Tenia malos hábitos alimenticios y solía fumar y tomar alcohol sin pensar en las consecuencias.

Al parecer, todo en mi vida en ese entonces marchaba de maravilla. Había hecho todo lo que la “sociedad” me había dicho que tenía que hacer…”gradúate, consigue un buen empleo, cómprate un auto, una casa” y a mis 23 años, la vida sólo se me iba en esperar el fin de semana para ir a echar tragos con mis amigos.

Un día me cansé de la rutina y decidí tomar las primeras vacaciones laborales de mi vida, así es, en 5 años trabajando no había tomado ni un solo día de vacaciones, por lo que era justo y necesario.

Aproveché para viajar y tener una perspectiva diferente de todo. Los que me conocen, saben que a partir de esos días mi vida tomó un rumbo diferente. Al regresar de vacaciones, tomé la decisión de dejar mi trabajo y volver a la escuela para estudiar una maestría, quería seguir alimentándome de conocimientos, así mismo me di cuenta de que no era una persona sana y decidí cambiar eso regresando al ejercicio.

Aún recuerdo la primera vez que fui a una pista de atletismo…no pude ni siquiera completar una vuelta de 400mts trotando. Pero no me rendí, regresé diario hasta que por fin podía correr 5kms sin problema. Decidí ponerme retos deportivos que me ayudaran a exigirme un esfuerzo, comenzando con carreras de 10kms, medio maratón y logrando decidirme correr un maratón en un lapso de un año.

Y fue así que el 2 de septiembre del 2012 terminé mi primer maratón, una carrera que significó mucho para mí porque se convirtió en el principio de muchas carreras con causa que empecé a realizar.

Poco a poco fueron saliendo retos nuevos y eso me emocionó, continué con el Maratón de Aguas Abiertas en Acapulco que son 5kms de natación y al terminarlo ese mismo año, fue cuando nació la idea de convertirme en Ironman.

El 2013 fue el año que me vio convertirme no sólo en papá, ya que en abril nació Sam, también fue el año en que me convertí en triatleta, un año en el que prácticamente completé cada una de las distancias del triatlón (Sprint, Corto, Olímpico y 70.3) pero aún me quedaba el Ironman.

La fecha se cambió hasta marzo del 2014 debido a varias razones entre las que se consideraron una mejor preparación y definitivamente el presupuesto.

Estaba muy emocionado de poder por fin estar frente a la playa junto con miles de competidores esperando la señal de salida en un día soleado y caluroso.

Pasó 1hora y 14 minutos para poder terminar con la parte de natación que sinceramente no fue tan complicado como imaginé. Recuerdo que decidí nadar muy tranquilo para evitar cualquier fatiga fuera de lo “normal”.

Salí del agua, me quité el wetsuit, me puse bloqueador, tomé mi bici y salí por esos 180kms.

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200mts después de haber arrancado me di cuenta de que había olvidado mis gafas en la zona de transición y decidí no regresar por ellas, así que fueron 180kms de sentir el viento directamente en mis ojos. Había planeado ir a un ritmo promedio de 30km/hr pero por la altimetría de la ruta era difícil mantener la velocidad.

Obviamente no me esperaba tanto desgaste debido a la ruta y lo que yo creí que terminaría en 6 horas, se extendió cas a 7, por lo que 6 horas y 48 minutos después pude por fin terminar la etapa de la bici.

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Al llegar a la última zona de transición, me sentía cansado, harto y algo decepcionado por haber perdido tanto tiempo en la bici. Lo que había planeado iba a ser casi imposible de cumplir y simplemente quería que pasara rápido para ya irme a descansar. Pero pues…aún había un maratón que terminar. Así que me puse mis tenis y salí a correr. Mis piernas se sentían ligeras y pude comenzar a un ritmo muy rápido pero bastante cómodo para mí. Me comenzó a dar mucha confianza y me animé a seguir. Poco a poco pasaba a otros corredores y eso me hacía continuar. Al ruta se trataba de dar 3 vueltas a un circuito de 14 kilómetros aproximadamente y pude completar la primera sin problemas. Para la segunda vuelta, el cansancio se sentía brutalmente y eso me obligó a caminar en algunas partes. Recuerdo muy bien que el sol comenzó a ocultarse y según yo, para esa hora yo tendría que estar cruzando la meta, sin embargo aún me quedaban 13kms por completar, así que algo triste seguí mi camino.

Recuerdo muy bien un sentimiento de “soledad acompañada”, en esos momentos en que corría con otros participantes pero sin nadie que nos apoyara, en un lugar solo, poco alumbrado donde sólo se escuchaban los pasos de los demás. Recuerdo muy bien los rostros de los demás (seguramente igual al mío) de cansancio profundo pero de decisión por terminar. Crucé miradas con otros participantes que decían mucho más que cualquier palabra, miradas de decisión, de que ese Ironman iba a ser nuestro a como diera lugar, estábamos ahí para terminarlo.

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La noche cayó y después de 5 horas de correr, por fin vi la meta. Escuché mi nombre y di un salto de emoción. Lo había logrado, tuvieron que pasar 13 horas y 31 minutos para poder terminar esa prueba llamada Ironman. Recuerdo haber devorado una pizza completa en la zona de recuperación.

 

Pero ¿qué ha pasado desde entonces?

Mi estilo de vida es el de una persona que hace deporte y que cree que puedes conseguir todo lo que te propongas con disciplina y trabajo. He completado algunas pruebas deportivas como Ultramaratones y constantemente estoy pensando en completar retos deportivos que de nueva cuenta me lleven al límite. Sin embargo tengo el reto más grande frente a mí todos los días. El de ser una mejor persona día con día. Ser un buen padre, hijo, hermano, amigo y pareja y demostrar con el ejemplo que los límites son algo que nosotros mismos creamos dentro de nuestra cabeza.

Espero que un día de estos, mis hijos puedan sentirse orgullosos de mí tal y como yo ahora lo estoy de mis padres a quienes agradezco porque ellos sembraron en mí todo lo que soy.

 

Y ahora ¿qué viene?

Productos antirozaduras.

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En el mundo deportivo existe un factor importante que tenemos que considerar sobre todo cuando se trata de deportes de resistencia. Cuando sometemos al cuerpo a condiciones de esfuerzo considerables, normalmente se reacciona para poder adaptarnos. La principal condición que se altera es la parte cardiaca ya que por obvias razones, el corazón es el motor que mueve la sangre a nuestros músculos permitiendo que estos hagan sus funciones correspondientes.

Todo esto pasa internamente, sin embargo hay algunas condiciones superficiales que se presentan en nuestro cuerpo que tienen que ver con el contacto con el medio.

En ésta ocasión trataremos el tema de las rozaduras, que son producto de la fricción de nuestro cuerpo con algún agente ajeno a nosotros mismos como lo puede ser el calzado, la ropa que usamos o incluso el equipo que necesitamos para practicar nuestro deporte favorito.

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Todos somos susceptibles a sufrir por rozaduras, sin embargo las más clásicas suelen aparecer por no tener un calzado adecuado, usar prendas muy ajustadas o incluso muy sueltas, y una infinidad de variables. Todo depende de cada persona y por tal motivo existen productos que te ayudan a reducir e incluso prevenir las rozaduras y lo mejor de todo, es que existen productos especializados para deportistas.

Tal es el caso de SKIN STRONG, una marca especializada en productos antirozaduras que es recomendada para cualquier tipo de deportista ya que el producto no huele, no mancha y tiene diferentes presentaciones dependiendo de las necesidades de cada quien.

Los nadadores solemos tener molestias con el traje de baño cuando se trata de nadar largas distancias y para ello existe un aceite que funciona muy bien. Éste aceite también funciona muy bien para cuando usamos wetsuit ya que nos hace mucho más fácil la tarea de colocarnos y quitarnos el traje. Así mismo, es una excelente opción por si no quieres embarrarte las manos ya que se aplica con un spray que hace toda esto más práctico.

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Skin Strong también tiene una presentación en talco que funciona muy bien para el calzado, sobre todo para los triatletas que solemos correr sin calcetas. El polvo crea una especie de capa que reacciona con la fricción formando una “piel extra” para evitar las ampollas. Créanme que es una excelente opción también para los ultra corredores, ya que en algunas ocasiones tantos pasos suelen lastimar nuestros pies, pero con el talco podremos refrescarlos y evitar cualquier tipo de rozadura.

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Por último existe la presentación en crema que es una alternativa práctica para cualquier parte del cuerpo, ésta presentación la recomiendo ampliamente para los ciclistas, ya que el rodar distancias largas normalmente suele causar estragos en nuestra entrepierna. También es una excelente opción para los que usan la banda de frecuencia cardiaca, ya que muchas veces la banda suele lastimar mucho el pecho o la espalda por el roce al correr. Y un excelente tip es para los corredores de fondos, ya que se puede aplicar en los pezones que es algo clásico de ver en maratones y carreras de ese tipo. Existen algunos productos similares en el mercado, pero creo que SKIN STRONG ofrece varias ventajas como la duración del producto. No es necesario ponerte tanta crema para poder tener los beneficios necesarios en nuestras rodadas y un plus que creo que es un hit, es que tiene una presentación de SINGLES, que son presentaciones individuales. Estas cápsulas tienen el tamaño perfecto para poderlas llevar a competencias o entrenamientos si la necesidad de cargar con todo el frasco o bote. Son muy prácticas y duraderas.

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Por último no me queda más que recordarles que es importante cuidarse en todos los aspectos, hay muchas personas que no toman estas recomendaciones o se les hacen muy triviales pero pueden ser la diferencia entre tener una competencia agradable o sufrir agonías.

Pronto les contaré de la competencia que viene en camino y cómo nos estamos preparando para completarla.

 

@BlackVera

 

Triatlón Valle de Bravo 2.0

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Durante los últimos meses he estado intermitente en mis entrenamientos y es que he estado en una zona de confort que se ha traducido en poca motivación y una pereza impresionante para ponerme a entrenar en forma. Y es que, desgraciadamente he participado en varias pruebas en las que “NO ME HA IDO MAL” a pesar de no haber entrenado. Me había estado conformando con la idea de que todos los que me ganaban sí habían entrenado, y eso me consolaba. Por lo menos no me había topado con nadie que sin haber entrenado me sacara ventaja.

Con este pensamiento llegué a Valle de Bravo, había estado pensando en mis tiempos y haciendo cálculos de lo que podría ser un buen resultado para mí. Sabía que “sin esfuerzo” podría quedar dentro de los primeros 30 lugares de un aproximado de 120 participantes, de hecho, pensé que un Top 20 sería algo que no debería de costarme tanto y así me lo propuse. Llegué a comentarle al TriStaff que me esforzaría por conseguir un Top 15 y ese sí que sería un buen reto. Lo único que tenía que hacer era mantenerme a un buen ritmo de competencia y evitar a toda costa cederle espacio al cansancio/dolor.

Valle de Bravo es especial para mí, ya que ahí fue donde debuté como triatleta y se suponía que en ésta ocasión, a pesar de no haber entrenado como en la primera vez, tendría mayor experiencia y un mejor rendimiento. Pero, no sabía lo que me esperaba.

Por primera vez utilicé los servicios de transporte de bici, que aunque no estaba tan lejos del lugar, aprovecharía para viajar más cómodo. Debo admitir que utilizar éste tipo de servicios es sumamente conveniente cuando son distancias cortas de competencia o que no es necesario hacer una ruta de reconocimiento previa al evento. En lo particular, utilicé el servicio de Transbikemex, la compañía más importante y grande de México, lo cual me dio mucha confianza. He sabido de algunas empresas que han quedado mal con sus clientes, dejándolos sin bici a la hora de las competencias, por lo que no quise arriesgarme. El servicio fue excelente de principio a fin, se notó que trataron mi bici como si fuera de ellos mismos y me la entregaron en perfectas condiciones tanto como para la competencia como a su regreso a casa. Les recomiendo ampliamente la empresa y les garantizo que será la responsable de llevar mi bici a mis próximas competencias.

Por lo anterior, únicamente me preocupé por el hospedaje y el camino al evento. Lo cual fue relativamente sencillo, ya que varios amigos nos organizamos y pudimos encontrar un lugar muy cercano donde alojarnos.

Llegamos el viernes a medio día y fuimos a dejar nuestras bicis. En la zona de transición, Transbikemex me entregó mi bici perfectamente lista para la competencia y sólo tuve que ingresarla a su rack correspondiente. Al salir de ahí, fuimos a la prueba de natación, pero desgraciadamente se nos había hecho tarde, por lo que no pudimos entrar. Ni modo, nos aventaríamos así.

Regresamos al hotel y nos dispusimos a descansar. Los nervios comenzaron a sentirse pero no había marcha atrás.

A la mañana siguiente, salimos temprano del hotel para poder dejar nuestras áreas de transición completamente listas y entonces comenzó todo. Primero salieron las categorías de distancia Olímpica, yo participaría en la distancia Sprint, por lo que tuve que esperar un par de horas. Minutos precios a mi salida, me despedí de Sam, quien estaba muy emocionada con todo el evento, gritando porras a toda la gente y ansiosa por verme en acción.

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Recuerdo caminar por el muelle y dirigirme a la zona de arranque, entré al agua y sentí el característico frío del lago, pero rápidamente me adapté. Me concentré en la señal de salida y cuando menos lo esperé, sonó. Salimos a toda velocidad, por primera vez en mi vida me tocó la guerra en el agua, brazadas y patadas por todos lados. Nada que me espantara pero sí me hacía sentir incómodo y para acabarla de fregar, mis goggles se me empañaron como nunca antes. Todo eso combinado con la turbia agua de Valle, me dejaron casi ciego. Traté de hacerme espacio y continuar nadando usando sólo como referencia a los demás competidores de gorra roja, como la mía.

En un par de ocasiones confundí las gorras rojas con las naranjas que eran de una categoría que había salido minutos antes, por lo que usé de pacers a nadadores rezagados. Eso me afectó en definitiva pero seguí adelante.

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Terminé la parte de la natación algo noqueado pero con muchas ganas de seguir. Troté levemente tratando de recobrar mi sentido del equilibrio mientras llegaba a recoger a mi bici, me puse mi casco, tomé la bici y comencé a correr. Salí rápido de la transición y me topé con varios compañeros estorbando el paso por lo que corrí unos metros más después de la zona de monte para poder subirme a la bici. Intenté colocarme las zapatillas lo más rápido posible porque justo había un grupo de ciclistas que al parecer tendrían buen paso. Cuando por fin pude ponerme los zapatos, el grupo me llevaba unos 15 metros de distancia. Traté de pedalear fuerte para alcanzarlos y durante los primeros 2 kilómetros sólo logré acercarme a unos 5 metros, de ahí ya no pude más. Sentí que me quemé y dejé ir al grupo. Mi corazón estaba a tope y entonces me resigné a concentrarme en mi cadencia y avanzar a buen ritmo, aunque fuera solo, con la esperanza de encontrar otro grupo más adelante. No pasaron muchos metros cuando un tipo me alcanzó y entonces me le pegué. Prácticamente toda la ida de la ruta me fui detrás de él pero al retornar y comenzar a escalar mis piernas no respondían. Yo quería seguir pedaleando pero no tenía nada de fuerza en las piernas. Se me fue. El regreso a la zona de transición fue un martirio, las subidas me costaron muchísimo y mi energía se encontraba por los suelos. Afortunadamente sólo eran 10kms.

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Llegué a la transición y salí disparado a correr pero algo estaba pasando, mis piernas seguían sin responder. Pasé el kilómetro 1 y no lograba ampliar mi zancada, llegó el segundo kilómetro y nada, mejor ni les cuento del 3ro porque era una subidota. Y pues nada, tristemente me sentí bien ya hasta el kilómetro 4 que ya era de bajada y que prácticamente era el cierre. Moví mis piernas con todo lo que me quedaba y logré pasar a unos cuantos compañeros. Al final cerré y crucé la meta, estaba a punto de desvanecerme cuando la vi… Sam estaba justo del otro lado de la meta gritándome con todas sus fuerzas, emocionada por verme ahí. Eso me hizo seguir caminando, la tomé en mis brazos y la abracé. Me la llevé a la zona de recuperación y se emocionó de ver a todos los atletas que estaban ahí (y también por las rebanadas de pizza), me colgaron mi medalla y de inmediato se la puse a ella. Nada como quedarme con ese momento de felicidad. Ese instante hizo que todo valiera la pena. Porque todo el tiempo hace que me de cuenta de lo afortunado que soy y de lo agradecido que estoy con el universo por haberla puesto en mi vida.

Al final, quedé en el lugar 22 con un tiempo de apenas 40 segundos más que mi primera vez. Lo que significa que sí hay alguien que es mejor que yo “sin entrenar” y soy yo mismo.

Esa persona que andaba buscando que me pusiera en mi lugar sí existe y se llama BlackVera. No cabe duda que si buscas, encuentras.

Faltan pocos días para el triatlón de Monterrey, mi siguiente prueba, ésta vez en distancia Olímpica. Completamente convencido de que no estoy lo suficientemente preparado para hacer un excelente papel, pero sí para ponerme de nuevo en mi lugar. Esto es yo contra yo.

 

BlackVera

Mi primer relevo en un triatlón.

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Ye entonces me encontré ahí, frente a la playa. Junto a mí, decenas de nadadores, listos para salir a darlo todo. Sonó la sirena y corrimos hacia el mar, algunos metros más adelante comenzamos a lanzarnos hacia el agua y ahí empezó todo…

Hace tiempo que no me sentía así, después de mi último triatlón no me habían quedado ganas de seguir en esto. Al menos, no en un periodo de tiempo. Prácticamente dejé de entrenar y me alejé de todo un poco. Subí de peso rapidísimamente y comencé a sentir mi ropa mucho más ajustada.

Definitivamente puse mi cabeza en otras cosas, estuve tratando de organizar mis tiempos para atender algunos asuntos que había dejado pendientes. Comencé a aprender cosas nuevas que siempre había querido hacer y al parecer, todo iba bien.

No tardé mucho en darme cuenta de que me hacía falta hacer ejercicio, mi cuerpo lo pedía. Salí a correr un par de veces y me sentí de maravilla. Sin reloj, sin tiempo límite, sin plan, prácticamente salir a sentir el viento en la cara. Algo que extrañaba.

Comprendí la diferencia entre hacer ejercicio y entrenar. Y de verdad me estaba gustando sólo hacer ejercicio. Estaba disfrutando salir y llenarme de endorfinas. Me cansaba mucho pero lo disfrutaba. Las últimas semanas así las estuve viviendo cuando un día Rulo me invitó a participar en un relevo en el TRI de Acapulco. Esto no significaba regresar a entrenar, de nueva cuenta el objetivo era ir a divertirnos y entonces acepté.

Viajamos a Acapulco con la ilusión de pasar un buen rato. Mi participación era el inicio de la prueba, la natación. Rulo haría la bici y Vanne correría. La idea de volver a sentir el mar me agradó mucho, ya que es algo que disfruto muchísimo. Lamentablemente, tenía mucho tiempo que no nadaba en serio y obviamente mi condición física no era la ideal. Pero igual lo haría, al fin que el agua es lo que más se me facilita.

No tardé mucho en darme cuenta de que la mayoría de los que estaban esperando salir eran nadadores de verdad, sabía que me darían una paliza. Traté de no entrar en pánico y simplemente limitarme a hacer lo mío.

Arrancamos y de inmediato me di cuenta de que el nivel que traían era muy bueno, no logré ni mantenerme en la punta ni los primeros 200 metros, me botaron rapidísimo.

Traté de encontrar mi ritmo pero me costó mucho trabajo, a pesar de que no había gran oleaje, sentí el agua muy pesada y no sólo eso, me llegaba mucho el olor a gasolina debido a los yates que ahí andaban. Sufrí mareos y creo que tragué mucho agua. Traté de seguir con todo, al fin que sólo tenía que nadar. Apreté los dientes y nadé lo mejor que pude. 12108072_698714260263783_8024573715594933208_nVi la orilla de la playa y traté de apurarme. Toqué la arena y me levanté para correr con todo a la transición y entregar el chip a Rulo. Al llegar ahí, apenas pude sostenerme, todo me daba vueltas, Rulo me quitó el chip y salió corriendo, en ese momento sentí ganas de vomitar. Me hice a un lado y me quité la playera de compresión que traía. Tomé un poco de agua, misma que saqué de inmediato. Traté de relajarme y después de unos minutos pude estabilizarme. Ahora era el turno de Rulo en la bici.

Nos trasladaron a la T2 en camión y ahí vimos el final del evento, Rulo llegó en muy buen tiempo, remontando casi 10 lugares. Seguía el turno de Vanne en la carrera, el ambiente era muy bueno y el calor estaba en su apogeo. Terminamos muy satisfechos con nuestra participación, sin embargo algo dentro de mí volvió a aparecer. Eran esas ganas de volver a entrenar.

Y entonces aquí estoy de nuevo, con pésima condición física, sin entrenamiento definido, pero con una gran ilusión de comenzar una pretemporada fuerte.

No tengo idea de lo que vaya a venir, pero estoy seguro de que todo será para mi bien. Así que nos vemos pronto por ahí, a ver qué sale…

@BlackVera

Maratón Nocturno de Natación

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Justo era esto lo que necesitaba, después de una racha “relajada” a causa de la caída de la bicicleta del fin de semana pasado, no había hecho prácticamente nada de entrenamiento. Sabía que debía retomar lo más pronto posible, pero no hallaba la forma de regresar en serio. Estuve algunos días tratando de diseñar la estrategia pero siempre salía algo que no me permitía concretar.

Fue el viernes de la semana pasada cuando recibí la invitación…”Maratón Nocturno de Natación”…alguna vez lo había escuchado pero nunca había participado en algo similar. Siempre he sabido del ambiente que se da en las competencias de natación, muy diferente al que se da en otras disciplinas como en el triatlón, en el que he estado más involucrado últimamente, pero sin duda uno de los que más me ha gustado vivir. Ese fue el motivo por el que acepté, así sin más.

La convocatoria decía que la competencia iniciaría a las 8 de la noche y se nadaría por relevos de 4 personas durante 8 horas sin parar. Cada uno de los integrantes nadaría 2 horas no consecutivas. Comencé a hacer cuentas y supuse que no era tanto (pobre iluso), mi horario del trabajo para el día de la competencia ajustaba perfectamente ya que saldría a las 6pm y me daría tiempo para llegar a la competencia justo antes de las 8.

Sábado 10am. Llegué al trabajo esperando que todo transcurriera tranquilamente, sin embargo, no fue así. Afortunadamente tuvimos mucho trabajo y cuando menos me di cuenta, ya casi era hora de cerrar. Durante el día, lo único que comí fue un espagueti a la bolognesa que por cierto…no estaba tan bueno.

6pm. Salí del trabajo con todas las cosas que supuse necesitaría para la competencia. Miré el GPS y confié en él. Decía que llegaría a las 7:40pm, horario perfecto para conocer en persona a mis compañeros de equipo, que debo señalar, no tenía ni idea de quienes eran.

7:50pm. Llegué al deportivo y busqué rápidamente a mis compañeros. Mi contacto era Meche, quien me invitó a participar. La encontré y me presentó a Ezequiel y a Ludim. Él con el físico de un nadador promedio, ella…digamos que no tenía ninguna pinta de nadadora, estatura baja y muy delgada. Comencé a ver a todos los demás participantes y había uno que otro que sí daba el “gatazo” de nadador pro. Yo estaba muy nervioso porque la última vez que estuve en una alberca había sido hace un par de semanas y realmente no me había ido tan bien.

8pm. Ningún indicio de que la competencia fuera a empezar. Todos estábamos armando tiendas de campaña dentro del recinto, algunos de aquí para allá. Algunos otros “aflojando” en la alberca. Ezequiel midiendo tiempos para calcular su ritmo. Yo…muerto de miedo.

8:40pm. Me comencé a preocupar, no se le veía pies ni cabeza a la organización, sin embargo eso me ayudó a estar más tranquilo porque prácticamente, nadie sabía nada. De pronto, llamaron a junta y los capitanes fueron a escuchar las reglas de la competencia, se supone que todo empezaría a las 9.

9pm. Todos los nadadores estaban listos, pero aún no estaban todos los miembros del staff, fue una espera relajada para mí, ya que yo no abriría jeje. Minutos antes habíamos planeado nuestra estrategia. Ezequiel abriría, luego iría yo (siempre coloquen al eslabón débil en el relevo 2), después iría Ludim y para cerrar, Meche.

9:16pm. Llamaron a todos los nadadores, el evento estaba a punto de comenzar. Después de unos pequeños detalles y de desearnos suerte a todos dieron la indicación de salida.

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9:17pm. Ezequiel salí a muy buen ritmo, después de los primeros 200 mts se notaba que ya había tomado la delantera. Eran 6 carriles con 3 nadadores en cada carril. Ezequiel estaba metiendo los 50’s en un tiempo de 40 seg promedio. Obviamente me impactó y sentí la presión de estar con un muy buen equipo.

10:00pm. Me comencé a preparar, llevé mi hidratación y le pregunté a uno de los jueces si podía dejar mi ánfora en la orilla. Me contestó que no, que no podía parar para nada, mucho menos para hidratarme. Si hacía eso, me descalificaría. Me preocupé demasiado porque yo suelo hidratarme durante los entrenos, sobre todo si son largos, y mi estrategia era mantenerme bien hidratado.

10:17pm Como no sería posible hidratarme durante la competencia, me tomé prácticamente toda mi ánfora antes de comenzar. Terminé de calentar con los clásicos movimientos fuera del agua  cuando todos los relevos comenzamos a acercarnos. Dieron la señal para indicarle a los que estaban nadando que dieran un último 50 y al concluirlo tendría que salir. Limpié mis goggles y me acerqué a la orilla. Ezequiel cerró a tope y salí de clavado. Comencé con un ritmo de 1:55min por cada 100, algo bastante relajado.

Media hora después, mis piernas comenzaban a sufrir, tantos impulsos de la orilla me habían fatigado. Comencé a sentir algo raro en mis pantorrillas. Nunca me había dado un calambre en mi vida, y supuse que ese sentimiento de dolor, era precisamente eso, un calambre. Traté de relajarme y de no apoyar tanto en cada vuelta. Eso hizo que el dolor bajara, pero seguía ahí.

Entré en un ritmo cómodo hasta que escuché a Meche y a Ludim gritarme. Me dieron ánimos y traté de acelerar, pero sin volverme loco. Perdí la cuenta de las vueltas que llevaba, así mismo perdí la cuenta de cuantas veces rebasé a mis compañeras de carril, pero me sentía tranquilo porque sabía que al menos no había perdido la ventaja que Ezequiel me había dejado.

11:16pm Me chiflaron para avisarme que ya era el último minuto, un 50 más y se terminaría mi agonía. Intenté cerrar pero mi pantorrilla no me dejaba esforzarme más. Me estiré y llegué a la orilla. No vi a Ludim y pensé que yo debía continuar otro 50. Salí de nuevo y escuché que me gritaron. Ludim había saltado sobre mí y como su flecha fue muy larga, nunca la vi en el agua. Me regresé a la orilla y salí rápidamente del agua. En ese momento pasó lo inevitable. Mi pantorrilla tuvo una contracción impresionante. Creo que hasta lloré del dolor jajajaja. No podía mover mi pierna, estaba acalambrado. Rápidamente llegó un profe que me ayudó a levantarme y a reducir el dolor del calambre.

11:30pm Miré mi celular y me di cuenta de que Sam me había dejado un mensaje de voz echándome porras. Creanme que no hay una sensación mejor de apoyo que escuchar algo así. Estaba cansado pero con la adrenalina a tope. Fui a ver a Ludim nadar y me di cuenta de que también traía un nivel impresionante. Una técnica perfecta de nado. El desplazamiento en el agua de Ludim es de lo mejor que he visto en mi vida. Obviamente comenzó a tomar ventaja muy rápido respecto a los demás equipos.

12:16am Meche estaba a punto de empezar su relevo, nerviosa pero con una gran sonrisa. Le echamos porras a Ludim para que cerrara con todo y logró terminar su primera ronda con 4100 metros, únicamente 50 metros menos de lo que había hecho Ezequiel. Los dos mejores de la competencia. Me sentí en confianza porque estábamos en primer lugar general y entonces decidí dormir un rato.

01:10am Desperté rápidamente y fui a ver cómo iba Meche. Al parecer todo iba bien. Ezequiel se preparaba para su segunda ronda. Quería mejorar su marca.

02:16am Me encontraba en la orilla de la alberca esperando a que Ezequiel terminara, la ventaja era bastante amplia por lo que ya no me preocupaba tanto mi desempeño para ésta segunda ronda. Trataría de mantener el ritmo sin forzar mis piernas, que estaban bastante desgastadas ya.

02:47am Vi a Ezequiel dándome indicaciones de que llevaba la mitad de tiempo. Mis hombros y brazos estaban adoloridos. Mi espalda me molestaba y el abdomen también me dolía, de hecho ahora que recuerdo, es difícil recordar si había algo que no me doliera en ese momento. Creo que no.

03:07am De nuevo vi a Ezequiel diciéndome que ya sólo faltaban 10 minutos, que no aflojara. Intenté calmarme; 10 minutos pudieran ser poco tiempo, pero es suficiente para terminar de desgastar todo lo que tenía. Comencé a buscarlos de nuevo para ver si me daban la indicación de que ya sólo me faltaba 1 minuto, pero mi sorpresa fue grande cuando me dijeron que me faltaban 5 minutos!!! Probablemente los 5 minutos más largos que he vivido en los últimos tiempos.

03:16am POR FIN me dijeron que faltaba un minuto, estaba por dar mis últimos 50 metros. Aceleré a todo, dejé mi alma ahí, recordé la voz de Sam y empañé por completo mis goggles. Toqué y Ludim saltó al agua.

04:16am Estábamos muy emocionados, si todo seguía así, ganaríamos el primer lugar de categoría y general. Meche se preparaba para saltar al agua, Ludim aceleraba a tope. Se quedó a sólo 50 metros de alcanzar la marca de Ezequiel.

4:30am Tuve que retirarme del lugar ya que debía regresar a casa para intentar dormir un poco ya que tenía que ir al trabajo. Me despedí y regresé a casa.

8:00am Desperté, vi mi teléfono y los mensajes de que habíamos ganado. Felicité a mis compañeros y agradecí la oportunidad de haberme dejado competir con ellos en especial a Meche que fue la que me invitó a formar parte de ésta aventura. Al final, sumamos unos 29700 metros por las 8 horas continuas. Algo realmente impresionante para mí.

Hoy, sigo adolorido por el esfuerzo del fin de semana pero muy motivado para seguir entrenando. Cada día falta menos para Teques y quiero hacerlo bien. Tengo todo para lograrlo y nada me detendrá. Además, ahora tengo a unos buenos maestros de natación que me respaldan!!! Jajajaja

Para finalizar quiero dedicar ésta entrada a mis compañeros de equipo que humildemente me enseñaron muchas cosas en éste fin de semana. Son unas excelentes personas y espero que podamos competir de nuevo juntos.

@BlackVera