Triatlón

ALTRA ONE V3

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Hace un buen rato que no entreno en forma (no es nada nuevo) pero como soy un buen conejillo de indias, me tocó probar los recién horneados ALTRA ONE V3. Para empezar, no conocía mucho de la marca así que me puse a investigar el origen de la misma y obviamente las características que la hacen marcar una diferencia contra el resto de marcas que hay en el mercado.

Altra es una marca que tiene muy poco tiempo en el mercado internacional y tan sólo un par de años en el mercado de México, sin embargo muchos de sus atributos son bien agradecidos por sus usuarios. La principal característica del calzado ALTRA es que están basados en la tecnología Zero Drop, que se refiere a que son tenis que tienen la misma altura en talón y en punta, por lo que se posicionan como calzado ideal para personas que se inclinan por el Natural Running.

Lo que me pareció interesante de esto, es que ellos no se venden como una marca “minimalista” que es algo que suele venir acompañado del “Natural Running”. Dejan muy claro que a pesar de tener un drop cero, sus suelas ofrecen bastante amortiguación que los deja fuera de todo concepto minimalista.

Por lo que estuve investigando, el calzado ALTRA ha sido muy bien aceptado en el mundo del running, principalmente en Trail y corredores de largas distancias.

Algo que me llamó mucho la atención es que de inicio se nota el diseño que hace que claramente se distingan entre los demás. Los modelos de ALTRA se caracterizan por tener una “puntera” amplia para permitir que los dedos tengan suficiente espacio entre ellos para expandirse a sus anchas a cada paso. Curiosamente, esto los hace parecer zapatos de payaso. De hecho, cuando me puse unos por primera vez, imaginé que estaba listo para malabarear.

No obstante, me parecieron muy cómodos de primera instancia, ya sólo faltaba ponerlos a prueba de verdad.

El Medio Maratón de la Ciudad de México se celebró el pasado domingo y era una prueba perfecta para probar mis ALTRA nuevos.

Debido a mi magnifica preparación (not) iba a trotar a un ritmo suave y a tratar de no morir en el intento. Comencé a un ritmo muy cómodo tratando de ser precavido también para tener conciencia de todas las sensaciones que los tenis pudieran darme.

Los ONE V3, son un calzado bastante ligero y que aparentan poca amortiguación, sin embargo, a cada paso se siente una amplitud que se transforma en comodidad a cada paso. La prueba tenía muchas pendientes que me hicieron bajar el ritmo para subir, pero también a subirlo bastante al bajar. Eran las bajadas las que me preocupaban más, ya que estos tenis se recomienda que se usen en la talla exacta. A diferencia de otras marcas donde se recomienda comprarlos una talla más arriba. Esto se debe a lo que anteriormente mencioné de la puntera amplia.

Hubo varios momentos en que sentí que mis dedos rozaban la punta del tenis pero creo que se debió a que mi amarre no fue tan eficaz como debió haber sido.

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Al final, los tenis respondieron bien, me ayudaron a ser consciente de mi técnica y a cuidar mi postura.

Desde mi punto de vista, es un calzado excelente para poder trabajar la técnica. Y ser un corredor mucho más eficiente.

Les recomiendo ampliamente que visiten Tristore para que hagan un análisis de pisada y puedan tener una recomendación del calzado adecuado para ustedes. Y si quieren comprar éste modelo en línea, hagan click aquí.

@BlackVera

 

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Ironman 70.3 Monterrey

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A principios de año me había propuesto como objetivo entrenar sólo para el Maratón Internacional de la Ciudad de México ya que realmente no hallaba motivación para participar en otro evento. Sin embargo, un buen amigo me invitó a participar en el Ironman 70.3 de Monterrey y de pronto, la cosquillita de hacer una media distancia se avivó y decidí aceptar el reto.

La fecha quedaba perfecta para poder hacer un muy buen entrenamiento y formar una base sólida teniendo como objetivo principal el MICDMX. Sabía que si entrenaba bien, podría competir sin problema y fortalecer mis debilidades para hacer una buen marca en el maratón.

Intenté ser constante pero rápidamente me di cuenta de que mis actividades diarias me impedían poder entrenar como hace un par de años.

Hoy, soy una persona diferente, dirían tal vez que más madura. Me cuesta más trabajo tomar ritmo, y si bien es cierto que probablemente soy más resistente que antes, comenzar me lleva tiempo.

A todo lo anterior, le podemos sumar mis achaques de treinteañero, mi excelente alimentación y la falta de motivación. Teniendo como resultado 5 kilos más en mi humanidad y un porcentaje de musculatura bastante bajo a lo que estaba acostumbrado.

Los que me siguen en Instagram, se pudieron dar cuenta de lo bien que me preparé para el 70.3 MTY y creo que de cierta forma yo mismo aproveché para no exigirme demasiado, deportivamente hablando. Siempre tuve en mi mente cruzar esa meta, así que realmente no me importaba cómo lo iba a hacer.

Una semana antes del evento, me llené de nervios pues pasaron poco más de 2 meses que ni siquiera toqué el agua de una alberca, corrí un solo 21k que me dejo destrozado de las piernas y mi única esperanza era poder hacer algo de “aire” en el rodillo con mi bici.

Sinceramente el tener un recién nacido en casa te cambia por completo y en mi caso, me ayudó con menos horas de sueño y varios entrenamientos cancelados.

Pero eso también me ayudó a motivarme y tratar de hacer lo posible por ir al evento con lo mínimo necesario para poder cruzar la meta tranquilamente.

Desde varios meses antes, compramos vuelos y reservamos hospedaje para toda la familia. Creo que eso es lo que ahora vale más para mí que cualquier medalla que me pudieran dar e incluso que cualquier récord que pudiera romper.

Viajamos a Monterrey el sábado por la mañana, un día antes del evento, y como nuestro vuelo era el primero, (6:40am) tuvimos que estar en el aeropuerto muy temprano. No se imaginan la desmañanada que nos dimos considerando también que la noche fue muy corta debido al bebé. Hubieran visto la hazaña de todos, maletas, pañalera, carriola, equipajes para documentar, equipajes de mano, Bruno en brazos, Sam emocionada pero sin ganas de caminar mucho, en fin.

Logramos llegar a MTY en un vuelo bastante tranquilo, rápidamente fuimos a instalarnos al hotel y a desayunar. Decidí dejarlos descansar mientras me iba a la expo a recoger mi paquete de competidor. Ahí encontré muchos amigos y aproveché para hacer algunos videos para TRISTORE. Recogí mi número y fui por mi bici con mis amigos de Fast Ride, quienes fueron los encargados de transportarla. Rápidamente le puse mi número y la ingresé a zona de transición. Traté de regresar al hotel lo más rápido posible para poder comer e intentar descansar un poco.

Fuimos a comer (muy bien) a un par de kilómetros del hotel y a Sam se le ocurrió quedarse dormida. La tuve que cargar de regreso al hotel. Al llegar, traté de dormir un poco pero me fue imposible. Sabía que el día siguiente estaría bastante pesado.

Después de acomodar todas mis cosas para la competencia (zapatos, número, trisuit, nutrición, ánforas, goggles, gorra, lentes de contacto, etc…) por fin pude acostarme.

Dormí unas pocas horas y me levanté muy temprano para poder dejar todo listo en zona de transición. Llegué a mi bici y le coloqué mis ánforas. Preparé mi nutrición y dejé mis accesorios listos en mi lugar. Fui al guardarropa para dejar mi bermuda y playera que llevaba puesta y me dirigí a la zona de arranque de la natación. Llevaba unos 200 metros cuando me di cuenta de que no traía ni mi gorra ni mis goggles y tuve que regresarme al guardarropa que estaba justo del otro lado de la transición. Me tarde mucho tiempo en llegar y me puse algo nervioso por eso. Intenté caminar rápido para llegar a tiempo a la zona de arranque, éramos muchos los que íbamos en camino. De pronto vi a unos atletas ya nadando, eran los hombres PRO, traían un ritmo impresionante. Escuché el sonido local y me di cuenta de que no me faltaba mucho para llegar. Metros más adelante, la gente ya estaba en los corrales de salida. Busqué el bloque que me correspondía y me metí. No logré ver a mi familia antes y eso me entristeció un poco pero ya no faltaba nada para arrancar. El ambiente era muy bueno, la gente estaba ansiosa, igual que yo. Dieron la señal de arranque y poco a poco empezamos a avanzar. Ya casi al llegar a la zona precisa de arranque pude ver a Pam cargando a Bruno, a mi mamá y a Sam. Me emocioné mucho y me llené de euforia para arrancar y ni sentí lo frío del agua.

Comencé a nadar y me sentí muy bien hasta que mi vieja lesión del hombro apareció. Bajé un poco el ritmo y traté de no darle importancia. La ruta es muy noble y se las recomiendo si su fuerte no es el agua. Te puedes parar en cualquier momento y descansar sin problema alguno.

Llegué a la marca de los 1500 y vi mi reloj, llevaba exactamente 30 minutos y según mis cálculos, iba perfecto. No era un gran tiempo, pero era lo que esperaba. Faltaban sólo 400 metros que se me hicieron eternos, me di cuenta de que me faltaba más distancia que la había pensado y finalmente llegué a la salida de la natación en un bochornoso tiempo de 41 minutos. Mucho más de lo que tenía planeado pero seguí con bastante ánimo.

En el camino a la zona de las bicis había unas escaleras en las que mucha gente caminaba. Yo comencé a hacer lo mismo pero me di cuenta de que me sentía bastante fresco, por lo que decidí comenzar a trotar. Tomé mi bici y salí con todo. Curiosamente ésta ha sido una de mis mejores transiciones.

La primera parte de la ruta de bici es muy rápida, tanto que pensé que iba dándole de más, pero al retornar me di cuenta de que evidentemente de ida era bajada, y de regreso comenzaba la subida. Casi no se percibía pero si se llega a sentir. Rodé muy cómodo y sentí que iba haciendo una muy buena etapa de bici hasta que pasé el kilómetro 75. Ahí se me apagó la pila, mi energía cayó considerablemente y al igual que en la natación, la última parte de la bici también se me hizo eterna.

Logré terminar la bici en 2:38, lo cual me parece un tiempo bastante decente, algo molesto por todas a las que vi drafteando pero pues, cada quien su carrera.

Llegué a la zona de transición y dejé mi bici en su lugar, pude ver que aún faltaba mucha gente de llegar a esa parte y me tranquilicé. Comencé a trotar muy cómodamente, normalmente tardo de 2 a 3 kilómetros para encontrar mi paso ideal.

Al principio no podía respirar bien, me sentí muy agotado y el calor me molestaba muchísimo. Pasé el km 2 cuando una atleta PRO me pasó corriendo a toda velocidad, obviamente era su segunda vuelta y en ese momento deseé correr tan rápido como ella. Triste fue mi realidad cuando pasé el kilómetro 3 y tuve que detenerme a caminar. Estaba completamente agotado y no tenía idea de cómo le haría para poder terminar la prueba. Simplemente ya no quería correr.

Poco a poco me comenzaban a pasar participantes, y yo si poder acelerar. Varios amigos me dieron ánimos pero mi cuerpo estaba fundido. Llegué a un punto de abasto y me puse hielo por todos lados, eso me ayudó a refrescarme y a poder trotar de nuevo. De pronto me encontré a una amiga que estaba echando porras a su equipo y me acompañó durante unos kilómetros. Intenté seguir su paso pero me costaba trabajo. Me esperó y prácticamente me ayudó a terminar la primer vuelta del recorrido. Justo cuando pasé la división de ir a la meta o dar la segunda vuelta, pensé en terminar ahí, pero también me dije a mi mismo…”Tengo 8 horas para terminar y no llevo ni 5, podría caminar y disfrutar del resto del recorrido sin problema”. Así que seguí trotando. Me mentalicé en terminar sin importar el tiempo, a fin de cuentas lo único que quería era ver a mi familia al cruzar la meta.

Foto: TRIMEXICO

Y es que esa se ha convertido en mi motivación más importante en los últimos meses, realmente no hay nada más importante que compartir estas locuras con la gente que amo. Cualquier meta cruzada no valdría la pena si no puedo abrazarlos, así que con eso en mente, seguí mi camino.

Los últimos 10kms me dolieron pero los disfruté mucho también, poco a poco me acercaba a la meta y entonces comencé a buscar a mi familia, tenía muchas ganas de verlos. Pasé por una parte donde había mucha gente gritando y eso me emocionó, había un pequeño pasillo donde niños estiraban sus manos para chocarlas con los participantes y justo al terminar una pequeña curva que casi dirigía a la meta.

Fue ahí cuando vi a Pam y me emocioné, estaba junto con mi mamá que estaba cargando a Sam quien lamentablemente se había quedado dormida y no logró verme. Me preocupé un poco porque no vi a Bruno pero tenía que seguir. Las saludé y seguí mi camino a la meta.

Pisé el tapete azul y escuché que el sonido local anunciaba mi llegada, muchos me gritaban que cerrara con todo, pero no lo hice. Mi trabajo ya estaba hecho, este reto lo habíamos hecho todos juntos y no había necesidad de demostrarle nada a nadie.

Relajé mi paso y crucé la meta sin mucha euforia pero con mucha emoción por dentro. Rápidamente me metí a una fuente para refrescarme donde pude saludar a varios amigos. Me dieron mi medalla y salí en busca de mi porra oficial. Cuando los encontré nos abrazamos y supe que todo había valido la pena. Sam se despertó y se emocionó también al verme. Obviamente me reclamó por haberme tardado tanto XD. Bruno no estaba ahí, tuvieron que llevárselo al hotel ya que el calor estaba muy fuerte y pues no estaba cómodo.

Parecía que todo había acabado ahí, pero no es así. Mi carrera más importante no para, al regresar al hotel, Sam tenía muchas ganas de ir a nadar y obviamente quería que fuera con ella, más tarde me tocó arrullar a Bruno porque no podía dormirse y pues…ésta carrera de ser papá no acaba nunca.

Es realmente impresionante darme cuenta de que la energía sale de lugares desconocidos cuando se trata de tus hijos y eso es lo que realmente vale la pena. Ahí he encontrado mi motivación y espero siempre poder darles a mis hijos el ejemplo de una persona que cumple sus objetivos a pesar de las adversidades.

No tengo idea de si podré lograr entrenar para el MICDMX pero si de algo estoy seguro es de que lo voy a terminar y lo voy a compartir con los míos a como de lugar.

Nos vemos pronto por ahí…

 

@BlackVera

 

A 3 años del Ironman.

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Justo hace 3 años, un 30 de marzo pero del 2014, a éstas horas me encontraba participando en una de las pruebas más desgastantes que he realizado en toda mi vida. Definitivamente fue un día que marcó mi vida y en el que aprendí muchísimo. Pude descubrir que cuando estás muy concentrado en algo durante mucho tiempo, la mente suele divagar y te hace ponerte en estados de ánimo cambiantes.

Recuerdo muy bien que ese día estuve eufórico, alegre, triste, enojado, ansioso, temeroso pero decidido a llegar a esa meta. Se trató del día en que completé la distancia Ironman: 3.9kms de natación, 180kms de bici y 42kms de carrera. Algo que para muchos es imposible y para otros es simplemente un estilo de vida.

Pero ¿qué hay detrás de todo esto, por qué me metí en este mundo?

Si bien es cierto que practiqué deportes desde que era un niño, al llegar a la edad adulta me había convertido en un sedentario oficinista que sufría de sobrepeso. Tenia malos hábitos alimenticios y solía fumar y tomar alcohol sin pensar en las consecuencias.

Al parecer, todo en mi vida en ese entonces marchaba de maravilla. Había hecho todo lo que la “sociedad” me había dicho que tenía que hacer…”gradúate, consigue un buen empleo, cómprate un auto, una casa” y a mis 23 años, la vida sólo se me iba en esperar el fin de semana para ir a echar tragos con mis amigos.

Un día me cansé de la rutina y decidí tomar las primeras vacaciones laborales de mi vida, así es, en 5 años trabajando no había tomado ni un solo día de vacaciones, por lo que era justo y necesario.

Aproveché para viajar y tener una perspectiva diferente de todo. Los que me conocen, saben que a partir de esos días mi vida tomó un rumbo diferente. Al regresar de vacaciones, tomé la decisión de dejar mi trabajo y volver a la escuela para estudiar una maestría, quería seguir alimentándome de conocimientos, así mismo me di cuenta de que no era una persona sana y decidí cambiar eso regresando al ejercicio.

Aún recuerdo la primera vez que fui a una pista de atletismo…no pude ni siquiera completar una vuelta de 400mts trotando. Pero no me rendí, regresé diario hasta que por fin podía correr 5kms sin problema. Decidí ponerme retos deportivos que me ayudaran a exigirme un esfuerzo, comenzando con carreras de 10kms, medio maratón y logrando decidirme correr un maratón en un lapso de un año.

Y fue así que el 2 de septiembre del 2012 terminé mi primer maratón, una carrera que significó mucho para mí porque se convirtió en el principio de muchas carreras con causa que empecé a realizar.

Poco a poco fueron saliendo retos nuevos y eso me emocionó, continué con el Maratón de Aguas Abiertas en Acapulco que son 5kms de natación y al terminarlo ese mismo año, fue cuando nació la idea de convertirme en Ironman.

El 2013 fue el año que me vio convertirme no sólo en papá, ya que en abril nació Sam, también fue el año en que me convertí en triatleta, un año en el que prácticamente completé cada una de las distancias del triatlón (Sprint, Corto, Olímpico y 70.3) pero aún me quedaba el Ironman.

La fecha se cambió hasta marzo del 2014 debido a varias razones entre las que se consideraron una mejor preparación y definitivamente el presupuesto.

Estaba muy emocionado de poder por fin estar frente a la playa junto con miles de competidores esperando la señal de salida en un día soleado y caluroso.

Pasó 1hora y 14 minutos para poder terminar con la parte de natación que sinceramente no fue tan complicado como imaginé. Recuerdo que decidí nadar muy tranquilo para evitar cualquier fatiga fuera de lo “normal”.

Salí del agua, me quité el wetsuit, me puse bloqueador, tomé mi bici y salí por esos 180kms.

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200mts después de haber arrancado me di cuenta de que había olvidado mis gafas en la zona de transición y decidí no regresar por ellas, así que fueron 180kms de sentir el viento directamente en mis ojos. Había planeado ir a un ritmo promedio de 30km/hr pero por la altimetría de la ruta era difícil mantener la velocidad.

Obviamente no me esperaba tanto desgaste debido a la ruta y lo que yo creí que terminaría en 6 horas, se extendió cas a 7, por lo que 6 horas y 48 minutos después pude por fin terminar la etapa de la bici.

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Al llegar a la última zona de transición, me sentía cansado, harto y algo decepcionado por haber perdido tanto tiempo en la bici. Lo que había planeado iba a ser casi imposible de cumplir y simplemente quería que pasara rápido para ya irme a descansar. Pero pues…aún había un maratón que terminar. Así que me puse mis tenis y salí a correr. Mis piernas se sentían ligeras y pude comenzar a un ritmo muy rápido pero bastante cómodo para mí. Me comenzó a dar mucha confianza y me animé a seguir. Poco a poco pasaba a otros corredores y eso me hacía continuar. Al ruta se trataba de dar 3 vueltas a un circuito de 14 kilómetros aproximadamente y pude completar la primera sin problemas. Para la segunda vuelta, el cansancio se sentía brutalmente y eso me obligó a caminar en algunas partes. Recuerdo muy bien que el sol comenzó a ocultarse y según yo, para esa hora yo tendría que estar cruzando la meta, sin embargo aún me quedaban 13kms por completar, así que algo triste seguí mi camino.

Recuerdo muy bien un sentimiento de “soledad acompañada”, en esos momentos en que corría con otros participantes pero sin nadie que nos apoyara, en un lugar solo, poco alumbrado donde sólo se escuchaban los pasos de los demás. Recuerdo muy bien los rostros de los demás (seguramente igual al mío) de cansancio profundo pero de decisión por terminar. Crucé miradas con otros participantes que decían mucho más que cualquier palabra, miradas de decisión, de que ese Ironman iba a ser nuestro a como diera lugar, estábamos ahí para terminarlo.

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La noche cayó y después de 5 horas de correr, por fin vi la meta. Escuché mi nombre y di un salto de emoción. Lo había logrado, tuvieron que pasar 13 horas y 31 minutos para poder terminar esa prueba llamada Ironman. Recuerdo haber devorado una pizza completa en la zona de recuperación.

 

Pero ¿qué ha pasado desde entonces?

Mi estilo de vida es el de una persona que hace deporte y que cree que puedes conseguir todo lo que te propongas con disciplina y trabajo. He completado algunas pruebas deportivas como Ultramaratones y constantemente estoy pensando en completar retos deportivos que de nueva cuenta me lleven al límite. Sin embargo tengo el reto más grande frente a mí todos los días. El de ser una mejor persona día con día. Ser un buen padre, hijo, hermano, amigo y pareja y demostrar con el ejemplo que los límites son algo que nosotros mismos creamos dentro de nuestra cabeza.

Espero que un día de estos, mis hijos puedan sentirse orgullosos de mí tal y como yo ahora lo estoy de mis padres a quienes agradezco porque ellos sembraron en mí todo lo que soy.

 

Y ahora ¿qué viene?

El #CotoBike me regresó a rodar a las calles.

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Tenía mucho tiempo que no salía a “entrenar” a las calles, y la verdad es algo que me hacía falta muchísimo. Mis últimos entrenamientos de bici los había hecho en rodillo o en circuitos cerrados como el Parque Bicentenario y pues aunque se trabaja mucho la parte de la fuerza, creo que salir a rodar (en especial en la Ciudad de México) es algo que te ayuda a practicar los cambios de velocidades, así como también aumenta tus reflejos y pone mucho más alerta.

Si bien es cierto que casi a diario salgo en la fixie a rodar rumbo al trabajo, no lo hago competitivamente como lo hicimos hoy.

Desde el día de ayer planeamos la ruta a seguir, algo muy similar al famoso BiciGallo, pero con algunas leves modificaciones para poder completar una distancia de poco más de 40 kilómetros. La idea era medir nuestros niveles para poder entrenar nuestras debilidades y entonces hacer una “competencia” cada fin de semana.

Lamentablemente el vivir en la Ciudad de México no te da muchas opciones para salir a rodar, mucho menos de una forma segura. Pero eso no impide que cada domingo salga mucha gente a las calles así como lo hizo el #Tristaff el día de hoy.

Nuestro punto de reunión fue The Triathlon Store, y de ahí..a tope!!!

La adrenalina que se genera al rodar sobre los carriles centrales del Circuito Interior y las velocidades que alcanzamos es algo que ayuda muchísimo a desarrollar tu pericia al manejar la bici.

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En ésta ocasión probé de verdad las ventajas de la bicicleta Cube Aerium HPA #cubebikesmx que la verdad se portó de maravilla. En algún momento pensé que el aluminio sería un inconveniente pero la tecnología de fabricación de éste cuadro en particular es tan avanzada que incluso hace que sea más ligero que otros cuadros de fibra de carbón. Por lo que en cuanto a peso, no hay ningún problema. Si bien es cierto que la fibra de carbón absorbe mucho más vibraciones que el aluminio, creo que esto sólo se percibe cuando se hacen rodadas muy largas.

Por lo pronto, el segmento #CotoBike ya está creado en Strava y todos están invitados a participar cada fin de semana, cualquier cosa…aquí andamos.

@BlackVera

¿Viajar con tu bicicleta o mandarla con una empresa de transporte?

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Cada día hay más personas que se integran al mundo del triatlón y/o ciclismo y eso implica la participación de más personas en diferentes eventos dentro y fuera de nuestro país. Sin duda alguna, no es suficiente entrenar a diario para tu competencia, sobre todo cuando es tu primera vez o cuando requieres viajar cierta distancia para poder competir.

La logística es una situación que muchas veces nos estresa incluso más que la competencia. Elegir transporte, hospedaje e incluso el equipo que vamos a requerir para nuestra competencia es algo que puede ser crucial para disfrutar de nuestro evento o de vivir una pesadilla.

Por esta razón he decidido darles mi recomendación en cuanto a si deben viajar con su bici o si es mejor mandarla con alguna empresa de transporte.

Para conocer qué es lo que más nos conviene, es necesario tener en cuenta diferentes factores, pero sin duda, el que más pesa es el tipo de evento en el que vamos a competir.

Si nuestro evento es de una distancia corta, a la que ya estamos muy acostumbrados, lo mejor sería mandarla con alguna empresa de transporte, ya que nos quitaremos de la mente las problemáticas que nos pudiera generar viajar con nuestra bici o con una caja para transportarla.

Aunque actualmente hay aerolíneas que no te cobran por viajar con una maleta de bicicleta, aún tenemos el inconveniente del traslado desde el aeropuerto al lugar donde nos hospedaremos (generalmente los taxis cobran más por subir tu caja de bici a sus vehículos). Además de esto, es importante decir que no todos somos capaces de armar nuestras bicis por nuestra propia cuenta, así que necesitaremos ubicar a un servicio mecánico especializado para asegurarnos que nuestra bici quede perfectamente lista para la competencia. Todo esto implica tiempo y esfuerzo que muchas veces podríamos aprovechar mejor, sobre todo cuando sólo viajamos un par de días para nuestra competencia.

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Así que enviando nuestra bicicleta con una empresa de transporte nos ahorramos no sólo dinero sino tiempo y nos olvidaremos del estrés que todo esto implica.

Esto no sólo aplica para cuando viajamos en avión, también es una buena opción cuando iremos en auto, ya que evidentemente ahorraremos mucho espacio en nuestros vehículos y no expondremos nuestras bicis a algún percance que nos pueda ocurrir en e camino.

Desgraciadamente en nuestro país, evento tras evento, se escucha de casos en los que las bicis son robadas de sus racks mientras la gente recoge sus paquetes de competidor o simplemente mientras van a comer algo en algún lugar popular. Por esta razón, yo prefiero mandar mi bici con expertos que me garantizan el cuidado de mi bici y que además sé que está asegurada por cualquier percance que pudiera suceder.

Por todo lo anterior, definitivamente recomiendo que manden sus bicicletas con verdaderos expertos.

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En mi caso, he tenido la oportunidad de conocer diferentes empresas y definitivamente les puedo recomendar TRIBIKE TRANSPORT, no sólo es la empresa más grande de México, también es la empresa oficial de ASDEPORTE y eso garantiza el servicio que hasta le fecha me han dado. Siempre han llegado a tiempo a sus eventos y han tratado mi bici como si fuera de ellos. Así que no duden en mandar su bici con ellos.

Ahora bien, ¿Qué pasa cuando viajan a un Ironman o tal vez a un Gran Fondo?

Hay varias opciones, si se piensan hospedar al menos una semana y esto implica que estén al menos 4 días antes de su competencia, les recomiendo que se lleven su bici ustedes mismos o que se aseguren de que la empresa llegue justo en esos días, ya que les convendrá hacer algunos recorridos de reconocimiento en la ruta e incluso podrán ahorrarse muchos taxis si piensan moverse en los alrededores.

En fin, deben tener en cuenta que una caja para guardar una bici cuesta entre 8mil y 16 mil pesos y esto es una inversión que valdría la pena si piensan viajar con su bici al menos unas 4 veces al año. De lo contrario, tal vez convendría rentar una caja, como The Triathlon Store lo hace.

De cualquier manera, si tienen alguna duda o requieren de un tip en específico, siéntanse libres de contactarme y con mucho gusto les ayudaré en lo que pueda.

 

@BlackVera

Triatlón Valle de Bravo 2.0

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Durante los últimos meses he estado intermitente en mis entrenamientos y es que he estado en una zona de confort que se ha traducido en poca motivación y una pereza impresionante para ponerme a entrenar en forma. Y es que, desgraciadamente he participado en varias pruebas en las que “NO ME HA IDO MAL” a pesar de no haber entrenado. Me había estado conformando con la idea de que todos los que me ganaban sí habían entrenado, y eso me consolaba. Por lo menos no me había topado con nadie que sin haber entrenado me sacara ventaja.

Con este pensamiento llegué a Valle de Bravo, había estado pensando en mis tiempos y haciendo cálculos de lo que podría ser un buen resultado para mí. Sabía que “sin esfuerzo” podría quedar dentro de los primeros 30 lugares de un aproximado de 120 participantes, de hecho, pensé que un Top 20 sería algo que no debería de costarme tanto y así me lo propuse. Llegué a comentarle al TriStaff que me esforzaría por conseguir un Top 15 y ese sí que sería un buen reto. Lo único que tenía que hacer era mantenerme a un buen ritmo de competencia y evitar a toda costa cederle espacio al cansancio/dolor.

Valle de Bravo es especial para mí, ya que ahí fue donde debuté como triatleta y se suponía que en ésta ocasión, a pesar de no haber entrenado como en la primera vez, tendría mayor experiencia y un mejor rendimiento. Pero, no sabía lo que me esperaba.

Por primera vez utilicé los servicios de transporte de bici, que aunque no estaba tan lejos del lugar, aprovecharía para viajar más cómodo. Debo admitir que utilizar éste tipo de servicios es sumamente conveniente cuando son distancias cortas de competencia o que no es necesario hacer una ruta de reconocimiento previa al evento. En lo particular, utilicé el servicio de Transbikemex, la compañía más importante y grande de México, lo cual me dio mucha confianza. He sabido de algunas empresas que han quedado mal con sus clientes, dejándolos sin bici a la hora de las competencias, por lo que no quise arriesgarme. El servicio fue excelente de principio a fin, se notó que trataron mi bici como si fuera de ellos mismos y me la entregaron en perfectas condiciones tanto como para la competencia como a su regreso a casa. Les recomiendo ampliamente la empresa y les garantizo que será la responsable de llevar mi bici a mis próximas competencias.

Por lo anterior, únicamente me preocupé por el hospedaje y el camino al evento. Lo cual fue relativamente sencillo, ya que varios amigos nos organizamos y pudimos encontrar un lugar muy cercano donde alojarnos.

Llegamos el viernes a medio día y fuimos a dejar nuestras bicis. En la zona de transición, Transbikemex me entregó mi bici perfectamente lista para la competencia y sólo tuve que ingresarla a su rack correspondiente. Al salir de ahí, fuimos a la prueba de natación, pero desgraciadamente se nos había hecho tarde, por lo que no pudimos entrar. Ni modo, nos aventaríamos así.

Regresamos al hotel y nos dispusimos a descansar. Los nervios comenzaron a sentirse pero no había marcha atrás.

A la mañana siguiente, salimos temprano del hotel para poder dejar nuestras áreas de transición completamente listas y entonces comenzó todo. Primero salieron las categorías de distancia Olímpica, yo participaría en la distancia Sprint, por lo que tuve que esperar un par de horas. Minutos precios a mi salida, me despedí de Sam, quien estaba muy emocionada con todo el evento, gritando porras a toda la gente y ansiosa por verme en acción.

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Recuerdo caminar por el muelle y dirigirme a la zona de arranque, entré al agua y sentí el característico frío del lago, pero rápidamente me adapté. Me concentré en la señal de salida y cuando menos lo esperé, sonó. Salimos a toda velocidad, por primera vez en mi vida me tocó la guerra en el agua, brazadas y patadas por todos lados. Nada que me espantara pero sí me hacía sentir incómodo y para acabarla de fregar, mis goggles se me empañaron como nunca antes. Todo eso combinado con la turbia agua de Valle, me dejaron casi ciego. Traté de hacerme espacio y continuar nadando usando sólo como referencia a los demás competidores de gorra roja, como la mía.

En un par de ocasiones confundí las gorras rojas con las naranjas que eran de una categoría que había salido minutos antes, por lo que usé de pacers a nadadores rezagados. Eso me afectó en definitiva pero seguí adelante.

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Terminé la parte de la natación algo noqueado pero con muchas ganas de seguir. Troté levemente tratando de recobrar mi sentido del equilibrio mientras llegaba a recoger a mi bici, me puse mi casco, tomé la bici y comencé a correr. Salí rápido de la transición y me topé con varios compañeros estorbando el paso por lo que corrí unos metros más después de la zona de monte para poder subirme a la bici. Intenté colocarme las zapatillas lo más rápido posible porque justo había un grupo de ciclistas que al parecer tendrían buen paso. Cuando por fin pude ponerme los zapatos, el grupo me llevaba unos 15 metros de distancia. Traté de pedalear fuerte para alcanzarlos y durante los primeros 2 kilómetros sólo logré acercarme a unos 5 metros, de ahí ya no pude más. Sentí que me quemé y dejé ir al grupo. Mi corazón estaba a tope y entonces me resigné a concentrarme en mi cadencia y avanzar a buen ritmo, aunque fuera solo, con la esperanza de encontrar otro grupo más adelante. No pasaron muchos metros cuando un tipo me alcanzó y entonces me le pegué. Prácticamente toda la ida de la ruta me fui detrás de él pero al retornar y comenzar a escalar mis piernas no respondían. Yo quería seguir pedaleando pero no tenía nada de fuerza en las piernas. Se me fue. El regreso a la zona de transición fue un martirio, las subidas me costaron muchísimo y mi energía se encontraba por los suelos. Afortunadamente sólo eran 10kms.

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Llegué a la transición y salí disparado a correr pero algo estaba pasando, mis piernas seguían sin responder. Pasé el kilómetro 1 y no lograba ampliar mi zancada, llegó el segundo kilómetro y nada, mejor ni les cuento del 3ro porque era una subidota. Y pues nada, tristemente me sentí bien ya hasta el kilómetro 4 que ya era de bajada y que prácticamente era el cierre. Moví mis piernas con todo lo que me quedaba y logré pasar a unos cuantos compañeros. Al final cerré y crucé la meta, estaba a punto de desvanecerme cuando la vi… Sam estaba justo del otro lado de la meta gritándome con todas sus fuerzas, emocionada por verme ahí. Eso me hizo seguir caminando, la tomé en mis brazos y la abracé. Me la llevé a la zona de recuperación y se emocionó de ver a todos los atletas que estaban ahí (y también por las rebanadas de pizza), me colgaron mi medalla y de inmediato se la puse a ella. Nada como quedarme con ese momento de felicidad. Ese instante hizo que todo valiera la pena. Porque todo el tiempo hace que me de cuenta de lo afortunado que soy y de lo agradecido que estoy con el universo por haberla puesto en mi vida.

Al final, quedé en el lugar 22 con un tiempo de apenas 40 segundos más que mi primera vez. Lo que significa que sí hay alguien que es mejor que yo “sin entrenar” y soy yo mismo.

Esa persona que andaba buscando que me pusiera en mi lugar sí existe y se llama BlackVera. No cabe duda que si buscas, encuentras.

Faltan pocos días para el triatlón de Monterrey, mi siguiente prueba, ésta vez en distancia Olímpica. Completamente convencido de que no estoy lo suficientemente preparado para hacer un excelente papel, pero sí para ponerme de nuevo en mi lugar. Esto es yo contra yo.

 

BlackVera