21k

ALTRA ONE V3

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Hace un buen rato que no entreno en forma (no es nada nuevo) pero como soy un buen conejillo de indias, me tocó probar los recién horneados ALTRA ONE V3. Para empezar, no conocía mucho de la marca así que me puse a investigar el origen de la misma y obviamente las características que la hacen marcar una diferencia contra el resto de marcas que hay en el mercado.

Altra es una marca que tiene muy poco tiempo en el mercado internacional y tan sólo un par de años en el mercado de México, sin embargo muchos de sus atributos son bien agradecidos por sus usuarios. La principal característica del calzado ALTRA es que están basados en la tecnología Zero Drop, que se refiere a que son tenis que tienen la misma altura en talón y en punta, por lo que se posicionan como calzado ideal para personas que se inclinan por el Natural Running.

Lo que me pareció interesante de esto, es que ellos no se venden como una marca “minimalista” que es algo que suele venir acompañado del “Natural Running”. Dejan muy claro que a pesar de tener un drop cero, sus suelas ofrecen bastante amortiguación que los deja fuera de todo concepto minimalista.

Por lo que estuve investigando, el calzado ALTRA ha sido muy bien aceptado en el mundo del running, principalmente en Trail y corredores de largas distancias.

Algo que me llamó mucho la atención es que de inicio se nota el diseño que hace que claramente se distingan entre los demás. Los modelos de ALTRA se caracterizan por tener una “puntera” amplia para permitir que los dedos tengan suficiente espacio entre ellos para expandirse a sus anchas a cada paso. Curiosamente, esto los hace parecer zapatos de payaso. De hecho, cuando me puse unos por primera vez, imaginé que estaba listo para malabarear.

No obstante, me parecieron muy cómodos de primera instancia, ya sólo faltaba ponerlos a prueba de verdad.

El Medio Maratón de la Ciudad de México se celebró el pasado domingo y era una prueba perfecta para probar mis ALTRA nuevos.

Debido a mi magnifica preparación (not) iba a trotar a un ritmo suave y a tratar de no morir en el intento. Comencé a un ritmo muy cómodo tratando de ser precavido también para tener conciencia de todas las sensaciones que los tenis pudieran darme.

Los ONE V3, son un calzado bastante ligero y que aparentan poca amortiguación, sin embargo, a cada paso se siente una amplitud que se transforma en comodidad a cada paso. La prueba tenía muchas pendientes que me hicieron bajar el ritmo para subir, pero también a subirlo bastante al bajar. Eran las bajadas las que me preocupaban más, ya que estos tenis se recomienda que se usen en la talla exacta. A diferencia de otras marcas donde se recomienda comprarlos una talla más arriba. Esto se debe a lo que anteriormente mencioné de la puntera amplia.

Hubo varios momentos en que sentí que mis dedos rozaban la punta del tenis pero creo que se debió a que mi amarre no fue tan eficaz como debió haber sido.

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Al final, los tenis respondieron bien, me ayudaron a ser consciente de mi técnica y a cuidar mi postura.

Desde mi punto de vista, es un calzado excelente para poder trabajar la técnica. Y ser un corredor mucho más eficiente.

Les recomiendo ampliamente que visiten Tristore para que hagan un análisis de pisada y puedan tener una recomendación del calzado adecuado para ustedes. Y si quieren comprar éste modelo en línea, hagan click aquí.

@BlackVera

 

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Compartiendo un éxito.

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El pasado fin de semana corrí el 21k de Adidas, un evento muy esperado por muchos corredores que siguieron paso a paso lo que ésta marca preparó desde un inicio. Fueron varios los “Splits” que organizaron como preparación para que pudieras correr el medio maratón sin problemas.

Debo reconocer que el evento estuvo muy bien planeado y se realizó en una ruta muy interesante y demandante. La altimetría no fue nada fácil.

El evento tuvo varios factores que lo hicieron especial para mí. Para empezar, lo hice como reconocimiento y agradecimiento a los donadores que me apoyaron con la recolección de útiles escolares que entregaremos a niños de escasos recursos. El plan era vender mis 10 kilómetros de la carrera Total Running de la que escribí la semana pasada, sin embargo la respuesta y apoyo superó nuestras expectativas ya que se vendieron más de 10 kilómetros, por lo que decidí “pagarlos” con éste medio maratón. De nueva cuenta, una carrera con causa. De nueva cuenta, Corriendo Por Sonrisas.

Otro de los factores que hicieron especial la carrera, fue que acompañaría a mi hermano en su primer medio maratón. Fui testigo de su preparación desde que se comprometió a correr en éste evento. Meses de preparación hicieron que recordara viejas lesiones que había sufrido, la disciplina que se requiere para alcanzar un objetivo y los sacrificios que se requieren de cierta forma si es que quieres hacer bien las cosas. Supe que cambió sus hábitos alimenticios, lo que hizo que perdiera bastantes kilos de peso.

Recuerdo haberme emocionado cuando me comentó que quería correr esa distancia, incluso hasta me pidió que lo asesorara con un plan de entrenamiento. Todo esto me hacía recordar muchos años atrás, cuando era niño, sólo que ahora era al revés

Hace ya bastante tiempo, solíamos practicar la natación con mucha dedicación y recuerdo que él siempre fue un ejemplo a seguir, no sólo para mí, lo fue para todo el equipo de natación de esa época. Él era un atleta bastante destacado y muchos hubiéramos querido estar a su nivel.

Por la diferencia de edades (10 años) no realizábamos el mismo tipo de entrenamientos y obviamente no teníamos las mismas capacidades físicas, por lo que siempre lo vi como un ídolo inalcanzable.

Pasó el tiempo y con ello nos llegaron responsabilidades que nos hicieron a un lado del deporte. Nos descuidamos físicamente y terminamos por caer en el sedentarismo.

Cuando yo comencé a correr hace un par de años, siempre tuve el apoyo de él y de toda mi familia. Por eso en ésta ocasión me lleno de orgullo al saber que ahora él seguiría mis pasos en su preparación para ésta carrera de medio fondo.

Llegamos al lugar del evento bastante temprano, nuestras familias nos acompañaban como siempre. Tuvimos tiempo de calentar perfectamente y ocupar nuestro lugar de salida.

Pude notar a simple vista su nerviosismo y traté de permanecer tranquilo para darle confianza, aunque los nervios son indispensables para cualquier evento.

En nuestro sitio de salida pude ver a muchos amigos que harían la carrera y aproveché para saludarlos, era interesante que me preguntaran sobre el tiempo que tenía estimado hacer y ver su reacción cuando les decía que lo haría en más de 2 horas, ya que muchos de ellos sabían que esa distancia la coro en menos tiempo.

Se dieron 3 disparos de salida separados por un intervalo de 5 minutos cada uno, Nosotros salimos en el segundo bloque y al cruzar la salida comenzamos a trotar. Mi hermano se veía bastante concentrado y entonces sí, nos dejamos llevar.

Los primeros 5 kilómetros fueron tranquilos, los terminamos sin ningún problema. Pregunté cómo se sentía y su pulgar arriba lo dijo todo. Seguimos a ese paso, durante los siguientes 5 kilómetros, aunque nos topamos con los retos de la altimetría. Creo que esa parte del recorrido fue la más pesada pero la terminamos sin problema.

Durante esa etapa mucha gente nos pasaba y nos dejaba atrás con facilidad, traté de no caer en la tentación de acelerar para no presionar a mi hermano. Mientras toda esa gente nos pasaba, muchos amigos también lo hacían, de hecho, puedo decir que ésta es la carrera en que más personas me saludaron durante el trayecto. Estoy sumamente agradecido del apoyo que cada uno de ellos me ha dado desde que inicié en esto, y me dio mucho gusto que me dieran ánimos cuando me dejaban atrás. A todos les dije: “ahorita los alcanzo” aunque sabía que no iba a ser así.

Después de pasar la marca de los 10 kilómetros nos encontramos con una pendiente bastante pronunciada y al terminarla, mi hermano me dijo que su rodilla le comenzaba a doler. Relajamos el ritmo y le dije que o difícil ya había pasado, la siguiente parte del recorrido sería de bajadita.

Llegamos al kilómetro 15, y ya se notaba el cansancio. Traté de mantener el ritmo y apreté un poco. Nos pusimos como siguiente meta, llegar al kilómetro 18 y evaluar. Avanzamos muy bien y pasamos ese 18 pero un kilómetro más adelante terminamos por parar. Me pidió que caminaramos un poco y así lo hicimos. Se notaba el dolor y el cansancio que sufría, pero la determinación por lograr su objetivo no desaparecía, así que arrancamos de nueva cuenta. Sólo nos faltaba 2 kilómetros más.

Después de pasar el kilómetro 20 se podía apreciar un arco y me preguntó si esa era la meta. Tristemente e contesté que no. Aún faltaba unos 500 o 600 metros más. Cruzamos ese arco y nos faltaba la última parte. Muchos suelen cerrar en esa parte acelerando, nosotros simplemente mantuvimos el paso.

Faltando escasos 100 metros para llegar, vimos a nuestras familias gritándonos. Eso nos dio el último empujón. Por fin habíamos llegado, cruzamos juntos esa línea de meta. Paso a paso durante 21095 metros avanzamos sin detenernos. El reto se había cumplido.

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Me agradó muchísimo poder compartir el éxito de mi hermano. Sé que no será el último y espero poder acompañarlo en muchos más. Definitivamente los éxitos saben mejor cuando son compartidos.

Para finalizar ésta entrada quisiera hacer un reconocimiento muy respetuoso y con mucho cariño a todos aquellos que lograron cruzar esa meta y en especial a todos aquellos que lo hicieron en un tiempo de más de 2 horas. Es increíble ver el esfuerzo que ponen paso a paso durante tanto tiempo y el coraje que tienen para no abandonar. Al terminar la carrera estuvimos un rato como espectadores apoyando a los que aún no llegaban. Muchos de ellos eran los que más ánimos necesitaban.

Les tendré una sorpresa para la siguiente semana, muchas gracias por seguir apoyándome en éste camino de preparación rumbo al Ironman.

@BlackVera

Lo prometido es deuda.

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Después de una semana de no haber entrenado y después de la última publicación en el blog, llegó el momento de regresar con todo. Debo admitir que me sentí mal por todo lo que había sucedido, pero gracias a muchos comentarios de ánimo que recibí, me dispuse a volver a trabajar fuerte en mis entrenamientos.

El lunes tenía que hacer un poco de distancia previa al medio maratón, ya que el domingo no pude hacer nada. La propuesta fue completar 15 kms y ésta vez, nada me lo impediría. El clima era caluroso, estábamos aproximadamente a 32° y eso significaba que tendría que esforzarme un poco más. Afortunadamente tuve la mejor de las compañías que pude haber tenido, mi mamá. Ese día decidió no sólo acompañarme a la pista, también correría.

¿Qué les puedo decir de correr con mi mamá? Es simplemente increíble, me llena de mucho orgullo ver a una persona que lucha día a día con todo lo que se le pone enfrente, que siempre tiene una sonrisa para dar y que, además, siempre tiene un comentario de motivación para todos.

Al terminar el entrenamiento me sentí muy agotado. Está claro que el haber dejado de entrenar me afectó bastante pero ya no era válido quejarse, tenía que seguir.

Al siguiente día me tocó rodar mis ya clásicos 48kms y correr un poco. Aún no podía recuperarme del dolor de piernas que ya tenía, sin embargo, me lo había ganado.

El miércoles corrí de nuevo y nadé un poco para relajar los músculos. Poco a poco comenzaba a ponerme en sintonía de nuevo. Tenía que estar listo para el medio maratón del domingo.

Siguiendo las instrucciones de mi entrenador, el jueves volví a rodar mis 48kms y además de realizar repeticiones en subidas corriendo, tuve que nadar 4*1000 metros. Sí, me cansé.

Supuse que bajaría el ritmo el viernes, pero no. Corrí a velocidad intensa durante 25 minutos y terminé por nadar 4500mts en el mítico carril 7. Afortunadamente, mis músculos ya habían asimilado todo el trabajo. El sábado sólo descansaría para poder estar listo para el reto del domingo.

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Como muchos de ustedes saben, el medio maratón de ESPN sería un reto especial, una carrera por Sonrisas. En ésta ocasión propuse romper mi marca personal en el medio maratón a cambio de donativos que serían destinados para la asociación Construyendo. Me convertí en uno de los 25 corredores que entregaremos esos donativos y que se convertirán, literalmente, en una casa para una familia que lo necesita con urgencia y que vamos a construir con nuestras propias manos. Así que no podía fallar.

Desde el sábado que recogí el paquete de competidor comencé a diseñar mi estrategia en base a la ruta y se la comenté a IronMike, quien se ofreció a ser mi pacer. Era muy sencillo, se dividía en 3 etapas definidas por la altimetría. “Arrancar fuerte para aprovechar lo plano, al llegar a las subidas apretar el paso y terminando las subidas ir más fuerte para cerrar”.

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Sé que suena a chiste, pero la verdad es que no era una idea tan loca.

Me sentí bien preparado y comencé a sentir ansias, ya quería que llegara la hora. Además también era una ocasión especial porque algunos de mis amigos correrían su primer 21k y me hacían recordar que justo hace un año, yo había corrido mi primer medio maratón.

Domingo 05 de Mayo.

Tenía todo listo, me levanté a las 5 am para prepararme y salir con bastante tiempo y manejar tranquilamente hacia el monumento a Gandhi, que era el lugar de inicio para la prueba. Llegamos a buena hora, pero nos costó un poco de trabajo encontrar lugar para estacionarnos. Había quedado de verme con IronMike y con el resto del equipo de Corriendo Por Sonrisas frente al guardarropa pero cuando llegué ya no estaban. Eran 6:45 y a tan sólo 15 minutos de iniciar, decidí entrar a los corrales de salida. Afortunadamente, cuando estaba a punto de entrar a uno, vi a mi pacer. Realicé mis ejercicios de estiramiento y hasta parece que le avisaron a todos que yo había terminado, porque justo cuando lo hice, dieron el aviso de salida.

Puse música y activé la aplicación de mi iPod para medir el entrenamiento, al principio aceleré para rebasar y acomodarme en una posición cómoda que nos permitiera desplazarnos, a Mike y a mí, cómodamente.

Para el primer kilómetro Mike me dijo que íbamos a un ritmo de 4:10m/km (seguramente a ese ritmo tronaríamos rápidamente). -“En lo que rebasábamos”, fue mi respuesta.

Seguimos avanzando y traté de bajar la intensidad, kilómetro a kilómetro Mike me decía cómo íbamos. –“4:20, 4:30, 4:40 y finalmente un 4:50”. Después de eso me sentí bastante relajado, ya habíamos recorrido 5 kilómetros y todo iba de maravilla. Pero algo pasaba, noté a Mike algo presionado. Enseguida me dijo: -No cabe duda de que lo mío es el fondo, a ver si aguanto llegar así a los 10k.

Al parecer íbamos un poco más rápido de lo planeado, pero afortunadamente yo me sentía muy bien y confié en que aguantaría sin problemas.

Al kilómetro 6 bajamos un poco el ritmo y me dijo que si quería me adelantara, que ya iba bastante fuerte. Obviamente le dije que no, que todavía le faltaba seguir así hasta los 21. Eso no pasó, seguimos un kilómetro más y me dejó ir. Después de haber realizado un Ironman y haber comenzado a entrenar de nuevo, sus piernas se están comenzando a adaptar de nuevo. Lo malo de eso fue que ahora no podía tener un dato real del ritmo que llevaba porque mi app sólo me daba un aproximado y en la mayoría de los casos es erróneo. Afortunadamente el tiempo sí era real, así que al llegar a la marca de cada kilómetro me fijaba en el tiempo.

Cuando comencé a correr solo, me puse a pensar en muchas cosas, como siempre. Empecé a sentir que había olvidado algo y me distraje en eso. Algunos metros más adelante, me di cuenta.

-¡No tengo mi nariz roja!

Así es amigos, olvidé llevar al personaje que corre por sonrisas. Pero me consolé porque sé que ese personaje vive dentro de mí. Ni modo, trataré de no olvidarlo para la próxima.

El recorrido dentro de Chapultepec fue el más pesado para mí, mientras pisaba el adoquín, recordé aquella vez en que corrí descalzo, lastimando mis pies como nunca y agradecí que ésta vez, tenía mis tenis bien puestos.

Esa parte me costó trabajo y para despejar mi mente, hice un recuento de todas las personas que me han estado apoyando, de mis donadores, de la verdadera causa por la que estaba corriendo, no se trataba de conseguir un tiempo que sabía que lograría, se trataba de un pretexto para ayudar. Pensé en los futuros dueños de esa casa que construiremos con nuestras propias manos, pensé en las sonrisas de los niños cuando vean que tienen un techo de verdad. Pensé también en muchas cosas que me han pasado a lo largo del último par de años, me llené de nostalgia.

Aproveché ese sentimiento para aplicar la etapa 2 del loco plan y aceleré un poco, vi la subida que a muchos atormenta (Chivatito) y la corrí como nunca. Pasé a mucha gente en ese lugar. Seguí avanzando y pensando, agradeciendo al universo por la oportunidad que me había dado de poder estar ahí, entregándome en algo que se ha convertido en mi pasión.

Me tocó ver durante el recorrido a @j0293 y a @OSCARPONCET varias veces tomando fotografías y echando porras. Créanme que cualquier palabra de apoyo que un corredor reciba mientras realiza una prueba de éste tipo es siempre bien recibida y levanta el ánimo. Al menos, a mí me inyectaba de energía.

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Llegué a Paseo de la Reforma para la etapa 3, definitivamente tenía que comenzar a acelerar. No sé qué tanto pude haberlo hecho, realmente no lo sentí pero psicológicamente yo iba volando, al ras del suelo, pero volando.

Fue entonces que comencé a sentir la verdadera fatiga, ya era la parte final y no debía bajar el ritmo. Afortunadamente vi a Fany y a Alejandro echando porras y de nuevo me inyectaron fuerzas para seguir. Más tarde, ya en el kilómetro 19 más o menos, los vi de nuevo. Alejandro me dijo que cerrara y Fany me ofreció un chocolate que agradecí y que me supo a gloria. Pensé en cerrar pero quise esperar hasta la marca del kilómetro 20.

Avancé y me percaté de que varias personas comenzaban a pasarme y me preocupé por no ver la marca. No quise acelerar hasta no verla. Tristemente, nunca la vi, pero en cuanto vi la señal de meta a unos 500 metros, corrí lo más rápido que pude. Alcancé a muchos de los que me habían pasado en el kilómetro anterior y los dejé atrás.

Alcé los brazos y vi el reloj. Lo había logrado. No sólo hice mi mejor marca, me entregué con toda el alma en esa carrera, lo di todo. Tuve un sentimiento de querer llorar, pero fue reprimido por la necesidad de respirar más aire para recuperarme por el sprint final. Sentí que flotaba, no sentía mis piernas pero estaba muy contento.

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Lo prometido es deuda, la semana pasada prometí una historia de éxito y ésta, gracias a ustedes, sin dudarlo lo fue.

@BlackVera