maratón

ALTRA ONE V3

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Hace un buen rato que no entreno en forma (no es nada nuevo) pero como soy un buen conejillo de indias, me tocó probar los recién horneados ALTRA ONE V3. Para empezar, no conocía mucho de la marca así que me puse a investigar el origen de la misma y obviamente las características que la hacen marcar una diferencia contra el resto de marcas que hay en el mercado.

Altra es una marca que tiene muy poco tiempo en el mercado internacional y tan sólo un par de años en el mercado de México, sin embargo muchos de sus atributos son bien agradecidos por sus usuarios. La principal característica del calzado ALTRA es que están basados en la tecnología Zero Drop, que se refiere a que son tenis que tienen la misma altura en talón y en punta, por lo que se posicionan como calzado ideal para personas que se inclinan por el Natural Running.

Lo que me pareció interesante de esto, es que ellos no se venden como una marca “minimalista” que es algo que suele venir acompañado del “Natural Running”. Dejan muy claro que a pesar de tener un drop cero, sus suelas ofrecen bastante amortiguación que los deja fuera de todo concepto minimalista.

Por lo que estuve investigando, el calzado ALTRA ha sido muy bien aceptado en el mundo del running, principalmente en Trail y corredores de largas distancias.

Algo que me llamó mucho la atención es que de inicio se nota el diseño que hace que claramente se distingan entre los demás. Los modelos de ALTRA se caracterizan por tener una “puntera” amplia para permitir que los dedos tengan suficiente espacio entre ellos para expandirse a sus anchas a cada paso. Curiosamente, esto los hace parecer zapatos de payaso. De hecho, cuando me puse unos por primera vez, imaginé que estaba listo para malabarear.

No obstante, me parecieron muy cómodos de primera instancia, ya sólo faltaba ponerlos a prueba de verdad.

El Medio Maratón de la Ciudad de México se celebró el pasado domingo y era una prueba perfecta para probar mis ALTRA nuevos.

Debido a mi magnifica preparación (not) iba a trotar a un ritmo suave y a tratar de no morir en el intento. Comencé a un ritmo muy cómodo tratando de ser precavido también para tener conciencia de todas las sensaciones que los tenis pudieran darme.

Los ONE V3, son un calzado bastante ligero y que aparentan poca amortiguación, sin embargo, a cada paso se siente una amplitud que se transforma en comodidad a cada paso. La prueba tenía muchas pendientes que me hicieron bajar el ritmo para subir, pero también a subirlo bastante al bajar. Eran las bajadas las que me preocupaban más, ya que estos tenis se recomienda que se usen en la talla exacta. A diferencia de otras marcas donde se recomienda comprarlos una talla más arriba. Esto se debe a lo que anteriormente mencioné de la puntera amplia.

Hubo varios momentos en que sentí que mis dedos rozaban la punta del tenis pero creo que se debió a que mi amarre no fue tan eficaz como debió haber sido.

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Al final, los tenis respondieron bien, me ayudaron a ser consciente de mi técnica y a cuidar mi postura.

Desde mi punto de vista, es un calzado excelente para poder trabajar la técnica. Y ser un corredor mucho más eficiente.

Les recomiendo ampliamente que visiten Tristore para que hagan un análisis de pisada y puedan tener una recomendación del calzado adecuado para ustedes. Y si quieren comprar éste modelo en línea, hagan click aquí.

@BlackVera

 

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Cosechando lo sembrado. Maratón Ciudad de México 2016

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Domingo 28 de agosto del 2016.

Justo frente al Palacio de las Bellas Artes comenzamos nuestro calentamiento. Ahí estábamos gran parte del Tristaff. Me di cuenta de que más que mis compañeros de trabajo, nos hemos convertido en una gran familia. Había, como ya es costumbre cada año, un par que iba por su primer maratón y el nerviosismo se notaba en sus rostros. Me hicieron recordar la primera vez que lo hice y todo lo que viví aquél día. Pero eso ya era historia, ésta vez se supone que llegaba con un mejor entrenamiento, mucha más experiencia y una carga de confianza que sinceramente era demasiado pesada.

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Orlan terminó de guiarnos en el calentamiento y sin más nos dirigimos al bloque de salida. Avanzamos poco a poco hasta que el mar de gente ya no nos lo permitió. Escuchamos que dieron la salida de las personas en silla de ruedas, luego salieron las elite y después de unos minutos, era nuestro turno. Entonamos el Himno Nacional y mientras esto pasaba, prendí mi reloj y traté de concentrarme en mi estrategia. Anunciaron la cuenta regresiva y arrancamos, tardamos algunos minutos en salir debido a todas las personas que estábamos ahí pero eso ya es una constante, sabía que después de la carrera habría muchísima gente quejándose de que había muchos corredores estorbando, los colados que se meten en el corral que no les corresponde y todo lo que faltaba. Pero yo estaba consciente de eso, sabía que tardaría al menos 5 kilómetros en lograr rebasar a estas personas y poder colocarme entre corredores que compartiríamos ritmos de carrera similares. Así que inicié a un paso muy cómodo e incluso algo lento. Tenía una estrategia “nueva” para mí. Correría en ritmos negativos, esto significa que arrancaría lento para ir acelerando y poder cerrar a mi ritmo más rápido posible. El objetivo era ir modificando el ritmo cada 10 kilómetros por lo que el principio fue muy tranquilo.

Al pasar la marca de los 10k, me di cuenta de que todo iba saliendo perfecto. Mi tiempo era el que quería y aún tenía fuerza para acelerar. Del 10 al 20 se me pegó un tipo que iba a muy buen ritmo, el ritmo que yo quería justo para esa parte. Comenzamos a jalarnos y esperarnos para poder ir juntos. El tránsito era un poco más pesado de lo que yo esperaba y a veces era difícil rebasar a los corredores que por alguna extraña razón iban muy lento. Durante esta parte vi a muchos corredores detenidos sobre todo en la marca de los 12kms como esperando a entrar a correr. Así es, comenzarían su recorrido desde ahí para posiblemente sólo completar 30kms y recoger su medalla. De inmediato me imaginé a muchos otros que reclamarían esto al terminar, incluso estoy seguro de que muchos les tomaron fotos para evidenciarlos. Pero bueno, también es una constante y yo sabía que eso pasaría. De pronto, justo al entrar a la milla en la parte de Chapultepec, pasó lo inevitable. Mi odio a esa zona tan aburrida salió y con eso un bajón de energía increíble. Me sentí harto, dolorido, sin ganas de seguir, completamente apático. Tuve que bajar mi ritmo y el tipo con el que venía siguió su camino. Logré salir de Chapultepec con una sola cosa en mi cabeza, terminaría con mucho dolor.

Comencé a correr por Reforma hacia Insurgentes y se me complicaba respirar, intenté acelerar pero no podía, mis piernas me pesaban demasiado. La mente me estaba jugando una broma muy pesada, tanto que físicamente ya estaba muy afectado. Fue muy cerca de la primera glorieta cuando me dejé vencer por un pensamiento…”camina”, me gritaba mi cabeza y yo accedí.

Cuando comencé a caminar para tratar de recuperar el aliento, se sentí completamente vencido, enojado, frustrado. Apenas llevaba un poco más de la mitad y yo ya no quería estar ahí. Desde ahí comenzó mi lucha interna entré deber y querer. Comencé a convencerme de arrancar de nuevo y demostrarme a mí mismo que tenía que ganarme. Aún estaba en una parte en la que si continuaba con la estrategia inicial podría lograr llegar antes de las 3:30 horas, por lo que volví a la lucha.

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Foto: @ChrisFernandezPhotography

No pasó mucho cuando tuve que detenerme otra vez. Ésta ocasión estaba en Av. Chapultepec, sabía que venía una parte difícil y traté de tomar suficiente aire para pasar por la Condesa. Cuando volví a arrancar, había dejado de lado la posibilidad de terminar antes de las 3:30, ésta ocasión mi objetivo cambió a poder mejorar mi mejor marca personal, que es de 3:50, entonces todavía podía lograrlo.

Arranqué de nuevo y cuando entré a la Condesa, pasó lo inevitable una vez más. Tuve que volver a detenerme, mis piernas estaban rígidas, me dolían muchísimo y a eso le tuve que sumar que psicológicamente estaba muy dañado. De hecho, perdí la cuenta del número de ocasiones que me tuve que detener para caminar. Pero bueno, ya estaba ahí, y pues no tenía otra cosa mejor que hacer, así que seguí adelante.

¿Para qué les cuento que ha sido el maratón más difícil que he corrrido terminado? Recordé que ni el maratón del Ironman me dolió tanto.

 

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¿Pero qué fue lo que pasó?

Sé perfectamente lo que ocurrió, la vida me dio lo que le pedí. Coseché lo que sembré. Creo que le pedí al universo una bofetada para despertar de éste sueño de logros sin sentido y me escuchó. Aunque debo aceptar que más bien fue un buen puñetazo porque quedé molido como nunca antes.

En fin, si bien es cierto que no logré mi objetivo deportivo, estoy muy contento porque logré algo mejor. Logré darme cuenta de lo mal preparado que estoy para seguir en esto y ahora estoy decidido a lograr algo más que completar competencias. Tengo cosas más importantes en qué enfocarme y lo haré. Seguiré disfrutando de los placeres de la vida y nada me detendrá.

Por último quiero agradecerles a todos los que me gritaron en la ruta, son la onda.

Me despido deseándoles éxito en sus competencias y agradeciéndoles por leer ésta reseña, créanme que no será la última.

 

@BlackVera

…salí de casa y corrí un maratón…

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“…estaba desconectado de todo, cansado, adolorido y en un estado anímico inexplicable, pero mis piernas seguían moviéndose, una tras otra, sin parar.”

 

Si alguna vez te has preguntado si es posible correr un maratón sin abasto, sin ruta marcada, sin porra, sin entrenamiento específico…estás a punto de conocer la respuesta.; si crees que es ideal hacerlo, permíteme adelantarte la respuesta: NO. 

Como algunos de ustedes sabrán, fui nominado para cumplir el #marathonchallenge, que significa correr un maratón para apoyar la causa de Yosef Martínez quien correrá 250kms el 30 de abril en lo que se conoce como RUN 4 HOPE para ayudar a AMANC de la Ciudad de México. Para ello, varias marcas se han unido y se están buscando donativos para poder hacer llegar más ayuda.

Después de haberme enterado de esto, me dio un poco de miedo, porque hace bastante tiempo que no hago distancias largas y pues, aunque creo que cualquier persona puede correr un maratón en cualquier momento, también es importante saber hacerlo.

Con esto en mente, traté de buscar una fecha para poder hacerlo, ya que requeriría de algo de planeación, sobre todo porque viene el triatlón de Valle de Bravo y no quería que se juntara tanto para poder descansar bien. Sin embargo, las ganas de cumplir el reto fueron creciendo tanto que simplemente dije: “Me levantaré temprano mañana y lo haré”.

Recuerdo bien ese jueves, no sabía en qué condiciones terminaría el maratón, pero sabía que podría hacerlo. Lo importante era cuidar mis sensaciones y poder abandonar si es que era necesario.

Me desperté a las 6 de la mañana, desayuné sin prisas, me tomé un par de Hammer AntiFatigue, verifiqué que mis audífonos estuvieran bien cargados y salí de casa. Eran 5 para las 7, le puse play a mi Spark, activé mi reloj y comencé a correr al ritmo de Tom Odell y su éxito Another Love. Ya sé, muy fresón pero me inspiró a arrancar con buen ritmo. Al cabo de unos minutos, ya le había dado vuelta al Parque de la China y no sabía exactamente cómo sería mi ruta. Traté de no pensar en eso y simplemente seguir el camino que estuviera frente a mí. Llegué al Auditorio Nacional y el tránsito de los Godínez me hizo esquivar a varios sobre la acera, algo que de cierto modo fue divertido. Decidí subir a Chapultepec y todo iba de maravilla. El cielo estaba completamente despejado y de un color azul que nunca había visto en la Ciudad. No había ni una sola nube en el cielo y eso me gustó mucho. Terminé de darle la vuelta a Chapul y bajé a Reforma de nuevo, entré al Lago Mayor y le di la vuelta a “la milla”, qué bueno que había decidido hacerlo con tenis, porque el adoquín me hubiera jugado mal ahí si hubiera ido descalzo. Seguí avanzando y ya tenía un poco de sed, llevaba ya más de 15 kms y no había tomado ni un sorbo de agua. Había decidido llevar mi tarjeta para poder entrar a algún Oxxo y comprar agua en el camino. Comencé a buscarlos y todos por los que pasaba estaban llenísimos. Por fin encontré uno vacío, agarré una botella pequeña de agua y al pagar me aplicaron la de “No sirve mi terminal”….pffff. Salí y seguí corriendo. Más adelante, ya casi al llegar a Bellas Artes, entré a un Cielito Lindo Café, la verdad es que me venía saboreando en el camino una dona para recuperar un poco todo, afortunadamente la fila también era larga, así que desistí. Llegué al Zócalo de la Ciudad y tomé una fotografía que me gustó mucho, me hizo pensar mucho en Sam, pues su color favorito es el azul.

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Regresé a correr y me detuve en un Oxxo, compré un Electrolit y un gansito (no lo intenten en casa). Lo devoré y seguí mi camino, le di una vuelta al Monumento a la Revolución y continué por Reforma. Ya era algo tarde, el sol ya se sentía bastante fuerte pero me sentía muy bien. Llevaba ya 30 kilómetros y sabía que podía terminar el maratón sin problemas. Vi el tiempo y me sorprendí, llevaba mucho menos de lo que creí. Volví a llegar al Auditorio y de ahí me metí a la zona de Polanco, de ahí en adelante me puse a hacer cuentas, intentando calcular una ruta para poder llegar a The Triathlon Store justo al terminar los 42kms. Cada vez me faltaba menos y entonces sí ya estaba muy agotado, cumplí 3 horas 45 minutos y la batería de mis audífonos se terminó, los siguientes 15 minutos se me hicieron eternos, pero justo cuando llegué a la tienda, mi reloj marcó 42.2kms. Me detuve, respiré profundamente y agradecí al universo por haberme dado la oportunidad de haber corrido para apoyar ésta causa. Me dolían las piernas, pero… ¿es normal, no?.

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Me bañé y fui al trabajo. El objetivo se había cumplido. No recibí una medalla, no hubo porra, no hubo aplausos ni nada por el estilo, sin embargo, ha sido uno de los maratones que más he disfrutado. No cabe duda que cuando las cosas se hacen con causa, todo se acomoda para concretarse de una forma adecuada.

Ahora me tocó nominar a 3 personas para el #marathonchallenge y confío en que lo disfrutarán también. Por lo pronto me toca recuperarme bien para poder seguir con mi entrenamiento rumbo a Valle. Esperemos que todo salga bien.

Por cierto, si quieren ayudar a la causa de RUN 4 HOPE, pueden hacerlo comprando una playera o invitando a sus amigos a hacerlo. Si tienen alguna duda, por favor escríbanme.

 

Saludos!!!

 

@BlackVera

New Balance M980 Boracay

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Últimamente han sido días difíciles para entrenar, pero he tratado de no fallar ya que me he sentido muy lento, principalmente al correr. Dicen que ando arriba de mi peso ideal y sinceramente, sí lo siento. Sin embargo, vienen competencias en camino y es urgente que me vuelva a poner en ritmo.

Hacía tiempo que no me hacía de un calzado para correr y decidí probar los New Balance M980 Boracay para entrenar. De primera vista puedes notar que es un calzado para entrenar porque es algo alto del talón, lo que significa que tiene bastante soporte. Sin embargo, sólo tiene 4mm de drop, por lo que no está diseñado precisamente para aterrizar con el talón. Estuve checando varias características del calzado y descubrí que éste es un calzado tecnológicamente avanzado, ya que el diseño de la suela fue creado por una computadora. Así es, se tomaron datos de una gran cantidad de corredores, se ingresaron a una computadora y un software se encargó de arrojar éste diseño que es basado en formas geométricas cóncavas y convexas, lo cual disipa la energía de cada pisada en diferentes puntos para poder absorber el impacto y regresar el mismo en forma de impulso para obtener un máximo avance.

Al momento de probarlos, pude percibir varias cosas, primero que no tengo nada de condición…ok, esto no tiene que con el calzado, omitan el comentario.

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El calzado en sí, es muy ligero y de un soporte ideal si es que quieres probar distancias largas o entrenamientos. Probablemente no sea un calzado ideal para competir pero definitivamente sí es un calzado que te dará muchos kilómetros de buenos entrenamientos.

Si requieren mayor información o quieren probarlos, ya saben que pueden encontrarlos en The Triathlon Store.

 

@BlackVera

¿Disfrutar un maratón?

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Después del excelente resultado que tuve en el triatlón de Veracruz, sin entrenamiento específico y con la idea de sólo disfrutarlo, me perfilé a participar una vez más en el ya clásico Maratón Internacional de la Ciudad de México.

Había disfrutado tanto de Veracruz que sabía que tenía que aplicar la misma fórmula en el maratón. Sabía que me dolería pero lo principal era disfrutarlo. Pero…¿cómo rayos disfrutas UN MARATÓN?

Si bien es cierto que creo que cualquier persona puede terminar un maratón si se lo propone en serio, también creo que no es cualquier cosa y que debes entrenar para no “sufrir” tanto.

Pero bueno el punto es que estaba plenamente consciente de que aunque me costaría trabajo, lo iba a terminar.

Y así fue como comenzó todo. Una vez más estábamos en el corral de salida, miles y miles de corredores esperando la señal. En ésta ocasión no tuve nervios, no tenía tiempo límite, sólo quería ponerme mis audífonos y recorrer la ciudad corriendo.

Dieron la señal, puse la música a todo volumen y salimos. Comencé a un ritmo muy bueno y comencé a pasar a muchos corredores de mi bloque que evidentemente estaban en el corral incorrecto, pero ¿qué diablos? Esto era una fiesta y todos éramos parte de ella. Lentos y rápidos por igual, en la calle cabemos todos. Total, si de algo estaba seguro era de que NO IBA A GANAR jajajaja.

Me concentré en la música y en la calle, hubo ciertos momentos en que, a pesar de ir rodeado de miles de corredores, me sentía completamente solo. Me imaginé la calle para mí solito, era un momento mío y nada más. Seguí avanzando y avanzando, las piernas me comenzaron a doler desde los primeros 10 kilómetros pero…nada me detendría.

Comencé a pensar en mi Sam, quería verla gritándome y recordé los lugares en los que la vi el año pasado, el primer sitio era Mazarik pero desgraciadamente no estaba ahí. Me pregunté la razón y supuse que la vería más adelante. Traté de no pensar en eso.

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Íbamos sobre Reforma a la altura del Auditorio Nacional y recordé que en esa parte también me gritó el año pasado. Bajé mi ritmo y la busqué en la multitud, pero nada. No la vi. Seguí avanzando, vi a muchos amigos, nos saludamos y nos dimos ánimos. Las piernas seguían sufriendo pero no me detendría.

Pasé la parte de Chapultepec y ya estaba agotado. Apenas llevaba medio maratón y me convencí de que un maratón no es cualquier cosa. Estaba seguro de que me iba a doler muchísimo. Comencé a pensar en apretar el paso para terminar lo más pronto posible pero no logré hacerlo. Mantuve mi ritmo, incluso hasta lo bajé un poco pero seguí adelante.

Entramos a la zona de la Condesa y entonces me quité mis audífonos, ya estaba harto de mi propia música. Estaba muy cansado y sólo quería escuchar el apoyo de Sam, pero no estaba. Agradecí los gritos de toda la gente que como cada año, sale de sus casas para echar porras y seguí.

Recuerdo que el año pasado sufrí mucho en esa parte y todo lo que quería era salir rápido de ahí.

Cuando menos lo esperé, vi Insurgentes de nuevo y un tumulto de gente gritando. Sabía que me faltaba “poco” y traté de olvidarme del cansancio. Obviamente no lo logré pero me visualicé en la meta y me concentré en ello. Llegué al punto en donde vi por última vez a Sam el año pasado y algo me decía que tampoco estaría ahí. Traté de no pensar en eso pero me fue imposible. Me sentí muy triste de haberla visto en todo el camino. No tenía ni idea de dónde estaba y lo más probable era que tampoco la vería en la meta. Y entonces me pregunté: ¿De que sirve todo esto si la persona que más amo en la vida no está aquí para compartirlo?

Me orillé en un “puesto de abasto” improvisado por voluntarios y un niño me regaló una bolsita con Coca. Le di las gracias y pensé en Sam una vez más. Tal vez un día ella estaría ahí, incluso corriendo, y mi deber ese día era terminar, poner el ejemplo y no abandonar. No importaba que no me hubiera visto en la ruta, yo debía terminar.

Justo en la parte final del recorrido, comencé a ver a muchas personas completamente “frescas”, supuse que habían entrado en los últimos kilómetros sólo para recoger la medalla y eso me pegó mucho. Me hizo sentir todavía más cansado.

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Volví a concentrarme en la ruta y al final vi la última subida que me conduciría a la entrada del Estadio Olímpico Universitario, la casa de mis Pumas. Me emocioné y aceleré. Me dolía todo pero ya estaba a punto de lograrlo. Di las últimas vueltas en el estacionamiento y me perfilé al túnel que me llevaría al interior del estadio. Pise el tartán y entonces bajé mi ritmo. En ésta ocasión no hubo cierre, dejé que muchos me pasaran. Giré la vista al pebetero y recordé cuando iba acompañado de mis hermanos a ver los partidos de fut. Los extrañé aún más porque en ésta ocasión tampoco ellos estuvieron en la ruta como los años pasados.

En los últimos metros me di cuenta de que ese sería oficialmente mi mejor tiempo en un maratón. Ya puedo decir que soy sub4, pero realmente es algo que me importa un pepino y medio.

Recogí mi medalla y me fui a descansar. Sin duda lo había disfrutado, pero lamentablemente no vi a Sam y eso me dejó un amargo sabor.

Después del evento comencé a leer muchas reseñas y gente quejándose de la organización y demás. Traté de no engancharme, realmente no tengo una postura al respecto. Yo fui a correr mi maratón y a disfrutar de la Ciudad y de su gente. Lo de más, es lo de menos. Si la gente se metía sólo por la medalla, si salían en corrales que no eran lo correctos, si decían que serían pacers y no terminaron en lo prometido, que si las fotos no fueron gratis, que si a Chuchita la Bolsearon y todos los demás temas que surgieron alrededor de esto, simplemente me valía. Yo corrí por mí y por mi gente, mi nariz roja sacó varias sonrisas en el camino, y afortunadamente logré juntar donativos para la fundación FUNFAI.. Pude también saludar a varios amigos y compartí ésta experiencia con algunos que lo hicieron por primera vez. Y con todo esto me quedo. Mi última competencia programada y por ende, la última.

Terminé el mes con el maratón y comenzó Septiembre, el mes de mi cumpleaños. Estoy por cumplir 30 años y pues ya saben, ya me siento viejo. Estoy en un periodo de reflexión y de asegurarme de que lo que hago realmente me hace feliz.

Tardé en escribir la reseña y estoy seguro de que no ha sido la más vibrante, ni será la más leída pero TÚ sabes bien que todo esto es gracias a ti y para ti. Sé que siempre estarás conmigo, en las buenas y en las malas y que siempre iremos hacia adelante…como el elefante.

Gracias a todos por gritarme como lo hicieron, por sus fotos y por darse el tiempo de leerme. Espero seguir escribiéndoles mis anécdotas sea cualesquiera que éstas sean. ¿Quién sabe? Tal vez un día de estos les cuente del año que viví en un circo viajando de aquí por allá, o del mes que pasé sin pronunciar una sola palabra en medio de la nada…o tal vez, no.

Por lo pronto, vivan al máximo y no se arrepientan de nada.

@BlackVera

Maratón Nocturno de Natación

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Justo era esto lo que necesitaba, después de una racha “relajada” a causa de la caída de la bicicleta del fin de semana pasado, no había hecho prácticamente nada de entrenamiento. Sabía que debía retomar lo más pronto posible, pero no hallaba la forma de regresar en serio. Estuve algunos días tratando de diseñar la estrategia pero siempre salía algo que no me permitía concretar.

Fue el viernes de la semana pasada cuando recibí la invitación…”Maratón Nocturno de Natación”…alguna vez lo había escuchado pero nunca había participado en algo similar. Siempre he sabido del ambiente que se da en las competencias de natación, muy diferente al que se da en otras disciplinas como en el triatlón, en el que he estado más involucrado últimamente, pero sin duda uno de los que más me ha gustado vivir. Ese fue el motivo por el que acepté, así sin más.

La convocatoria decía que la competencia iniciaría a las 8 de la noche y se nadaría por relevos de 4 personas durante 8 horas sin parar. Cada uno de los integrantes nadaría 2 horas no consecutivas. Comencé a hacer cuentas y supuse que no era tanto (pobre iluso), mi horario del trabajo para el día de la competencia ajustaba perfectamente ya que saldría a las 6pm y me daría tiempo para llegar a la competencia justo antes de las 8.

Sábado 10am. Llegué al trabajo esperando que todo transcurriera tranquilamente, sin embargo, no fue así. Afortunadamente tuvimos mucho trabajo y cuando menos me di cuenta, ya casi era hora de cerrar. Durante el día, lo único que comí fue un espagueti a la bolognesa que por cierto…no estaba tan bueno.

6pm. Salí del trabajo con todas las cosas que supuse necesitaría para la competencia. Miré el GPS y confié en él. Decía que llegaría a las 7:40pm, horario perfecto para conocer en persona a mis compañeros de equipo, que debo señalar, no tenía ni idea de quienes eran.

7:50pm. Llegué al deportivo y busqué rápidamente a mis compañeros. Mi contacto era Meche, quien me invitó a participar. La encontré y me presentó a Ezequiel y a Ludim. Él con el físico de un nadador promedio, ella…digamos que no tenía ninguna pinta de nadadora, estatura baja y muy delgada. Comencé a ver a todos los demás participantes y había uno que otro que sí daba el “gatazo” de nadador pro. Yo estaba muy nervioso porque la última vez que estuve en una alberca había sido hace un par de semanas y realmente no me había ido tan bien.

8pm. Ningún indicio de que la competencia fuera a empezar. Todos estábamos armando tiendas de campaña dentro del recinto, algunos de aquí para allá. Algunos otros “aflojando” en la alberca. Ezequiel midiendo tiempos para calcular su ritmo. Yo…muerto de miedo.

8:40pm. Me comencé a preocupar, no se le veía pies ni cabeza a la organización, sin embargo eso me ayudó a estar más tranquilo porque prácticamente, nadie sabía nada. De pronto, llamaron a junta y los capitanes fueron a escuchar las reglas de la competencia, se supone que todo empezaría a las 9.

9pm. Todos los nadadores estaban listos, pero aún no estaban todos los miembros del staff, fue una espera relajada para mí, ya que yo no abriría jeje. Minutos antes habíamos planeado nuestra estrategia. Ezequiel abriría, luego iría yo (siempre coloquen al eslabón débil en el relevo 2), después iría Ludim y para cerrar, Meche.

9:16pm. Llamaron a todos los nadadores, el evento estaba a punto de comenzar. Después de unos pequeños detalles y de desearnos suerte a todos dieron la indicación de salida.

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9:17pm. Ezequiel salí a muy buen ritmo, después de los primeros 200 mts se notaba que ya había tomado la delantera. Eran 6 carriles con 3 nadadores en cada carril. Ezequiel estaba metiendo los 50’s en un tiempo de 40 seg promedio. Obviamente me impactó y sentí la presión de estar con un muy buen equipo.

10:00pm. Me comencé a preparar, llevé mi hidratación y le pregunté a uno de los jueces si podía dejar mi ánfora en la orilla. Me contestó que no, que no podía parar para nada, mucho menos para hidratarme. Si hacía eso, me descalificaría. Me preocupé demasiado porque yo suelo hidratarme durante los entrenos, sobre todo si son largos, y mi estrategia era mantenerme bien hidratado.

10:17pm Como no sería posible hidratarme durante la competencia, me tomé prácticamente toda mi ánfora antes de comenzar. Terminé de calentar con los clásicos movimientos fuera del agua  cuando todos los relevos comenzamos a acercarnos. Dieron la señal para indicarle a los que estaban nadando que dieran un último 50 y al concluirlo tendría que salir. Limpié mis goggles y me acerqué a la orilla. Ezequiel cerró a tope y salí de clavado. Comencé con un ritmo de 1:55min por cada 100, algo bastante relajado.

Media hora después, mis piernas comenzaban a sufrir, tantos impulsos de la orilla me habían fatigado. Comencé a sentir algo raro en mis pantorrillas. Nunca me había dado un calambre en mi vida, y supuse que ese sentimiento de dolor, era precisamente eso, un calambre. Traté de relajarme y de no apoyar tanto en cada vuelta. Eso hizo que el dolor bajara, pero seguía ahí.

Entré en un ritmo cómodo hasta que escuché a Meche y a Ludim gritarme. Me dieron ánimos y traté de acelerar, pero sin volverme loco. Perdí la cuenta de las vueltas que llevaba, así mismo perdí la cuenta de cuantas veces rebasé a mis compañeras de carril, pero me sentía tranquilo porque sabía que al menos no había perdido la ventaja que Ezequiel me había dejado.

11:16pm Me chiflaron para avisarme que ya era el último minuto, un 50 más y se terminaría mi agonía. Intenté cerrar pero mi pantorrilla no me dejaba esforzarme más. Me estiré y llegué a la orilla. No vi a Ludim y pensé que yo debía continuar otro 50. Salí de nuevo y escuché que me gritaron. Ludim había saltado sobre mí y como su flecha fue muy larga, nunca la vi en el agua. Me regresé a la orilla y salí rápidamente del agua. En ese momento pasó lo inevitable. Mi pantorrilla tuvo una contracción impresionante. Creo que hasta lloré del dolor jajajaja. No podía mover mi pierna, estaba acalambrado. Rápidamente llegó un profe que me ayudó a levantarme y a reducir el dolor del calambre.

11:30pm Miré mi celular y me di cuenta de que Sam me había dejado un mensaje de voz echándome porras. Creanme que no hay una sensación mejor de apoyo que escuchar algo así. Estaba cansado pero con la adrenalina a tope. Fui a ver a Ludim nadar y me di cuenta de que también traía un nivel impresionante. Una técnica perfecta de nado. El desplazamiento en el agua de Ludim es de lo mejor que he visto en mi vida. Obviamente comenzó a tomar ventaja muy rápido respecto a los demás equipos.

12:16am Meche estaba a punto de empezar su relevo, nerviosa pero con una gran sonrisa. Le echamos porras a Ludim para que cerrara con todo y logró terminar su primera ronda con 4100 metros, únicamente 50 metros menos de lo que había hecho Ezequiel. Los dos mejores de la competencia. Me sentí en confianza porque estábamos en primer lugar general y entonces decidí dormir un rato.

01:10am Desperté rápidamente y fui a ver cómo iba Meche. Al parecer todo iba bien. Ezequiel se preparaba para su segunda ronda. Quería mejorar su marca.

02:16am Me encontraba en la orilla de la alberca esperando a que Ezequiel terminara, la ventaja era bastante amplia por lo que ya no me preocupaba tanto mi desempeño para ésta segunda ronda. Trataría de mantener el ritmo sin forzar mis piernas, que estaban bastante desgastadas ya.

02:47am Vi a Ezequiel dándome indicaciones de que llevaba la mitad de tiempo. Mis hombros y brazos estaban adoloridos. Mi espalda me molestaba y el abdomen también me dolía, de hecho ahora que recuerdo, es difícil recordar si había algo que no me doliera en ese momento. Creo que no.

03:07am De nuevo vi a Ezequiel diciéndome que ya sólo faltaban 10 minutos, que no aflojara. Intenté calmarme; 10 minutos pudieran ser poco tiempo, pero es suficiente para terminar de desgastar todo lo que tenía. Comencé a buscarlos de nuevo para ver si me daban la indicación de que ya sólo me faltaba 1 minuto, pero mi sorpresa fue grande cuando me dijeron que me faltaban 5 minutos!!! Probablemente los 5 minutos más largos que he vivido en los últimos tiempos.

03:16am POR FIN me dijeron que faltaba un minuto, estaba por dar mis últimos 50 metros. Aceleré a todo, dejé mi alma ahí, recordé la voz de Sam y empañé por completo mis goggles. Toqué y Ludim saltó al agua.

04:16am Estábamos muy emocionados, si todo seguía así, ganaríamos el primer lugar de categoría y general. Meche se preparaba para saltar al agua, Ludim aceleraba a tope. Se quedó a sólo 50 metros de alcanzar la marca de Ezequiel.

4:30am Tuve que retirarme del lugar ya que debía regresar a casa para intentar dormir un poco ya que tenía que ir al trabajo. Me despedí y regresé a casa.

8:00am Desperté, vi mi teléfono y los mensajes de que habíamos ganado. Felicité a mis compañeros y agradecí la oportunidad de haberme dejado competir con ellos en especial a Meche que fue la que me invitó a formar parte de ésta aventura. Al final, sumamos unos 29700 metros por las 8 horas continuas. Algo realmente impresionante para mí.

Hoy, sigo adolorido por el esfuerzo del fin de semana pero muy motivado para seguir entrenando. Cada día falta menos para Teques y quiero hacerlo bien. Tengo todo para lograrlo y nada me detendrá. Además, ahora tengo a unos buenos maestros de natación que me respaldan!!! Jajajaja

Para finalizar quiero dedicar ésta entrada a mis compañeros de equipo que humildemente me enseñaron muchas cosas en éste fin de semana. Son unas excelentes personas y espero que podamos competir de nuevo juntos.

@BlackVera